Irán se prepara para lo peor y Europa quiere frenar a los EE UU

Artículo publicado el 19 de Febrero de 2007
Artículo publicado el 19 de Febrero de 2007
El 21 de febrero se cumple la fecha límite prevista en la Resolución 1737 por las Naciones Unidas, en la que se exige a Irán que detenga su programa de enriquecimiento de uranio. Mientras, Irán prepara ensayos militares en todo el país.

“El enemigo sabe bien que cualquier agresión desencadenaría a una reacción generalizada de la nación iraní hacia los agresores y sus intereses en todo el mundo”.

Las palabras del Ayatollah iraní Ali Jamenei son una muestra clara de que Irán no respetará el plazo impuesto por el Consejo de Seguridad de la ONU para suspender la mayoría de su programa nuclear, que finaliza el 21 de febrero. Sin embargo, el tono de las palabras del líder supremo de Irán refleja un miedo cada vez mayor entre iraníes a que los EE UU estén considerando seriamente un ataque militar contra la república islámica.

¿Puede la administración Bush, enfangada en Irak, dar apoyo financiero a otra guerra, en especial con un adversario correoso como Irán? ¿Aceptaría el pueblo americano dicha acción? Personas que poseen información privilegiada acerca del gobierno de EE UU creen que la respuesta sería afirmativa. Sin embargo, admiten que el verdadero obstáculo a las ambiciones militares norteamericanas en Irán es Europa y Reino Unido en especial.

La división UE-EE UU

El pasado 8 de febrero, Gregory Schulte, embajador de EE UU para la Agencia Internacional de Energía Atómica (el organismo de control de Naciones Unidas en materia nuclear), manifestó su descontento frente a la actitud complaciente de los Estados europeos respecto al programa nuclear de Irán. Con ocasión de una conferencia de seguridad en Munich, Schulte atacó a los gobiernos europeos por no imponer las sanciones económicas previstas por el Consejo de Seguridad de la ONU contra Irán en diciembre del año pasado.

“Los países de la Unión Europea pueden hacer más- y deberían hacer más – para reforzar nuestra diplomacia común frente al desafío del liderazgo de Irán”, declaró Shulte. “¿Por qué, por ejemplo, los gobiernos europeos están utilizando créditos de exportación para subvencionar las exportaciones a Irán?” “¿Por qué, por ejemplo, los gobiernos europeos no están tomando más medidas para desincentivar la inversión y las transacciones financieras?” La respuesta, para frustración del embajador de EE UU, podría explicarse -no sin cierto cinismo- por los vínculos existentes entre varios Estados europeos e Irán.

Sin embargo, existe algo más que un simple interés económico que empuja a la UE y a Europa a resistirse a sancionar a Irán. Según fuentes cercanas a Javier Solana, alto representante para los asuntos exteriores de la UE, esta última tiene una clara estrategia respecto a cómo ocuparse de Irán, y no quiere que EE UU interfiera en sus planes. Además, la UE y varios Estados miembro creen que es mediante el fortalecimiento de las relaciones económicas con Irán y su pueblo que será posible modificar el régimen actual imperante en el país centroasiático.

Reino Unido: ¿caniche norteamericano o “nuevo” bastión del la unidad europea?

En 2002, cuando los EE UU se movilizaban hacia una guerra con Irak y, por consiguiente, venían a Europa en busca de aliados, consiguieron dividir Europa en dos. Alemania y Francia se mantuvieron firmes en contra, mientras Italia, España y Reino Unido se posicionaron a favor. La decisión de Reino Unido de respaldar a EE UU jugó un papel decisivo a la hora de decantar la balanza del poder en Europa, otorgando a naciones de “poco peso” internacional como Italia, España y Dinamarca la legitimidad para tomar parte en una guerra rechazada por la opinión pública.

Hoy, mientras los EE UU perfeccionan su discurso internacional para dar legitimidad a una guerra con Irán, son conscientes de que el Reino Unido no estará a su lado. Esta vez se quedará del lado de Francia y Alemania, y las naciones de “poco peso” seguro que le seguirán. “Blair no ayudaría a Bush en una guerra contra Irán ni en sueños”, afirmaron fuentes anónimas. Añadieron, además, que el gobierno británico está trabajando “de manera más estrecha que nunca” con la oficina de asuntos exteriores de la UE para encontrar una solución diplomática al conflicto.

Sin una alianza Reino Unido-EE UU no hay guerra. Hace falta más diplomacia

La conclusión emitida por expertos en relaciones internacionales británicos es que sin una alianza fuerte entre los EE UU y Europa, no es posible que la administración Bush pueda hacer que prospere una acción militar contra Irán. El grupo UE 3, compuesto por Reino Unido, Francia y Alemania en lo que respecta al tema de Irán, tuvo éxito en el pasado. Por ejemplo, alcanzó un acuerdo con Irán acerca de la suspensión del enriquecimiento de uranio a cambio de compensaciones económicas. Un informe reciente publicado por Crisis Action señala que todo está en funcionamiento para seguir avanzando en esa dirección.

Este informe, respaldado por una serie de expertos influyentes, aboga por una solución diplomática frente a la crisis internacional con Irán, y señala que: “Reino Unido tiene un papel que desempeñar en la catalización de este proceso (diplomático), haciendo de mediador entre los Estados miembros de la UE y los EE UU”. Por último, Crisis Action advierte que: “Las posibles consecuencias de una acción militar podrían ser tan serias que los gobiernos tienen la responsabilidad de asegurar que se han agotado todas las opciones diplomáticas. Por el momento, no es el caso.”