Irlanda: el pavo de Eurovisión y los tratados europeos

Artículo publicado el 12 de Junio de 2008
Artículo publicado el 12 de Junio de 2008
¿Votará Irlanda no el 12 de junio? Es el único país europeo cuya población puede proclamar sus dudas acerca del Tratado de Lisboa, que ya ha sido ratificado en 15 Estados miembro y necesita el apoyo de los 12 restantes para salir adelante.

Algunos camiones de basura rompen el silencio de las calles del centro de la ciudad. Los habitantes se despiertan tranquilamente en sus apartamentos modernos construidos en hileras idénticas. Una brisa suave hace hondear las banderas europeas al lado del río Liffey. Estamos en Dublín, el 23 de mayo, el día después de la semifinal de Eurovisión. Camiones de reparto recorren lentamente las vías periféricas de la ciudad, distribuyendo los periódicos del día a la luz de los neones de las gasolineras. “Dustin Eliminado”, es lo que dice los titulares de los grandes periódicos como el Irish Times, después de que el pavo de peluche, enviado de Irlanda en Eurovisión, fuera eliminado de la competición. 

La vergüenza de Dustin el pavo

Algunos alaban a la marioneta por haber sabido representar la farsa que es Eurovisión: un concurso sin interés que cuesta mucho dinero para poco más que confirmar los estereotipos culturales y potenciar el chovinismo. Otros sin embargo sienten vergüenza al ver a su país ridiculizado delante de toda Europa, haciendo de un concurso que en otro tiempo fue respetado, un objetivo de las mofas. Otros muchos son indiferentes: “¿Para qué sirve?”, piensan mientras buscan el botón para apagar el despertador.

El 12 de junio de 2008, el país se despertará con otro tipo de elección, mucho más importante. Los irlandeses van a expresar su opinión sobre el Tratado de Lisboa, un documento que modificará las bases legales sobre las que se fundó la Unión Europea. Entre las reformas se incluyen cambios en el control en los parlamentos nacionales, modificar la forma de escrutinio del consejo de ministros, reducir el tamaño de la Comisión Europea y nombrar un alto representante de asuntos exteriores. Discutida en Portugal por los dirigentes europeos en 2007, el procedimiento de ratificación ha seguido su curso a través de los 27 Estados miembro de la Unión. El 29 de mayo, Luxemburgo fue el país

número 15 en pronunciarte. 

Europa: ¿A favor o en contra?

( Foto, Editor_Tupp/Flickr)Muchos electores irlandeses son los niños de los años 90 y 2000, los adolescentes de la era del tigre celta que no han conocido el paro de los años 80 ni las duras condiciones laborales de los 70. Confiados y un poco descarados, muchos de ellos sienten que Europa ya no es necesaria. El testigo de la Europa que se expande ha sido recogido por los nuevos miembros del este, que aún se toman en serio cosas como Eurovisión. 

Otros irlandeses piensan que justamente por esa razón deberían votar ‘sí’. Es la UE la que ha hecho de Irlanda lo que es hoy en día. Votar ‘no’ significaría mofarse de los millones de euros que han sido recibidos por el país, provenientes de sus ‘socios’ europeos. Sin hablar de los miles de polacos que han contribuido de forma determinante al crecimiento económico irlandés. Muchos otros, entre ellos jóvenes, no muestran interés, a pesar de las campañas sexy que se han llevado a cabo buscando el sí, como las de rockthevote.ie o los carteles tórridos de jóvenes militantes del Fine Gael, uno de los partidos más importantes.

En las facultades de Dublín

De vuelta a Dublín, Grace O’Malley está concentrada en los últimos repasos previos a sus exámenes de fin de año en la University College, una de las dos universidades más importantes de Irlanda. “Mi conocimiento sobre el Tratado de Lisboa es bastante limitado”, admite. “Si votamos a favor, Europa ganará en poder, pero se le restará a Irlanda”. Tras ella, un rayo de sol ilumina un cartel de los partidarios del no, donde se puede leer: “La nueva Unión Europea no se preocupará de vosotros, ni os escuchará, ni hablará por vosotros: VOTA NO”.

Muchos irlandeses no conocen el contenido del Tratado de Lisboa

“Entiendo el tratado. Votaré sí”, afirma sonriente Claire Davis mientras camina a su trabajo. “Los cambios espectaculares que ha vivido Irlanda en esta última década nos han hecho ganar reconocimiento a nivel mundial. Nos han permitido crear una economía económica y competitiva y consolidar la paz. Los dirigentes políticos, los intelectuales y los grandes empresarios irlandeses tienen un papel vital para crear mejores políticas y proyectos para la Unión Europea”. Su colega, Jeff Donohoe no está tan convencido. “Incluso con el boom económico, Irlanda es todavía insignificante dentro de Europa. No os equivoquéis sobre el lugar de Irlanda dentro de Europa”. 

Mary Laffey, una estudiante del segundo año, mira con atención una octavilla sobre el tratado cuando le pregunto sobre qué puede Irlanda aportar a la UE. “Dios mío, no tengo ni idea. ¿Patatas?’, bromea, admitiendo que las posibilidades de que termine de leer la octavilla son “muy escasas”. No cree que vaya a votar. “Temo no saber nada sobre el tema”, dice con honestidad. Mucha gente ni siquiera responde. Tenemos la impresión de se avergüenzan y temen parecer unos ignorantes. La irlandesa Anja Friedrich, que trabaja para la Comisión Europea en Bruselas, está mejor informada que la mayoría. “No podré ir a Irlanda para la votación, pero la seguiré con interés lo que ocurra”, dice sonriente. “En Eurovisión pudimos sentir el abucheo de los otros países a causa del mal gusto de Dustin el pavo. Esperemos que no nos ocurra otra vez”.