Italia, una economía débil en la zona Euro

Artículo publicado el 27 de Febrero de 2006
Artículo publicado el 27 de Febrero de 2006

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Entrevista con Marco Incerti, investigador y responsable de comunicación del Centro de Estudio de la Política Europea (CEPS) en Bruselas.

Marco Incerti, italiano, es un experto en reformas institucionales y otras cuestiones que pillan a Italia muy de cerca. El CEPS, creado en 1983, representa una fuente independiente de soluciones para los grandes dilemas europeos en todos los sectores de la política y la economía.

Dr. Incerti, ¿Cuáles son los grandes problemas de la economía italiana en perspectiva europea?

Los problemas son de naturaleza diferente, y tienen que ver en particular con la estructura industrial, el cambio demográfico, la rigidez del mercado de trabajo, la ausencia o distorsión de la competencia en sectores clave –por ejemplo con el último escándalo en el sector bancario-, y el antagonismo de sindicatos y representantes del gobierno.

En particular, Italia padece un debilitamiento de la competitividad de su industria debido sobre todo a su composición, caracterizada en general por pequeñas y medianas empresas (en comparación con otros países europeos) activas en sectores sometidos a una despiadada competencia global. Un ejemplo notorio es el de la industrial textil y la competencia directa del mercado chino. Lo que la economía italiana necesita (al igual que la europea) son grandes inversiones en investigación y desarrollo como única alternativa para relanzar la competitividad del país. Por desgracia, los réditos de tales inversiones se materializan sólo a largo plazo, por lo que los próximos años no serán fáciles para Italia por pronto que se inicien estas inversiones. Desde el punto de vista demográfico, el problema también es grave, sobre todo con relación al PIB. Con una población que envejece cada vez más (los mayores de 60 años representan ya el 24,5% de la población) y una tasa media de natalidad en continua disminución (en torno a 9,6 nacimientos por cada mil habitantes), el sistema actual de pensiones es insostenible si no se reforma.

¿Cuál ha sido el impacto del gobierno de Silvio Berlusconi?

No ha resuelto estos problemas. Este gobierno no ha respetado muchas de sus promesas electorales, y en particular no ha llevado adelante las reformas estructurales que son necesarias para relanzar la economía italiana. Un claro ejemplo es el retraso hasta 2008 de la reforma de las pensiones, con el fin de evitar las consecuencias negativas derivadas del recorte en las próximas elecciones, debilitando de este modo la propia reforma del sistema.

Desde una perspectiva europea, el gobierno de centro derecha ha desacreditado, pública y continuamente, las reformas propuestas por la Unión Europea, dando la culpa del malestar económico del país a la introducción del Euro. Las consecuencias de esta actitud pueden verse en las protestas contra la línea de alta velocidad Lyón-Turín, que han conducido al extremismo y a la cerrazón al dialogo de amplias capas de la población con relación a un proyecto estructural de raíz europea.

¿Cree que Prodi podría hacerlo mejor?

Desde un punto de vista económico, si, pero sólo en parte. Prodi podría desarrollar una distinta cultura de gobierno y algunos de sus colaboradores tienen mejores ideas sobre las recetas que Italia necesita. Sin embargo, está por ver si el centro-izquierda es capaz de superar su propia oposición interna a las reformas, consideradas excesivamente duras por parte de algunos partidos que forman la coalición. Una de las ventajas, sin duda, sería el fin del antagonismo actual entre el gobierno y los agentes sociales, ya que ambos actores, al provenir del mundo de la izquierda podrían alcanzar más fácilmente acuerdos constructivos. Prodi tiene, en teoría, mayor capacidad para hacer digerir a los agentes sociales “la sangre, sudor y lágrimas” necesarias para relanzar la economía.

¿Fue correcto permitir la entrada de Italia en la zona Euro?

¡Desde luego! Es cierto que Italia nunca ha sido considerada la primera de la clase por parte de aquellos que idearon la moneda única. Incluso hubo quien llegó a pensar que los criterios del Pacto de Estabilidad se habían fijado con la intención de excluir a economías como la italiana, caracterizada por un alto nivel de endeudamiento público (1.537.219 de millones de euros en noviembre de 2005). Sin embargo, ha aportado al Euro una gran porción de su mercado y ha contribuido a estabilizar su valor y credibilidad. Por otro lado, el Euro ha jugado a favor de Italia, que se ha visto obligada a implementar una serie de reformas dramáticas durante los años noventa, lo que ha contribuido a hacer algo más sostenible la deuda pública. Italia se equivocó (y ahí reside uno de los problemas del Euro) en noviembre de 2003 al aceptar la violación de los criterios de Maastricht por parte de Francia y Alemania para conseguir la misma indulgencia de la que ahora goza.