Intelectuales de corresponsales en la España fratricida

Artículo publicado el 8 de Abril de 2008
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Artículo publicado el 8 de Abril de 2008
Tal y como afirmó el hispanista inglés Hugh Thomas, “así como hacia 1850 fue la gran época de los embajadores, los años 30’ constituyeron la edad de oro de los corresponsales en el extranjero”. Años de redefinición de la política europea y mundial. “”, continuó Thomas.
El francés autor de ; el fotógrafo norteamericano , seudónimo bajo el cual trabajaban Andrés Friedmann, su novia Gerda Taro y Chim Seymour; el socialista demócrata y británico ; el irreverente italiano ; los norteamericanos ; y o su esposa y pionera , entre otros, se dieron cita en una de las contiendas fratricidas que marcaron el rumbo de la política europea y mundial: la Guerra Civil española (1936-39).

Foto_1_corresponsales.bmpDesde finales de julio de 1936, y durante dos años y medio, resultaba habitual encontrar al sur de los Pirineos a los más grandes periodistas del mundoEl Principito Saint-Exupéry Robert Capa George Orwell Indro Montanelli John Dos Passos Ernest Hemingway Martha Gellhorn

El Centro de Estudios Andaluces en colaboración con el y la , presidida por , trae a Sevilla la exposición “Corresponsales en la Guerra de España”, inaugurada en Nueva York en 2006. Una recopilación de crónicas y reportajes que recogen cómo vivieron y escribieron estos intelectuales en su mayoría alojados en el hotel Florida. Un trabajo al filo de la actualidad que marcaría la historia del periodismo.

preston_03.jpgInstituto CervantesFundación socialista Pablo IglesiasAlfonso Guerra

Las precarias paredes del Florida, en la Plaza Callao de Madrid, fueron fiel testigo de conversaciones íntimas entre Hemingway y su tercera esposa Martha Gellhorn, de la evolución del pensamiento de muchos de los que en sus mesas escribían y de muchas noches en vela por lo que durante el día los ojos habían visto. Era la cruda España de las pasiones que se mataba a sí misma. Jay Allen, uno de los últimos en entrevistar a José Antonio Primo de Rivera antes de su ejecución en 1936, recoge en uno de sus textos publicado en el el 28 de julio de 1936 el siguiente diálogo con Franco

Chicago Daily Tribune

: “”

Allen¿No hay posibilidad de tregua, ni de compromiso?

: “”

FrancoNo. No, decididamente no. Nosotros luchamos por España. Ellos luchan contra España. Estamos resueltos a seguir adelante a cualquier precio.

: “”, dije.

AllenTendrá que matar a media España

Entonces giró la cabeza, sonrió y mirándome firmemente dijo: “”

FrancoHe dicho que al precio que sea.

Había comenzado la Guerra Civil en un país recóndito al sur de Europa. Los ojos de Stalin estarían en cada paso que diera su espía soviético Harold Philby, quien escribía crónicas favorables a Franco para ganarse su confianza. El pulso de las ideologías por su hegemonía europea se pugnaba en una España despiadadamente loca. EL PAPEL DE LA MUJER En la exposición también podemos apreciar que no sólo los hombres retrataron a través de sus cámaras y artículos los pormenores de la Guerra Civil. Las mujeres periodistas hicieron acto de presencia con igual arrojo que sus compañeros. Ese afán por estar presentes en etapas decisivas del conflicto le costaría la vida a la fotógrafa alemana .

Gerda Taro

Exiliada en París tras la llegada de los nazis al poder debido a su origen judío y su militancia socialista, Taro aprendería los secretos del oficio de fotógrafa de la mano del que sería su pareja, el húngaro Andre Friedman también de origen judío. Junto a él crearía el personaje ficticio de Robert Capa, un supuesto fotógrafo afamado llegado de Estados Unidos. Con ello pretendían conseguir más trabajos, una estrategia que les dio resultado. Poco después estallaría una contienda que movilizaría a toda Europa: la Guerra Civil española. La pareja no se lo pensó y se trasladó a España donde trabajaron para medios franceses como o .

gerda_taro_02.jpgVuRegards

La fotógrafa también llevó a cabo reportajes en solitario, y en uno de ellos entregaría la vida un día de verano de 1937. Tras un bombardeo nacional sobre posiciones republicanas en la batalla de Brunete, la confusión hizo que un tanque republicano la aplastara dejándola malherida hasta que finalmente fallecía en un hospital de El Escorial. Contaba con tan solo 27 años. Pocos días después sería enterrada en Paris con todos los honores. Se trata sin duda del caso más dramático, pero no fue la única mujer que se aventuró en las por entonces peligrosas tierras españolas. La norteamericana Marta Gellhorn, también vinculada a otro hombre de entidad internacional como el escritor Ernest Hemingway al convertirse en su tercera esposa, fue corresponsal de la revista durante el conflicto y también seguiría su labor durante la II Guerra Mundial. En 1969, Hemingway la abandonaría por su cuarta esposa, la corresponsal de la revista Mary Welsh. Pese a los peligros por los que atravesó su vida, no fallecería hasta hace diez años, cuando contaba con 89 en su haber y al igual que su exmarido Hemingway, poniendo fin a su vida voluntariamente. Ya enferma de cáncer, una pastilla hizo lo que cientos de bombardeos no habían podido.

Collier´sTimes

El confió a la periodista Virginia Cowles las crónicas desde el bando republicano. Desde ahí captó la inquietud que provocaban los ataques aéreos.“”.

New York TimesEl estado de ánimo de la gente se ha ido quebrando bajo la atroz destrucción que llega del cielo…

Del norte de Europa llegó Barbro Alving, periodista sueca que en 1936 se desplazó a España para informar sobre la guerra. Su diario, el financió su actividad periodística en España, pero declinó responsabilidades por los riesgos de la misión. Sus crónicas desde el frente le supusieron su consagración internacional. Posteriormente cubriría acontecimientos de relevancia como la entrevista entre Hitler y Mussolini, la guerra de Finlandia y la devastación causada por la bomba lanzada sobre Hiroshima.

Dagens Nyheter

Y es que pese a que por aquellos días la guerra era prácticamente “cosa de hombres”, estas mujeres dejaron sus países para intentar evitar que la máxima que dice que “en la guerra la primera víctima es la verdad” se cumpliera. Sus crónicas recorrieron un mundo convulso en el que la frontera entre información y propaganda era tan solo una difusa línea. El periodismo está en deuda con ellas.

Concha Hierro y Álvaro Sánchez

*

En la primera fotografía Mijail Koltsov, de ‘Pravda’, con el fotógrafo Roman Karmen, en una trinchera. En la segunda el hotel Florida. En la última Gerda Taro junto a Robert Capa.