Italia: ¿votar o no votar?

Artículo publicado el 18 de Mayo de 2009
Artículo publicado el 18 de Mayo de 2009

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Pero, sobre todo, ¿a quién votar? Las elecciones europeas, víctimas de un panorama político y social cambiante e incierto

Parece que la clase política italiana no tiene ningún pudor a la hora de afirmar que hay poco en juego en las elecciones europeas. Si bien las listas se perfilan más o menos tímidamente, nadie ha hecho aún ninguna referencia a una visión de Europa: no podemos esperar sino que contenidos fuertes, europeos

y comprometidos tomen el relevo con el lanzamiento oficial de la campaña. Pero lo dudamos, y nos preguntamos si no existirá una actitud pasiva creciente y antieuropea por parte de una sociedad que poco a poco va perdiendo sus puntos de referencia. El contexto político, económico y social nos ofrece elementos de respuesta. Además, el sistema de los partidos italianos ha experimentado diversos cambios: en la derecha, la Alianza Nacional de Fini se ha fusionado con el partido del primer ministro Berlusconi creando un gran Pueblo de la Libertad; en la izquierda, con un nuevo secretario, el Partido Democrático busca contenidos y hombres.

Estos cambios no contribuyen completamente a un despertar político de la población italiana ni a una verdadera acción de respuesta y de participación, pero sin embargo contribuirán a rediseñar el panorama del Parlamento Europeo. En efecto, bajo la égida de Berlusconi, el Pueblo de la Libertad va a convertirse

en el partido más grande del grupo del Partido Popular Europeo (PPE), mientras que el Partido  Democrático deberá encontrar su posición exacta. Frente a este nuevo reparto, ¿cuál es por tanto la visión de Europa que van a defender los partidos? La voz de Italia parece difuminarse cada vez más con respecto

a las del resto de los Estados miembro. Y se la siente lejos de las figuras italianas que, en el pasado, imaginaron Europa y contribuyeron a su construcción. Si la Unión en su conjunto no se reconoce culpable de esta pérdida de entusiasmo, el contexto económico y social italiano ofrece más pistas de reflexión.

¿Qué hace Europa por mí?

La crisis económica ha hecho notar sus efectos en el plan social. Además, el clima de incertidumbre que caracteriza hoy tanto los hogares como las empresas contribuye a reforzar un sentimiento de cerrazón al exterior, una voluntad de 'cultivar su propio jardín'. Por el contrario, lo más preocupante es la sensación de una creciente falta de cohesión social y de un aumento de los sentimientos xenófobos. El estado de frustración y el nivel de dificultades a las que se enfrentan los ciudadanos no hacen sino aumentar el miedo al otro que ciertos grupos políticos no dudan en explotar.

En este contexto, Europa no se percibe como una instancia capaz de dar respuestas. Por el contrario, la pregunta '¿qué ha hecho Europa por mí?' siempre está cada vez más presente entre los ciudadanos, y los políticos parecen incapaces de dar una respuesta satisfactoria. En un contexto semejante, ciertamente no podemos esperar una gran participación en las elecciones de junio.

Para garantizar una mayor participación de la población italiana, necesitamos una reactivación de los debates sobre las políticas de la UE y no sobre su organización o sus medios de intervención en los detalles más pequeños. Es un desafío que se nos presenta en las elecciones al Parlamento Europeo y que, si tiene éxito, podrá presenciar un interés aún vivo de Italia por el futuro de la integración europea, lo que desmentiría el espectáculo de un Estado plegado sobre sí mismo.

Image cédée par l'Europe en DébatLa publicación de este artículo es fruto de una asociación entre Eudebate2009.eu y el blog ARTE - L'Europe en débat editado por los alumnos del Collège d'Europe en Brujas. Este blog aborda en francés y en inglés la actualidad europea sobre una base temática. El equipo, compuesto de estudiantes, asistentes y profesores del Collège, privilegia en sus análisis la comparación, la puesta en perspectiva y la reflexión.