'Invisibles y desconocidas': la Historia olvida a sus mujeres 

Artículo publicado el 30 de Noviembre de 2017
Artículo publicado el 30 de Noviembre de 2017

¿Sabíais que la universidad más antigua del mundo fue fundada por una mujer?, ¿y que el padre del rock’n’roll es en realidad una madre? Quizás no. La verdad es que en raras ocasiones la Historia recuerda los grandes nombres femeninos: más bien los "invisibiliza". Para dar respuesta a esta desaparición sistémica es por lo que el colectivo Georgette Sand ha escrito Ni Vues Ni Connues. Entrevista.

Cafébabel: ¿Cómo nació la obra Ni Vues Ni Connues

Marguerite Nebelsztein: El proyecto nació en 2015 con el Tumblr Invisibilizadas. Ya en aquel momento teníamos el pequeño sueño de publicar un libro. Se quedó en los cajones hasta el año pasado, cuando la editorial Hugo & Cie contactó directamente con nosotras. Ese fue el punto de partida.

Cafébabel: ¿Cómo habéis elegido a las "invisibilizadas" del libro?

Marguerite Nebelsztein: Al principio nos inspiramos en el Tumblr. El resto es el fruto de intercambios y descubrimientos. Nuestra editora nos condujo a preguntarnos: "Si esta mujer hubiera sido un hombre, ¿habría estado en los libros de historia?". Es el hilo conductor del proyecto. Después, cada una ha estado trabajando en función de sus afinidades. Por ejemplo, la autora Flora Pajon conocía muy bien a Delia Derbyshire [pionera de la música electrónica, ndlr]: fue ella quien la propuso y quien hizo su ficha. Yo estudié Historia, por lo que me sentía capacitada para redactar la de Brunegilda [reina de Austrasia, región noreste del Reino Franco durante la época de la dinastía merovingia, ndlr].

Cafébabel: ¿Cómo fué tu trabajo de investigación?

Marguerite Nebelsztein: ¡Desde luego, no copiar la página de Wikipedia (risas)! Escribir fichas biográficas comunes no tenía ningún interés: lo que queríamos realmente era centrarnos en las razones de la invisibilización de esas mujeres.

Cafébabel: ¿Cuál ha sido el proceso para sacar a esas mujeres del anonimato o, incluso, descubrir la verdad que se esconde detrás de la historia comúnmente admitida? 

Marguerite Nebelsztein: Hubo que profundizar. En el caso de Rosa Parks, por ejemplo, todo partió de una pequeña frase leída a la luz de un artículo en el periódico Libération. Profundizando, me percaté de que la lucha de esta mujer no se resumía simplemente en lo que la historia nos cuenta de ella. Desentrañar la historia de esas mujeres es también cuestionar las fuentes. Por ejemplo, el único gran trabajo hecho sobre Brunegilda está en una obra de Bruno Dumézil: él revierte por completo la visión qe se tiene de ella y le devuelve al lugar que le corresponde. Fue una gran reina. Sin embargo, su historia se ha reducido a que se tiraba de los pelos con Frédégonde [otra reina de los francos, ndlr]. No hay que leer las fuentes en una primera fase: hay que rascar la corteza y ver lo que se oculta debajo.

Cafébabel: ¿Puedes recordarnos qué es la invisibilización? ¿Cuáles son los mecanismos?

Marguerite Nebelsztein: La invisibilización es el hecho de hacer desaparecer a una mujer de la historia. Los mecanismos son múltiples: hacer pasar a la mujer a un segundo plano, hacerla desaparecer por completo, minimizar su acción, tergiversar su vida (como en el caso de las "leyendas negras"), disminuir o robar su trabajo, limitarla a ser la mujer o la hermana de, eso es la invisibilización... Para mí, Ni Vues Ni Connues es una caja de herramientas antiinvisibilización que nos permitió sacar a la luz una triste realidad: en todos los continentes y en todas las épocas se reproducen los mismos esquemas. El de Nanerl Mozart es esclarecedor.

