Inmigración: ¿Europa saca por fin la cabeza fuera del agua?

Artículo publicado el 25 de Junio de 2015
Artículo publicado el 25 de Junio de 2015

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A mediados de abril toda Europa se conmocionaba ante el naufragio de varias embarcaciones de fortuna en el Mediterraneo, causando sucesivamente 400 y 700 muertos en solo una semana. Las miradas se giran desde entonces hacia la Unión Europea, instándola a actuar. ¿Qué se ha hecho realmente hasta hoy?

Habrá hecho falta llegar a 22 500 muertos en el  Mediterráneo  en 15 años para que los dirigentes europeos por fin se sienten alrededor de una mesa. En el Consejo Europeo los minutos de silencio se han sucedido y  los italianos, que son los europeos más afectados por esta enésima tragedia, han vuelto a expresar voz en cuello su desesperación ante la ausencia de solidaridad de sus socios europeos. Todas las miradas se han vuelto naturalmente hacia la Unión Europea.

Como respuesta a sus peticiones de ayuda, los italianos solo han escuchado a los jefes de los estados y gobiernos europeos echando la culpa al "espantapájaros de Bruselas" . Critican a Europa, cuyas riendas en realidad tienen en las manos, por no tener una política de inmigración común. ¿De quién es la culpa? De los que, precisamente,  se encuentran hoy ante el resultado de años de falta de valor político que ha provocado una ausencia doble: de una política común de inmigración y de relaciones exteriores.

Tras el Consejo Europeo, se decidió que el presupuesto Triton sería triplicado, con lo que, en realidad, se elevará al equivalente del presupuesto de la disuelta operación militar de socorro italiana Mare Nostrum. Por su parte, Francia y el Reino Unido propusieron presentar una resolución a la ONU para poder destruir los barcos de los pasadores e intervenir en la costa libia.

En el Parlamento Europeo, los diferentes grupos políticos también se expresaron  en el hemiciclo durante una sesión plenaria en Estrasburgo. Aparte de la emoción general que se notaba en las declaraciones de cada grupo, cada cual presentó su propuesta para frenar la crisis del Mediterráneo. La ALDE (Grupo de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa ), los Socialistas y Demócratas y los Verdes defendieron el lanzamiento de operaciones de gran magnitud para rescatar a los inmigrantes en dificultades y la creación de vías legales para su acogida en Europa. Por su parte, los delegados del  IUE (Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea) pidieron a los líderes europeos que mostrasen más valor, no dejando morir a nadie en el mar y acogiendo a los refugiados en suelo europeo. LaDerecha europea (Partido Popular Europeo), a su vez, recordó la necesidad de luchar contra las redes de pasadores , desmantelándolas y hundiendo los barcos (los problemas se deben resolver donde aparecen).

Parece que al final será la Comisión la que, demostrando que aún se atreve a pasar a la accíon, presente las soluciones. Al proponer la acogida de inmigrantes sobre la base de cuotas nacionales, Jean-Claude Juncker, tenía que demostrar que puede existir una solidaridad europea, especialmente frente a este desafío migratorio que tanto divide a los Estados miembros. De forma poco sorprendente, estos expresaron su desacuerdo con la propuesta. De hecho el primer ministro francés Manuel Valls ha sido acusado de ceder ante el temor a un ascenso de la extrema derecha, si tal medida se aplicara, después de haber declarado: "Estoy en contra de las cuotas ".

La sorpresa fue menor cuando, en una declaración pública, el presidente húngaroViktor Orbán (" el dictador "según palabras de Juncker), se declaró totalmente en contra de la idea de las cuotas que obligarían a los Estados miembros a acoger a inmigrantes que constituyen una " nueva amenaza para Hungría ", que debe " defenderse contra la inmigración ilegal ".

Los únicos que no tuvieron que justificar su desconfianza ante la política de acogida de inmigrantes fueron el Reino Unido, IrlandaDinamarca, pues no forman parte del espacio Schengen. 

La Comisión Europea, a pesar de tantas reticencias, no se dejó desestabilizar y dio detalles sobre el reparto de inmigantes. La acogida se haría en base a tres criterios: la tasa de desempleo, el PIB y la población de los países miembros. Según estos criterios, Alemania, Francia y España acogerían las mayores cantidades de refugiados (8.763, 6.752 y 4.288 personas respectivamente ).

La Comisión ha logrado una verdadera hazaña porque los EM ya no ponen en tela de juicio (excepto Hungría) la acogida de los inmigrantes, sino los criterios para el cálculo de su reparto. Francia y Alemania recordaron que ya habían hecho el mayor esfuerzo acogiendo hasta hoy 9000 y 12 000 personas respectivamente. Por eso, ambos países insisten en que los esfuerzos ya realizados se tengan en cuenta en el cálculo.

Es importante recordar que el plan Juncker solo se refiere a los 40 000 inmigrantes de nacionalidad siria o eritrea ya identificados en suelo europeo, sobre todo en Italia y Grecia. La Comisión también ha previsto una asistencia financiera específica para ayudar a los estados miembros a " integrar a los refugiados ". Los gobiernos se verán obligados, entonces, a respetar el principio de libre circulación que se aplica en este caso. Sin embargo, los EM no tienen la obligación de acoger a los inmigrantes que todavía no se encuentren en el territorio de la Unión, esta decisión es una acción voluntaria.

En la gestión de esta crisis, la Comisión ha demostrado que puede ser ambiciosa, desenmascarando, confrontando a los Estados miembros con la opinión pública y mostrándoles sus responsabilidades. Por fin se ha terminado con la cantinela de que Bruselas es la causante de todos los malos de los Estados miembros. Sólo podemos alegrarnos y esperar que en el futuro la Comisión asuma más plenamente sus responsabilidades, como parece destinada a hacerlo en la gestión de la crisis migratoria. La Unión Europea podría por fin presumir  de un ejecutivo a la altura de sus desafíos futuros  y capaz de dar un nuevo impulso al proyecto europeo.