¡Italia abofetea a Berlusconi...y los italianos de fuera tienen ganas de volver!

Artículo publicado el 31 de Mayo de 2011
Artículo publicado el 31 de Mayo de 2011
"Tengo demasiadas cosas que hacer para pensar en mi funeral", ha dicho bromeando el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. Pero las elecciones municipales, que han supuesto la derrota de la derecha en todos los frentes, suponen la verdadera tumba de su era política.
La izquierda ha ganado tanto en Milán como en Nápoles con candidatos alejados de la partitocracia tradicional: Giuliano Pisapia, el nuevo sindico de la capital económica del país, es el abogado que en 1966 defendió a los autores de la Zanzara, un periódico de un liceo que se atrevió a hablar sobre matrimonio y sexo desafiando la moral pública. El de Nápoles, De Magistris, es un ex-magistrado anti-corrupción. Los dos han elegido el color naranja como en la Revolución ucraniana. Es vox populi que todo esto ha sido suficiente para desencadenar el deseo de regresar en los jóvenes italianos expatriados.

 "Una profunda grieta en mis proyectos de exilio"

"Vivo en el extranjero desde hace cerca de cuatro años y la idea de regresar no me había pasado nunca por la mente. ¿Si echo de menos Italia y los italianos? Poco o casi nada hasta hace dos semanas. Los resultados de las elecciones municipales han abierto una grieta profunda en mis proyectos de exilio voluntario indefinido. No, no me marché de Italia para huir de Berlusconi. Pero es cierto que la degradación de la política ha contribuído ha mantenerme alejada de casa. En Milán la política ha vuelto a hablar con pasión, a dar una idea de sociedad, a planificar el futuro, y los jóvenes han respondido. Por mi parte me gustaría estar allí para celebrarlo, tanto en casa como en la plaza. Pero no sólo eso. También siento el deseo de ayudar al cambio con las ideas frescas que he podido recoger durante estos años de ciudadana europea. Tengo algo de miedo de decirlo, pero creo que hoy el cambio se siente de verdad. Hoy comienzo a sentir que el próximo vuelo a casa puede ser el último.”

Licia, 25 años, estudiante, de Bérgamo a Copenhague, Dinamarca.

"En Milán se ha roto la tapadera"

"Me hubiera gustado estar en la Plaza del Duomo y participar en la fiesta. He vivido en Milán y he pensado siempre que le faltaba alguna cosa, que había algo que tapaba su creatividad, su ansia de cultura, de libertad. Espero que esa tapadera se haya roto, que la Expo del 2015 se gestione de una forma distinta, sin el acostumbrado reparto de siempre entre los grupos de poder; espero que Milán sea más verde, que se pueda hablar sin ningún peligro, que se reabran los locales históricos que se habían cerrado, de asistir a otros conciertos en la Plaza del Duomo como el que cerró la campaña de Pisapia. Ya hablo como alguien que querría volver, pero no oculto que soy escéptico: para un cambio a nivel nacional se necesita un Partido Decmocrático rejuvenecido y mejor organizado. El verdadero ganador de estas elecciones es Nichi Vendola, que con su oratoria apasionada ha llevado al éxito a sus candidatos en Milán y Cagliari".

Nicola, 26 años, periodista, de Sassari a París, Francia.

"Ahora volveré para echar una mano"

"Estoy emocionada y feliz, vuelvo a sentir la esperanza que me había abandonado. Ayer, el día de los resultados, me hubiera gustado estar en la Plaza del Duomo, junto a mis padres y los amigos que se encontraban en Milán, bañarme con vino espumoso, abrazarnos y cantar y gritar sin parar. ¡Hay tan pocas cosas que me hagan sentir así de libre! Durante los tres años en el extranjero, cada día que pasaba pensaba en Milán, en Italia, en si volver o no. Aún no tengo claro mi futuro pero volvería a Milán sin dudarlo para echar una mano, para participar en el cambio de una forma activa, sabiendo que mis esfuerzos y mis deseos, en esta ocasión, no serán vanos".

Greta, 26 años, web editor, de Monza a Barcelona, España.

"Se acabó el atontamiento"

"Estoy muy contenta, estaba en la Biblioteca de la Universidad con un amigo de Salerno y después de clase hemos visto juntos los resultados. Admito que he llegado a llorar de la alegría. Además, ¡compartir la alegría no tiene precio! Digamos que ha sido casi como estar en la Plaza… Pero las ganas de volver no dependen, obviamente, de este resultado. Mi prioridad ahora mismo son los proyectos de cara al futuro, y en Italia queda aún mucho por hacer, pero es bonito ver que finalmente el país ha salido del letargo, digamos más bien del estado de atontamiento en que estaba. Lo que más me ha impactado, en sentido positivo, es que la izquierda haya ganado con candidatos que non van detrás del elector medio o de la Industria, sino que tienen detrás una seria identidad de izquierdas (y también de respeto a las reglas). Por ejemplo, ni Pisapia ni De Magistris provienen del Partido Democrático. Para terminar, me gustaría añadir que siempre había pensado que Milán era la ciudad más antipática de Italia, arrogante como el propio Berlusconi. Sin embargo, ahora me siento felizmente preparada para cambiar de opinión".

Stefano, 28 años, estudiante, de Vicenza a Berlín, Alemania.

"Para celebrarlo, mejor espero a ver los hechos"

En este preciso instante siento que algo está cambiando en mi país. ¿La decrepitud de la política está llegando a su fin? No lo sé, pero hay esperanza. Debo ser sincera, no me fío de Berlusconi, pero tampoco de los que están en su contra. No obstante, a pesar de la alegría por la esperanza de este cambio político, el temor permanece. Temor a que cualquier intento de cambio se vea ahogado por un sistema viejo, ineficiente y corrupto; tanto en la derecha como en la izquierda. Para celebrarlo, mejor espero a ver los “hechos”, las palabras se las lleva el viento.

Margherita, 28 años, estudiante, de Brescia a Sidney, Australia

"El mío es un exilio también político"

Vivo desde hace cuatro años en Madrid. El mío ha sido un exilio también político. Los resultados de las últimas elecciones me hacen esperar, con cautela, y creer, sin demasiada ilusión, que un viento nuevo está empujando con fuerza. Ahora podré preguntar yo a los españoles por qué votan al corrupto Camps y al eterno perdedor Rajoy. Durante todo este tiempo, todos mis amigos extranjeros, no sólo los españoles, me han preguntado por qué en Italia votábamos a Berlusconi. Una vez (hace unos tres años) un chico americano me preguntó por qué había tanta basura en Nápoles. Espero no tener que volver a abrir mis brazos tratando de justificarme y explicar que existe una Italia diferente. Quizá ha llegado el momento de gritarlo, que hay otra Italia, que se puede palpar, y que sale a la calle y debate cómo se pueden cambiar y resolver los problemas reales. Todos los días me pregunto si vale la pena volver o no… ¡veremos esta vez!

Laura, 24 años, estudiante, de Cerdeña a España

Fotos: portada(cc) david pasquali/flickr; Pisapia-De Magistris (cc) Bruno Cordioli/flickr e Alessio Viscardi/flickr; vídeo yotube/il fatto quotidiano