INMIGRACIÓN: LA ÚLTIMA TENDENCIA

Artículo publicado el 19 de Febrero de 2014
Artículo publicado el 19 de Febrero de 2014

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Mientras que Suiza introduce nue­vas cuo­tas para los in­mi­gran­tes, la re­for­ma de in­mi­gra­ción es­ta­dou­ni­den­se queda en agua de bo­rra­jas. El inmigrante ilegal, así pues, es un recordartorio de la falta de entendimiento del mundo globalizado y más ahora que la in­mi­gra­ción se ha con­ver­ti­do en un tema a la orden del día.

¿Es­ta­ría Suiza cla­si­fi­ca­da para el Mun­dial si se des­hi­cie­ra de sus in­mi­gran­tes? Esta foto, que ha re­vo­lu­cio­na­do Twit­ter, mues­tra que ni la mitad de los com­po­nen­tes de su equi­po na­cio­nal son sui­zos de na­ci­mien­to. De hecho, sus es­tre­llas prin­ci­pa­les son Gökhan Inler, de ori­gen turco, y  Xher­dan Sha­qi­ri, quien nació en Yu­gos­la­via de pa­dres al­ba­ne­ses. Sin em­bar­go, si re­sul­ta que el Mun­dial de Bra­sil sale mal, es bas­tan­te pro­ba­ble que ellos sean quie­nes aca­ben car­gan­do con todas las cul­pas, tal y como ya ocu­rrió con el equi­po de Fran­cia des­pués de ser eli­mi­na­dos en la fase de grupo en Su­dá­fri­ca 2010. La opi­nión pú­bli­ca fran­ce­sa se pre­gun­tó en­ton­ces si ju­ga­do­res como Nico­las Anel­ka, Samir Nasri, Karim Ben­zema o Hatem Ben Arfa eran lo su­fi­cien­te­men­te fran­ce­ses. Sor­pren­den­te­men­te, a nadie se le ocu­rrió cues­tio­nar­se esto mismo cuan­do Zine­d­ina Zi­dane, Youri Djorka­eff y Lil­ian Thu­ram ga­na­ron junto a sus com­pa­ñe­ros de equi­po el Mun­dial de 1998.  Sobra decir que la me­mo­ria hu­ma­na puede ser corta e in­creí­ble­men­te se­lec­ti­va.

Es pro­ba­ble, sin em­bar­go, que el nú­me­ro de ju­ga­do­res ex­tran­je­ros en el equi­po na­cio­nal suizo dis­mi­nu­ya irre­me­dia­ble­men­te gra­cias a una nueva ley. La po­bla­ción de­ci­dió en re­fe­rén­dum que les gus­ta­ría que se li­mi­ta­ra el in­flu­jo de in­mi­gran­tes pro­ce­den­tes de la Unión Eu­ro­pea me­dian­te la in­tro­duc­ción de cuo­tas muy es­tric­tas. Las au­to­ri­da­des de la UE se han mos­tra­do hos­ti­les a la de­ci­sión, pues­to que Suiza está su­je­ta a di­ver­sos acuer­dos co­mer­cia­les y la­bo­ra­les con la Unión. El re­fe­rén­dum trajo como re­sul­ta­do el gran éxito del Par­ti­do Po­pu­lar Suizo (SVP), que pre­via­men­te ya había con­se­gui­do po­pu­la­ri­dad con in­cia­ti­vas como la prohi­bi­ción de la uti­li­za­ción de bur­kas y la cons­truc­ción de mi­na­re­tes.

El Estados Unidos de los inmigrantes

En su discurso anual del Estado de la Unión del año pasado, el presidente Ba­ra­ck Obama prometió trabajar en una reforma en cuanto a inmigración. Este año, sin embargo, este asunto no se encontraba reflejado en su programa. La reforma ni siquiera ha tenido la oportunidad de llegar a la Cámara de Representantes, donde existe una mayoría republicana. En las elecciones al Congreso de noviembre este caso no será un problema, dado que más del 60% de los miembros del Partido Republicano de la Cámara representan distritos congresionales donde los latinos constituyen un pequeño porcentaje de la población. Es, por tanto,  el objetivo republicano privar a los latinos de su derecho al voto, dado que, de no ser así, la gran mayoría de estos votaría a los demócratas.

Sin embargo, para las clases altas estadounidenses la inmigración no es un problema. Sólo cuando al pensamiento técnico americano y a la producción masiva se les unió la esclavitud y la inmigración ilegal se produjo un rápido crecimiento económico. Así, el desarrollo industrial, que convirtió a Estados Unidos en la principal potencia económica ya a finales del siglo XIX, fue resultado de una inmigración sin límites, cuyo foco estaba principalmente situado en Irlanda y las partes Sur y Este de Europa. 

Lampe­dusa: un símbolo del fracaso europeo

Es más beneficioso para la Unión Europea que los inmigrantes sean ilegales, puesto que resultan más baratos y son más fáciles de controlar. A esta conclusión llega el libro A Sud di Lampe­dusa ("Al sur de Lampedusa"), escrito por el periodista italiano Stefano Liberti. Gran parte de la economía italiana, como ejemplo la agricultura, está basada en la inmigración ilegal y, en lugares tan "civilizados" como Londres", existe todavía el fenómeno de la esclavitud.

No podemos acabar con la inmigración. Construir una muralla en el Mediterraneo no mantendría a los inmigrantes alejados, sino que aumentaría el peligro de la región. Inmigrantes y refugiados están, en general, bien educados, pero el rechazo del sistema europeo es lo que les fuerza a vivir al margen de la sociedad. No es necesario mencionar que la vieja Europa necesita renovarse. 

En el mundo contemporáneo, donde los medios de comunicación inspiran la revolución y la Primavera Árabe llevó al movimiento Ocupa Wall Street, la gente viaja y se comunica con los demás. La realidad en la que vivimos y la nostalgia hacia un mundo sin problemas no cambian nada. El problema de la inmigración está convirtiéndose cada vez más a menudo en el blanco de los debates políticos, aunque sigue sin ser sujeto de ninguna ley potencial. Es, por tanto, un problema que sigue estando ahí, por mucho que nos empeñemos en mirar hacia otro lado.