Intermitentes del espectáculo en Francia: Fundido a negro

Artículo publicado el 1 de Julio de 2014
Artículo publicado el 1 de Julio de 2014

Este mes entra en vigor la polémica reforma que el gobierno de François Hollande ha impulsado para el régimen laboral de los trabajadores discontinuos del sector del espectáculo. Tras meses de protestas contra el nuevo protocolo, el ejecutivo no ha dado un paso atrás, lo que ha provocado que la amenaza de una huelga planee sobre el festival de Aviñón. ¿Subirán a las tablas o se bajará el telón?

A solo unos días de la ce­le­bra­ción del Fes­ti­val de Avi­ñón, la mues­tra de tea­tro más im­por­tan­te de Fran­cia y una de los ma­yo­res fes­ti­va­les cul­tu­ra­les de Eu­ro­pa, los tra­ba­ja­do­res del es­pec­tácu­lo adheridos al ré­gi­men de los in­ter­mi­ten­tes fran­ce­ses si­guen en pie de gue­rra con­tra un go­bierno so­cia­lis­ta que, a prio­ri, no pa­re­ce dis­pues­to a dar su brazo a tor­cer. Hoy entra en vigor el pro­to­co­lo que el pa­sa­do marzo el eje­cu­ti­vo de François Ho­llan­de firmó para re­for­mar el fun­cio­na­mien­to del es­ta­tu­to de los in­ter­mi­ten­tes fran­ce­ses, los tra­ba­ja­do­res del es­pec­tácu­lo (ar­tis­tas y téc­ni­cos) que se aco­gen a un sistema es­pe­cial de co­ti­za­ción según el cual tie­nen de­re­cho a re­ci­bir in­dem­ni­za­cio­nes del Es­ta­do entre el fin de un con­tra­to y el co­mien­zo del si­guien­te, ha­bi­da cuen­ta de la corta du­ra­ción de los con­tra­tos que se for­ma­li­zan en este sec­tor.

"El sis­te­ma, aun­que es un poco com­pli­ca­do, fun­cio­na­ba bien y nos per­mi­tía tener cier­ta fle­xi­bi­li­dad a nivel la­bo­ral, a los em­plea­dos pero tam­bién a las em­pre­sas, que no sue­len ne­ce­si­tar a mu­chos tra­ba­ja­do­res todo el tiem­po", ex­pli­có a Ca­fé­Ba­bel Ale­xan­dre, téc­ni­co en ani­ma­ción ci­ne­ma­to­grá­fi­ca. En el mundo del es­pec­tácu­lo (cine, tea­tro, mú­si­ca) son muy fre­cuen­tes los con­tra­tos de corta extensión, que pue­den ir desde un par de se­ma­nas hasta unos cuan­tos meses. Los in­ter­mi­ten­tes sue­len cum­plir va­rios con­tra­tos como estos du­ran­te un mismo año, el es­ta­tu­to de in­ter­mi­ten­te les per­mi­te ac­ce­der a una pres­ta­ción por des­em­pleo que suele lle­gar de forma cuasi in­me­dia­ta desde que fia­na­li­zan un con­tra­to y co­mien­zan el si­guien­te. Para ello, se tie­nen que tener tra­ba­ja­das 507 horas du­ran­te los diez úl­ti­mos meses.