Su genialidad quedó completamente eclipsada por la de su hermano. La causa de eso fue la presión familiar y la religión: las mujeres no hacían música, no practicaban la medicina. El resultado: había que disfrazarse de hombre o esconderse, con el riesgo de ser acusada de brujería… Otro mecanismo: robar el trabajo de uno. Claros ejemplos de esto son Rosalind Franklin -científica olvidada que participó y mucho en el descubrimiento del ADN- o Marthe Gautier, investigadora cuyo trabajo sobre la trisomía 21 fue robado por Jérôme Lejeune. En cierta manera, Marie Curie presenta una situación similar: ella fue la verdadera descubridora de todo, su marido no era mucho más que su asistente. Pero al final quien se llevó los honores fue él. Vale, ella obtuvo dos premios Nobel, pero nosotros hemos tenido que esperar al 2007 para que su nombre se añada al nombre de la estación de metro Pierre Curie de París. Esto puede parecer anecdótico pero es un ejemplo de verdadera y concreta invisibilización.

Cafébabel: Volvamos a la autoinvisibilización de esas mujeres. ¿Es un fenómeno muy común en la historia?

Marguerite Nebelsztein: Sí, y hay que luchar también contra eso. Esas mujeres tienen que ser una lección para las chicas de hoy: que estén orgullosas de su trabajo y que tengan discípulos para difundirlo. Pongamos el ejemplo de la fotógrafa Dora Maar, invisibilizada por Picasso: ¿no es también un caso de autoinvisibilización, puesto que ella abandonó lo que prefería para dedicarse a la pintura? Cierto, decir que la autoinvisibilización existe no es un discurso políticamente correcto, pero hay que hablar de ello para poder desbaratar ese mecanismo. Por todo esto es por lo que en Georgette Sand organizamos talleres "de oratoria" ya que, por el mero hecho de ser mujeres, se nos enseña a no interrumpir, a no hablar demasiado en público, a no incomodar demasiado, a no destacar demasiado en una reunión… Eso es autoinvisibilización. Nosotras vamos en contra de esas lógicas: nosotras no decimos "soy nula", aprendemos a estar orgullosas de nuestro trabajo, nos felicitamos unas a otras… Hay mucho de tutoría en nuestro colectivo.

Cafébabel: ¿Y eso funciona?

Marguerite Nebelsztein: ¡Bastante bien, sí! Estoy pensando, por ejemplo, en una Georgette [una mujer miembro del colectivo, ndlr], muy tímida, que acaba de montar un proyecto fotográfico. Es probable que nuestro colectivo le haya dado el empujoncito que necesitaba. Yo misma he cambiado mucho en mi manera de trabajar. Me obligo a destacar más, a hablar, a manifestar los problemas. Por ejemplo, me enfrenté a casos de desigualdad de género: en lugar de callarme y de invisibilizarme, hablé de ello porque sabía que tenía a las Georgettes para apoyarme y que tengo razón.

Cafébabel: ¿Cómo pueden los hombres involucrarse en la desinvisibilización de las mujeres? Incluso si son ellos los que escriben la historia, ¿la invisibilización de las mujeres es una fatalidad?

Marguerite Nebelsztein: Lo primero es tomar conciencia de ello. Porque incluso como mujer se puede ser invisible, mientras que hay hombres que prestan atención a eso. Hombres y mujeres tienen que ser conscintes ya de esos mecanismos y, a partir de ahí, vigilarlo a diario. En el trabajo: quizá prestar atención a no cortar la palabra a sus compañeras en una reunión, destacar su trabajo si tiene que hacer una presentación. Por supuesto, no todas las mujeres necesitan ayuda, y algunas tienden a pisar a otras. Algunas mujeres se han tenido que buscar la vida de tal manera para llegar a donde están que se vuelven misóginas frente a sus compañeras. Este es otro tema, pero hay que concienciarse y prestar atención al propio comportamiento.

Cafébabel: ¿Los hombres juegan un determinado papel?

Marguerite Nebelsztein: Sí, completamente. En Georgette Sand proponemos un verdadero trabajo de equipo. No hay muchos hombres en nuestro colectivo, pero somos un grupo mixto. Personalmente, parto del principio de que si no dejan un poco de espacio en su territorio, no podremos retomar nuestro lugar. Quejarse no servirá de nada. Tiene que ser un trabajo pedagógico para todo el mundo, hombres y mujeres.

