Inglés "nivel balcánico" en la enseñanza pública francesa

Artículo publicado el 16 de Septiembre de 2009
Artículo publicado el 16 de Septiembre de 2009
“La actitud decimonónica que se tiene aquí hacia el aprendizaje de lenguas no solo está haciendo que la gente malgaste su tiempo, sino también su dinero”, opina un joven irlandés que enseña inglés en París, capital de un país con un sistema de educación “arcaico”

ZE”. Es la primera palabra que escribo en la pizarra cuando enseño inglés en Francia. Pronunciarla está prohibido. Cada vez que un estudiante no articula correctamente la 'TH' aspirada, todo lo que tengo que hacer es dirigir una mirada seria a esa “ZE”, con lo que él entiende que ha de corregirse. La experiencia me ha enseñado que en Francia es necesario empezar con lo más básico. Según los resultados del examen TOEFL (Test Of English as a Foreign Language) del año pasado, Francia quedó en el puesto 69 del ranquin mundial, tan solo unos puestos por encima de los países a los que el diario francés Le Monde calificó abiertamente como “los burros de Europa”, Kosovo, Chipre y Albania.

El top-ten de los fracasos

Decir que los franceses “rehúsan” hablar inglés a los extranjeros es un estereotipo muy extendido. Ello agrava el hecho que cada año miles de prometedores estudiantes franceses vean severamente limitadas sus opciones simplemente porque no hablan inglés. Quizás haya llegado el momento de que el gobierno francés se haga eco del conocido elogio que asegura que “no hay malos estudiantes, sino malos profesores”. “Francia —declara Marie-Sandrine Sgherri, del semanario francés Le Point— produce los peores profesores de inglés del mundo”. El sistema educativo francés es abrumadoramente arcaico, algo que se hace evidente ya al impartir las primeras horas de inglés. Los estudiantes recitan frases enteras de memoria sin saber lo que significan las palabras individualmente. 

"Francia produce los peores profesores de inglés del mundo"

Por lo general, tienen un conocimiento absurdamente intrincado del alfabeto fonético, pero tienen poca o ninguna idea de cómo deberían sonar las palabras inglesas al pronunciarlas en voz alta. Suspiran aliviados ante las tablas de verbos y tiempos, pero ceden al pánico cuando se les pide que den un ejemplo práctico. Cuando empecé a enseñar inglés en París, me quedé perplejo ante las agudas deficiencias lingüísticas de mis estudiantes. Acababa de llegar de Suiza, en donde los estudiantes hablan también francés, pero no tienen las mismas dificultades para aprender inglés. Por lo tanto, ¿qué es lo que falla en el sistema educativo francés? Según la autora americana Laurel Zuckerman, todo se reduce a un pequeño examen: el infame agrégation d’Anglais.

¿'Agregar' tu inglés?

La prueba llamada 'de agrégation' es un examen de servicio civil, notorio por su dificultad, con el que estudiantes de toda Francia compiten por una plaza de enseñanza en el enorme cuerpo administrativo de la educación nacional. El objetivo del examen es el de seleccionar la siguiente generación de profesores de inglés de Francia. El problema está en que no es necesario hablar bien en inglés para poder aprobar. De hecho, como descubrió Zuckerman, ser hablante nativo supone un obstáculo para pasar este extraño test de lengua.

En el sistema público francés no es necesario hablar inglés para ser profesor de esta lengua

En su crónica de investigación Sorbonne Confidential (2009), Zuckerman explora el extraordinario mundo del examen de agrégation y su papel en la producción de los “peores profesores de inglés del mundo”. Más de la mitad de este examen es totalmente en francés, y una proporción muy grande de la sección de inglés envuelve una traducción desde el francés. Hasta el año 2009, uno de los principales componentes del examen era la 'leçon', una presentación oral que no solo debía hacerse totalmente en francés, sino que además se evaluaba en función de la elocuencia del candidato y de su dominio de la lengua francesa. Además, el candidato ha de redactar una disertación en francés, cuya composición habrá de regirse por los principios cartesianos que se enseñan en las escuelas de secundaria francesas, una difícil proeza incluso para los extranjeros con mayor dominio de la lengua. Eso es todo lo necesario para el examen para convertirse en profesor de inglés.

(Foto: ©gwhalin/ Flickr)Este verano, fui abordado por una joven madre británica que se había mudado a París con su familia y que quería que impartiera clases de inglés a su hijo. “Simplemente —dijo ansiosa— aquí no enseñan realmente inglés”. Asentí. “Fui a ver a la profesora de inglés, al colegio, y a decir verdad, apenas podía hilar una frase”. Los metros y autobuses de Francia están cubiertos de anuncios que ofrecen clases de lengua con hablantes nativos a precios altos, mientras que el famoso sistema de educación pública francés fracasa, año tras año, en enseñar inglés a sus jóvenes.