Desde que se fir­ma­ra el nuevo con­ve­nio,  de­ce­nas de co­lec­ti­vos de in­ter­mi­ten­tes y de pla­ta­for­mas sin­di­ca­les (con la CGT a la ca­be­za) se han ma­ni­fes­ta­do en las ca­lles de toda Fran­cia en con­tra de una di­rec­ti­va que, según de­nun­cian, "pre­ca­ri­za to­da­vía más" la si­tua­ción de los in­ter­mi­ten­tes. La di­fe­ren­cia prin­ci­pal que con­lle­va la nueva di­rec­ti­va, según ex­pli­ca­ron a Ca­fé­Ba­bel va­rios trabajadores discontinuos, es que la forma de in­dem­ni­zar en di­fe­ri­do se apli­ca­rá para ren­tas mucho más bajas. Esta foma de in­dem­ni­za­ción puede lle­gar entre un mes y tres meses de re­tra­so y afec­ta­rá a par­tir de ahora al 48% de los tra­ba­ja­do­res, que po­drían lle­gar a co­brar su pres­ta­ción mucho más tarde.  Esto com­por­ta­rá, según de­nun­cian los tra­ba­ja­do­res afectados, una pér­di­da de sa­la­rio y un re­tra­so en el in­gre­so de los sub­si­dios que po­dría pro­lon­gar­se hasta tres meses en los que le in­ter­mi­ten­te no ten­dría ac­ce­so a nin­gún tipo de pres­ta­ción. "El pro­ble­ma es que ahora cada vez que pa­re­mos de tra­ba­jar el di­fe­ri­do se apli­ca­rá, ten­dre­mos que es­pe­rar va­rios meses para ser in­dem­ni­za­dos y si en ese tiem­po tra­ba­ja­mos (ne­ce­si­ta­mos tra­ba­jar), las horas no con­ta­bi­li­za­rán para una in­dem­ni­za­ción fu­tu­ra, así que será aún más com­pli­ca­do con­se­guir el es­ta­tu­to de in­ter­mi­ten­te", la­men­tó Ale­xan­dre.

Esta mo­vi­li­za­ción ha lle­ga­do in­clu­so a poner en pe­li­gro la ce­le­bra­ción de los fes­ti­va­les de Aix-en-Pro­ven­ce y de Avi­ñón, sien­do este úl­ti­mo la mues­tra de tea­tro más sobresaliente de Fran­cia y uno de los em­ble­mas de la cul­tu­ra fran­ce­sa. A pesar de los co­mu­ni­ca­dos emi­ti­dos tanto por la di­rec­ción del Fes­ti­val de Avi­ñón como del Fes­ti­val Off de Avi­ñón (una ini­cia­ti­va pa­ra­le­la a la mues­tra ofi­cial), en los que ase­gu­ran que las re­pre­sen­ta­cio­nes se lle­va­rán a cabo con nor­ma­li­dad, no han sido pocos los co­lec­ti­vos de in­ter­mi­ten­tes que han ame­na­za­do con una huel­ga ma­si­va du­ran­te los días que dura el fes­ti­val, del 4 al 27 de julio. "No sa­be­mos qué ocu­rri­rá, pero hasta ahora cuan­do se ha con­vo­ca­do una huel­ga se ha dicho con un día de an­te­la­ción, así que todo puede su­ce­der", ase­gu­ró Clai­re, can­tan­te y ac­triz, du­ran­te la úl­ti­ma gran ma­ni­fes­ta­ción ce­le­bra­da en París el pa­sa­do jue­ves 26 de junio. 

El fin úl­ti­mo del ré­gi­men de los in­ter­mi­ten­tes es pro­por­cio­nar un mí­ni­mo de se­gu­ri­dad la­bo­ral a los tra­ba­ja­do­res de un sec­tor tre­men­da­men­te ines­ta­ble. Clai­re, por ejem­plo, que suele tra­ba­jar en mu­si­ca­les, nos cuen­ta que de sep­tiem­bre a enero no le falta tra­ba­jo pero que, a par­tir de ahí, suele atra­ve­sar al­gu­nos meses "muy com­pli­ca­dos" en los que pagar su al­qui­ler de París le re­sul­ta ex­tre­ma­da­men­te di­fí­cil, in­clu­so con la sub­si­dio del go­bierno. Una opi­nión que com­par­te Ni­co­las, compañero de Alexandre: "La gente pien­sa que no­so­tros hemos ele­gi­do ser in­ter­mi­ten­tes y que pre­fe­ri­mos be­ne­fi­ciar­nos así del sis­te­ma, pero te ase­gu­ro que si me die­ran un con­tra­to in­de­fi­ni­do lo co­ge­ría, sien­do in­ter­mi­ten­te es muy com­pli­ca­do con­se­guir un al­qui­ler, o un prés­ta­mo del banco... vi­vi­mos en una si­tua­ción muy pre­ca­ria", de­nunció. 

