Italia: Camino de los campamentos romaníes de Roma

Artículo publicado el 19 de Diciembre de 2011
Artículo publicado el 19 de Diciembre de 2011
Por un lado, un campamento de romaníes que presume ser “ejemplo de inserción social”; por otro, una lavandería, “símbolo del multiculturalismo”. Sin embargo, los problemas continúan en el seno de las comunidades romaníes en Roma.

Cojeando, una mujer avanza imperturbable con los brazos cruzados. Con la mirada fija, saluda uno tras otro a sus vecinos con un ligero movimiento de cabeza. Se detiene para reñir a unos niños que se divierten lanzando bellotas a un perro. Sus brazos siguen cruzados. La mujer es Ubizha Halilovic, alcaldesa del campamento.

Detrás, una pequeña terraza. En el interior, una decoración colorista siguiendo la tradición romaníSi esta gitana derrocha tanta seguridad es porque desde hace años gobierna un poblado de 203 personas. La mayoría de ellas la eligieron alcaldesa en las urnas. “Me convertí en la portavoz del campamento tras las elecciones organizadas por la comunidad”, declara orgullosa. Incluso en un campamento romaní de Roma, la victoria en un escrutinio se refleja en lo diario: mientras que la mayoría de familias de la comunidad viven en casas prefabricadas, Umizha lo hace en una espaciosa y sólida casa de madera con una magnifica terraza, de madera también.

Autorización, escolarización, problemas

A lo mejor por eso recibieron calurosamente a un autor americano que les visitó para una investigación En este lugar próximo al Monte Mario, al norte de Roma, el campamento de inmigrantes bosnios vive bajo una calma aparente. Resulta paradójico que el poblado haya sido bautizado Cesare Lombroso -nombre de la calle adyacente, pavimentada- en homenaje a este profesor italiano que en su obra El hombre delincuente (1876) afirmaba que algunas comunidades, como la romaní, son criminales por naturaleza. El Cesare Lombroso es el único campamento de romaníes próximo al centro de la ciudad. Se trata de uno de los 7 campamentos que está autorizado por las instituciones de la ciudad y que, además, la mayoría de ciudadanos identifica como modelo de integración social.

“Si una familia no quiere que sus hijos vayan al colegio, les hago cambiar de opinión”

“Hace 10 años, en 2001, este asentamiento pasó a ser un “campamento autorizado”. De esta forma, sus habitantes disfrutan de agua y electricidad a cambio de enviar a sus hijos al colegio”, nos explican Seresa Masci y Catia Mancini, secretaria y coordinadora, respectivamente, de la asociación Arci Solidarietà encargada de la gestión del campamento. Los 203 habitantes del Cesare Lombroso, 34 familias procedentes de Mostar, tienen una media de 3 hijos cada una. De los 110 niños que hay en el campamento, 83 están escolarizados. “Si una familia no quiere que sus hijos vayan al colegio, les hago cambiar de opinión”, explica Umizha.

La mairesse du camp a commencé par vendre des robes dans la rue pour enfin s'installer à Cesare Lombroso en 2011 où elle a été élue démocratiquement.Los niños son felices. Liban, Brandon y Spider-man (los romaníes les ponen a sus hijos los nombres de sus personajes de televisión preferidos) se divierten contando sus canicas. ¿Y los adultos? Lejos de este angelismo infantil, la realidad es otra. “A pesar de que el campamento está reconocido por el ayuntamiento, no ocurre lo mismo con las personas que lo habitan. Estas no tienen ni papeles ni trabajo. Para salir adelante, abrimos un supermercado en el centro del poblado en el que se venden metales, chatarra y caucho”. A sus 43 años, el rostro de Umizha está marcado por toda una vida de trabajo. “Llegué a Italia con 6 años y aquí me quede. Me dedicaba a pedir en la calle y a vender vestidos. Después de casarme abrí una tienda en la que vendía lo que me encontraba en la basura. Llegué al campamento en 2001”.

