Irán-UE: más allá del desarme nuclear

Artículo publicado el 1 de Septiembre de 2005
Artículo publicado el 1 de Septiembre de 2005

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De las armas de destrucción masiva a las armas de atracción masiva: contra la amenaza nuclear de Teherán, encontramos nuevos medios europeos de comunicación para promocionar la democracia.

Las sedes de los negociadores europeos se quedarán vacías el próximo 31 de agosto, fecha inicialmente prevista para la reanudación de las negociaciones en torno al desarme nuclear iraní, marcando un giro en las relaciones entre la Unión Europea y Teherán. Desde la elección del reformista Jatamí en 1997, para muchos –sobre todo en Europa- se ha labrado una esperanza de cambio y progresiva apertura en el régimen de los Ayatolás. No obstante, la elección como nuevo presidente del ultraconservador Ahmadinejad, demuestra hasta qué punto las instituciones creadas por la "revolución islámica" en 1979 siguen siendo refractarias a cada tentativa de reforma.

Ahmadinejad, el verdadero semblante del régimen

El arresto del periodista Akbar Ganji, los cada vez más frecuentes actos violentos en la región de mayoría árabe del Ahwaz, las incursiones contra pueblos de la zona kurda así como la reanudación unilateral de las actividades nucleares en la central de Ispahan demuestran la determinación del régimen por perseguir sus propias directrices políticas. Esto sin tener en cuenta las posturas de las distintas fuerzas que se mueven dentro del propio país ni tampoco las presiones de la comunidad internacional.

Pero el secreto se encuentra en la democracia

El camino recorrido hasta ahora demuestra que poner en duda la democratización de Irán pueda tal vez servir para sentar entorno a la misma mesa a cualquier diplomático iraní junto a otro europeo, pero no para garantizar la estabilidad de la región a largo plazo. La Unión Europea es el principal socio comercial de Irán, siendo Teherán pieza fundamental para los aprovisionamientos energéticos europeos. Sin embargo, permitirse ser el primer socio comercial de un país obliga a una dosis mayor de responsabilidad y –en el caso de Irán- una mayor capacidad de escucha también en las confrontaciones de cuantos son excluidos política y económicamente del sistema de poder de la República Islámica.

Treinta millones de jóvenes

En este punto, con meses de antelación al desarrollo cada vez más inminente de nuevas armas de destrucción masiva por parte de Irán, se impone dotar a la Unión Europea de "armas de atracción masiva", de nuevas "Radio Londres" (creada por De Gaulle para llamara a los franceses a la resisencia) capaces de sostener los esfuerzos de todos aquellos que tengan que soportar un régimen cada vez más violento y eficaz. Hay que superar la perspectiva sectorial reservada a técnicos e inspectores nucleares; es necesaria una estrategia a toda máquina cuya prioridad sea la promoción de la democracia en Irán. Una estrategia que no sólo se base en negociaciones sobre la búsqueda de la estabilidad en una región cuyo intercambio comercial queda en manos del barril de petróleo -crucial para el equilibrio energético mundial-, sino también en las contradicciones que pesan sobre el régimen de Teherán: sobre la realidad de un país en el cual el 50% de la población pertenece a minorías a menudo discriminadas (como los azeríes, los kurdos, los árabes, los balucis y los turcomanos), y en el que otros treinta millones de habitantes han nacido tras la revolución de 1979 y buscan poder gozar de la libertad de Internet, o la de nosegregar a la mujer.

De este modo, aquello que los reprimidos por el régimen iraní demandan a Europa es un mayor esfuerzo para promover -usando las armas de la información- el cambio hacia un nuevo sistema político democrático, laico y federal. El nuevo presidente iraní Ahmadinejad parece querer ser respetado por todos. Sería una buena noticia para el pueblo iraní, y en el fondo por todos nosotros, descubrir en las próximas jornadas que también la Unión Europea sabe respetar sus propios valores.