La historia es un poco como la regla de que el masculino es el género no marcado, el género que prevalece, regla que se nos queda en la cabeza desde los seis o siete años. Es de las primeras cosas que aprendemos, es una cuestión que nos hace crecer como ciudadano. Y si aceptamos la estructura de esa historia cuyas mujeres están ausentes, donde no se selecciona a ninguna gran autora como objeto de estudio para selectividad, donde tampoco se estudia a ninguna gran cientifíca… es comprensible terminar considerando que solo hubo, hay y habrá hombres en la Historia. 

Cafébabel: ¿Qué piensas de la idea de representación -la manera en la que algunos aspectos humanos como el género, la etnicidad o incluso la edad están representados en el espacio público- defendida por las feministas interseccionales norteamericanas?

Marguerite Nebelsztein: Es superimportante. Es lo que escribe Pénélope Bagieu en nuestro epílogo: el día en el que descubrió a una dibujante se dijo que ella también podía hacerlo. Yo hojeé un libro de ciencias: a lo largo de cien páginas debían aparecer una o dos mujeres por no sé cuántos hombres. La ausencia de representación explica en parte por qué las chicas, dotadas para las ciencias en el colegio, no continúan luego por esa rama de estudios. Es inconsciente evidentemente, pero eso existe. Esta semana, por ejemplo, hubo un programa en France Inter [radio pública francesa, ndlr] en el que hablaban de matemáticas: cinco invitados, cinco hombres. Es muy irritante. 

Antes decías que Ni Vues Ni Connues era un libro escolar: estoy totalmente de acuerdo. Me gustaría que este libro estuviera en todos los CDI (Centro de Documentación e Información) de los colegios franceses, para que las niñas y niños pequeños se diesen cuenta de que sí, de que las mujeres han existido en la historia, de que forman parte de ella. Por ejemplo, el viernes pasado, mi hermano pequeño de dieciocho años afirmaba que nunca había habido grandes autoras. Sencillamente, no se lo habían enseñado.

Cafébabel: Me enfrenté por lo mismo a propósito de un panel sobre la diversidad que no era para nada diverso, y creo que los organizadores no son ni mucho menos conscientes del problema.

Marguerite Nebelsztein: Estoy completamente de acuerdo. Es como esos casos de acoso sexual que están en la palestra desde hace unas semanas: evidentemente está muy bien que se hable de ello, pero da la impresión de que todo el mundo está descubriendo esa realidad ahora, cuando de hecho, basta con hablar con tu compañera, tu amiga o tu novia para darte cuenta de la amplitud del fenómeno. Es exactamente igual en el caso de esos paneles, donde se añade además el aspecto de la comodidad, de contactar con ese experto que está siempre invitado. Nadie se esforzará por ir a buscar a una mujer experta desconocida. Además, las mujeres expertas se dan menos importancia que los hombres. Los medios juegan un papel muy importante en la ausencia de representación, basta con mirar el número de invitados que aparecen en los matinales de radio y televisión. Incluso en la Asamblea Nacional: hay un 40 % de mujeres, pero solo han consumido un 4 % del turno de palabra desde el inicio de la legislatura. No ocupan la presidencia de ningún grupo ni de ninguna comisión. ¿Qué interés tiene entonces?

Cafébabel: Vemos que hay mujeres, incluso influyentes (diputadas, actrices…), que se callan, que se invisibilizan. ¿Cuál sería el remedio?

Marguerite Nebelsztein: Pienso que las redes sociales son una herramienta increíble para recoger y difundir la información. En la Asamblea, las salidas sexistas de los diputados se difunden rápidamente. Encuentro que avanzamos a una velocidad increíble gracias, sobre todo, a Twitter. La idea es que se mueran de vergüenza. Eso puede parecer terrible, pero hay que avergonzar a todos esos tipos y sus comentarios horriblemente misóginos. Hay que conseguir que su comportamiento se convierta en algo cursi. Es desolador que la Asamblea Nacional no sea capaz de dar ejemplo. Me da realmente la risa que nos quejemos de barrios como La Chapelle [en el norte de París, ndlr], donde se dice que no puedes salir sola: no me gustaría ser asistente parlamentaria en la Asamblea Nacional.