“Algunos de ellos viven rodeados de lujo”

Parece que este año, Umizha y los suyos han encontrado la fórmula correcta. ¿Supondrá esta una solución para tantos romaníes? “En absoluto”, explica Massimo Converso, presidente de la asociación Opera Nomadi, fundada en 1963 para ayudar a integrar a las comunidades romaníes en la sociedad. Nos recibe, vestido con ropa deportiva, en el sótano en el que se encuentra la sede de la asociación. Ya sabe cuáles son sus “punch-lines” (conclusiones) y empieza con una controvertida “puesta a punto”:  “En Italia, el 90% de los romaníes tienen papeles. En Roma, la situación es diferente y no hay que tomarla como referencia”. Con estas 3 frases, Converso acaba de barrer los problemas derivados de las expulsiones, papeles, alojamiento... Frente al escepticismo de los allí presentes, añade: “Está bien, la culpa es compartida. Por una parte, el gobierno italiano no quiere reconocer el derecho de los romaníes sobre el terreno. Pero yo conozco a los romaníes y la preocupación por la inserción también es culpa suya. Algunos de ellos viven rodeados de lujo: en el sur de Roma, muchos serbios viven en casas fastuosas”. Y continúa: “Esto se basa en un estudio llevado a cabo hace 15 años. En la obra I kañjarija. Storia vissuta dei rom dasikhanè in Italia (publicada en italiano), Ratko Dragutinovic describe el lujo en el que viven sus compatriotas”.

En las paredes, tres siglos de historia de los romaníes en fotos

Massimo Converso también está al corriente de lo que ocurre en el Cesare Lombroso. Para él, las elecciones son “una farsa”; el campamento, “un teatro”; la asociación que lo dirige, “un lobby” y sus habitantes, “ladrones de cobre”. Y explica: “Los niños no van al colegio y las familias tienen antecedentes judiciales”. Para él, el verdadero modelo de éxito es lo que él llama su bebé: la lavandería Baxtalo Drom (El Camino Feliz) dirigida por gitanas que la asociación Opera Nomadi fundó con ayuda del Vaticano.

Creada por Opera Nomadi con la ayuda del Vaticano, está gestionada por dos mujeres romaníesResulta difícil decidirse: según lo anteriormente escrito, ni Cesare Lombroso, ni Baxtalo Drom parecen representar la realidad social. Basta con poner un pie en el extrarradio para darse cuenta de que ambas son remansos de paz. ¿Qué ocurre allí? Nada menos que 4.950 romaníes viven a las afueras de Roma en campamentos “tolerados” (14) o “no autorizados” (80). Desde que se aprobó el “Plan Nómada”, los romaníes llevan una vida de perros. Esta operación fue propuesta por iniciativa del prefecto de Roma el 31 de julio de 2009. Su objetivo es el de instaurar un marco legal que permita expulsar a los inmigrantes con toda impunidad hasta alcanzar la cifra de 6. 000. Según un informe de Amnistía Internacional, la cifra de romaníes que viven en el extrarradio de la capital romana oscila entre 12.000 y 15.000. ¿Dónde está la mitad restante? En proceso de expulsión.

Umizha tiene sus motivos para echar pestes de los políticos, a quienes califica de  “ignorantes”. Pero se equivoca de batalla, pues el lugar en el que vive existe, hipócritamente, gracias a ellos. Ese campamento sirve y servirá como pretexto calculado para expulsar a sus compatriotas. Y lo harán en masa, a otro lugar. Para el alcalde de la ciudad, Gianni Alemanno, y para el resto, el campamento Cesare Lombroso guardará su significado original: el de un profesor que afirmaba que los romaníes son criminales desde que nacen.

Este artículo forma parte de Multikulti on the Ground 2011-2012, una serie de reportajes realizados por cafebabel.com en toda Europa. Agradecimientos a todo el equipo de cafebabel Roma, en especial, a Gianluca Martelliano.

Fotos : Portada (cc) Francesco Paraggio/flickr ; Casa de la alcaldesa, Amérique et Umizha ©Matthieu Amaré ; Converso ©Ehsan Maleki ; Laverie rom © Opera Nomadi ; Vídeo : ermelindacoccia/youtube