Irán ¿Esperanzas de cura en 2004?

Artículo publicado el 20 de Noviembre de 2003
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Artículo publicado el 20 de Noviembre de 2003

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Si Europa quiere ayudar a los iraníes, debería darse cuenta de que el régimen Islámico no ha hecho otra cosa que envenenar a Persia y a su gente.

En febrero de 2004 se celebrarán las próximas elecciones parlamentarias en Irán. Ya las elecciones municipales que tuvieron lugar en febrero de 2003 fueron muy significativas para la república Islámica. Fue el momento en el que se tocó fondo, la participación en la capital, Teherán, solo fue del 9%. Este dato indica claramente la perdida de fe en el régimen Islámico y en su capacidad para el cambio, mientras la gente está cada vez más frustrada con las promesas rotas de los reformistas. Una lucha feroz ha explotado en el seno de éstos, les lleva a prepararse para las elecciones del 2004, aún así, no han conseguido avanzar con nuevas ideas que inspiren al electorado.

Al mismo tiempo mantienen la mirada sobre sus aliados europeos en busca de apoyo, un apoyo prestado en los últimos años en todos y cada uno de los casos imaginables. Si se quiere comprender la frustración y la visión negativa de la opinión pública iraní respecto a la UE (en particular con respecto al Reino Unido, Alemania y Francia) es suficiente darse un paseo por las calles de Teherán y escuchar las quejas de la gente. Sabemos que durante los últimos 4 años la UE ha hecho todo lo posible para apoyar al líder de los reformistas iraníes, Mohamed Khatami, intentando diluir la caótica situación política de Irán y de la escena internacional. A pesar de todo, no ha dado resultados positivos. El escepticismo del pueblo es palpable.

Esfuerzo sin frutos

Me refiero a las numerosas visitas que en el pasado han realizado a la República de Irán el Ministro de Asuntos Exteriores británico, Jack Straw, y sus homólogos francés, Dominique de Villepin, y alemán, Joschka Fischer. El último y más constructivo apoyo han sido sus esfuerzos para diluir el problema de la producción de armas nucleares y el enriquecimiento de uranio en Irán. La asunción general en occidente, particularmente en Europa, es que los reformistas son una rama diferente de los conservadores. Pero hay que decir que en Irán la percepción es completamente opuesta y que a los ojos de la población no hay diferencia entre unos y otros. Ambos han unido sus fuerzas para prolongar la vida de la República Islámica y ambos tienen sus motivos para hacerlo.

Al mismo tiempo, la guerra en Iraq, promovida por los Estados Unidos, ha sido germen de esperanza entre los iraníes. Una esperanza de que tarde o temprano, y una vez se haya resuelto el tema de Iraq, occidente se dará cuenta de cuán profundo y fuerte es el deseo de la sociedad iraní por el cambio radical en Irán, y por lo tanto ayudarán a aquellos iraníes que luchan por restablecer la democracia, la libertad y un régimen secular en esta tierra tan antigua. Ambos bandos, conservadores y reformistas, se dan perfecta cuenta de este sentimiento y han puesto en marcha nuevas tácticas para distraer a la opinión pública dentro y fuera del país. Están intentando desestabilizar Iraq tanto como puedan con la ayuda de los radicales shiítas, facilitando el cruce de la frontera a terroristas internacionales con la esperanza de que los EE.UU. retirarán sus tropas de Iraq y así disminuirán la presión en Irán. El hecho de que haya tropas en todos los emiratos del sur del Golfo Pérsico, como en Bahrain, Kuwait y Qatar, en Asia central y Afganistán ha dado ha los Mullahs iraníes una sensación de inseguridad y de encontrarse atrapados en una pinza. Así que intentan desestabilizar al máximo Iraq y Oriente Próximo, incluyendo esta táctica la financiación de grupos radicales palestinos que han ayudado a sabotear el Proceso de Paz.

¿Y ahora qué?

El grupo más dinámico de Irán son los jóvenes, aproximadamente el 70% de una población de 70 millones de habitantes. El régimen se da perfecta cuenta y lo ha demostrado con una durísima represión. Un ejemplo del maltrato fue la tragedia de las protestas callejeras del 99, en las que cientos de miles de estudiantes tomaron las calles en señal de desafío pacifico. Siavash Fakhravar, Ahmad Batebi, Manuchehr, Akbar Mohammadi y muchos otros estudiantes fueron condenados a torturas y prisión por su participación en las manifestaciones.

Si el mundo libre, y Europa en particular, quiere ayudar a los iraníes a restaurar la libertad, deben cambiar el rumbo de su política, cambiar su actitud y darse cuenta de que el Régimen Islámico no ha hecho nada más que envenenar a Irán y a su gente.