El remedio, o más bien la herramienta, es ser consciente de los mecanismos, integrarlos en nuestra mentalidad para escuchar a esas mujeres, invitarlas como expertas, exponer sus obras en museos, proponer autoras para la selectividad, etc. Hay que hacer que su presencia se convierta en algo normal. Y para cambiar los comportamientos, hay que avergonzar a todos los que no respetan las reglas que ahora deberían ser la norma.

Cafébabel: ¿Qué deberían hacer los poderes públicos?

Marguerite Nebelsztein: Antes que nada, repasar los libros de historia. Sueño con hablar de Ni Vues Ni Connues delante de alumnos. Hemos contactado ya con un colegio en Oise y el libro se enviará a Brasil para ser estudiado. Me parece genial poder ir a los centros escolares para defender el libro y debatir con los niños.

En segundo lugar, los poderes públicos tienen un papel de financiación y, por lo tanto, un cierto poder sobre la visibilidad de las mujeres en la cultura. Se trata del principio de gender budgeting o la integración de la perspectiva de género en la elaboración de presupuestos: resumiendo, habría que retirar el dinero público a un museo cuyos artistas expuestos son en un 99% hombres y solo hace exposiciones de una mujer una vez cada diez años, a pesar de que las mujeres artistas existen, evidentemente. Si no se las ve, no se las conoce; y al contrario.

Cafébabel: ¿Tiene su propio papel la cultura pop dentro de la desinvisibilización?

Marguerite Nebelsztein: Soy una gran fan de Beyoncé (risas). La podemos criticar por su feminismo comercial (el mismo que en el caso de las Spice Girls), pero introdujo el feminismo en la cultura pop y la hizo accessible para todos. La cultura pop puede tener una gran importancia en la desinvisibilización de las mujeres: Figuras Ocultas realmente es una película ejemplar, que funcionó además como Wonder Woman. La cultura pop, cuando no atonta el propósito, juega realmente su propio papel.

Cafébabel: Se habla mucho de sororidad entre las mujeres, de apoyarse mutuamente. Pero esto parece más evidente en el caso de los hombres, ¿qué piensas?

Marguerite Nebelsztein: La fraternidad se promociona mucho -es uno de los lemas de Francia-, a diferencia de la 'sororidad' [en francés la diferencia entre hermano y hermana es mucho más grande que en castellano: hermano es 'frère' y hermana es 'sœur', por lo que fraternidad es un término muy masculino, ndlr]. Puede que esto que ahora nos falta tuviera que estar inscrito en nuestro ADN: las mujeres tenemos que ayudarnos mutuamente, en nuestros proyectos, en nuestra vida. Esta idea empieza a abrirse camino. Además, por incidir otra vez en la importancia de la cultura pop, leí hace poco una entrevista de Ibeyi [banda francocubana formada por dos hermansas, ndlr] en la que ellas insistían en que había que difundir la palabra 'sororidad'. Los chicos quizás están más acostumbrados a hablar de fraternidad, mientras que las chicas menos. La hermandad existe, pero en el caso de las mujeres pienso que se encuentra más en el hecho de compartir los problemas, sin la dimensión de la promoción laboral. Ni Vues Ni Connues es también un ejemplo de hermandad: dos superjefas de proyecto que dirigieron a ventiún personas, fue realmente un buen trabajo de grupo entre tías.

Cafébabel: ¿Cuál es el mejor futuro que te puedas imaginar para Ni Vues Ni Connues ?

Marguerite Nebelsztein: Que el libro esté en todos los colegios y que se extienda como la pólvora en los manuales de historia. Que no se estudie a Brunegilda en los colegios me vuelve loca: nos dan la lata con Carlomagno, pero ella hizo pasar a Occidente de la Antigüedad a la Edad Media. Sin embargo, en ningún momento a lo largo de mis estudios de Historia oí hablar de ella. Es inadmisible. Deseo que Ni Vues Ni Connues sea un ladrillo para construir la revisibilización de esas mujeres. ¡Y espero que hagamos un segundo tomo después del éxito del tomo 1 (risas)!

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Leer: Ni Vues Ni Connues, por el colectivo Georgette Sand (Hugo & Cie - 2017)

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Este artículo se publicó en colaboración con Girlshood, webzine multipolar para chicas incansables.