En efec­to, según un es­tu­dio pu­bli­ca­do por el dia­rio Le Pa­ri­sien, el 55% de los fran­ce­ses no ha apo­ya­do las rein­vin­di­ca­cio­nes de los in­ter­mi­ten­tes. La causa de ello, según Ni­co­las, po­dría de­ber­se al "des­co­no­ci­mien­to" de la po­bla­ción y a un dis­cur­so ma­ni­queo del go­bierno al ex­pli­car las ra­zo­nes por las que han re­for­ma­do el es­ta­tu­to. "Nos dicen que la razón es el dé­fi­cit, ¡qué gra­cia! Re­pi­ten lo que los in­ter­mi­ten­tes cues­tan al Es­ta­do pero no miran, en cam­bio, todo el di­ne­ro que el Es­ta­do re­ci­be de la cul­tu­ra ni las ci­fras que re­por­tan los lo­ca­les que fun­cio­nan con los in­ter­mi­ten­tes... crea­mos más di­ne­ro del que cos­ta­mos, pero esto al go­bierno no le in­tere­sa de­cir­lo", se quejó Ni­co­las. Ambos téc­ni­cos iro­ni­za­ron sobre el hecho de que la re­for­ma la esté lle­van­do a cabo un go­bierno so­cia­lis­ta. "Pa­re­ce que la iz­quier­da esté más a la de­re­cha que la misma de­re­cha, en serio, son nulos en eco­no­mía", afir­mó Ale­xan­dre. 

En las ca­lles de París se die­ron cita, ade­más de nu­me­ro­sos in­ter­mi­ten­tes, tam­bién otros tra­ba­ja­do­res que, si bien no se ven di­rec­ta­men­te afec­ta­dos por la re­for­ma, sí lo están indi­rec­ta­men­te. Es el caso de Lola, quien se en­car­ga de la ad­mi­nis­tra­ción de una em­pre­sa de es­pec­tácu­los para niños y que ve pe­li­grar la dis­po­si­ción de tra­ba­ja­do­res en un fu­tu­ro por culpa de esta pre­ca­ri­za­ción la­bo­ral. "Cada vez te­ne­mos más y más in­ter­mi­ten­tes que con­si­guen peo­res tra­ba­jos y a quie­nes les cues­ta tra­ba­jar, per­so­nas que al final aca­ban por aban­do­nar el régimen de in­ter­mi­ten­te por­que cada vez tie­nen menos es­ta­bi­li­dad", se­ña­ló la ge­ren­te. "Vemos ar­tis­tas que tie­nen ya sobre 50 años y que pien­san en su tra­ba­jo pero tam­bién en su ju­bi­lia­ción, en muomen­to dado se en­cuen­tran en medio de la pre­ca­rie­dad y que de­ci­den de­jar­lo, por lo que cada vez nos va cos­tan­do más con­se­guir gente", in­ci­dió Lola. Por otra parte, la ad­mi­nis­tra­ti­va se quejó de que la re­for­ma "con­tem­pla unas co­ti­za­cio­nes su­ple­men­ta­rias que no es­ta­ban pre­vis­tas en los pre­su­pues­tos", unas co­ti­za­cio­nes que pasan del 10,8% al 12,8%. "Los pre­su­pues­tos sue­len ce­rrar­se con un año de an­te­la­ción, por lo que la masa sa­la­rial cos­ta­rá más cara, lo que hará que más com­pli­ca­do el ejer­ci­cio para las pe­que­ñas em­pre­sas", dijo la ge­ren­te.

Todos los en­tre­vis­ta­dos coin­ci­die­ron en cul­par al go­bierno de haber fir­ma­do estos acuer­dos sin haber dia­lo­ga­do con los co­lec­ti­vos afec­ta­dos (el sin­di­ca­to CGT, el único que cuen­ta con una an­te­na es­pe­cial para los tra­ba­ja­do­res del es­pec­tácu­lo, no firmó el pro­to­co­lo en marzo)  y de aca­bar len­ta­men­te con un sis­te­ma, crea­do en los años 1930, que sin duda ayu­da­ba enor­me­men­te a ase­gu­rar la cul­tu­ra del país. "[La re­for­ma] es una forma de aca­bar con el es­ta­tus de in­tem­ri­ten­te. Te dicen que no lo van a su­pri­mir, pero lo que están ha­cien­do es des­truir­lo, cada vez menos gente podrá ad­he­rir­se, cada vez habrá menos ar­tis­tas y cada vez habrá menos cul­tu­ra", la­men­tó Ni­co­las, pan­car­ta en mano, mien­tras avan­za­ba con sus com­pa­ñe­ros hacia Na­tion