Jacek Borcuch, candidato polaco a los Óscar 2011: "América no me impresiona"

Artículo publicado el 7 de Diciembre de 2010
Artículo publicado el 7 de Diciembre de 2010
Todo lo que quiero, del director polaco Jacek Borcuch, se encuentra entre los 65 títulos que lucharán por hacerse con el Óscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa. Se trata de una historia nostálgica sobre la adolescencia en tiempos de la ley marcial polaca.

No fue fácil quedar para hacer esta entrevista. Precisamente porque Borcuch está rodando una serie para la filial polaca de la cadena HBO. Tras algunas llamadas de teléfono para aplazar la cita, por fin quedamos en la cafetería Kafka, en el varsoviano barrio de Powiśle. Me siento en una de las pocas mesas libres (en los alrededores está la sede de la Universidad de Varsovia y la biblioteca universitaria) y espero. Mi interlocutor aparece al cabo de un cuarto de hora. Me recuerda a un neoyorquino, con sus gafas oscuras, su abrigo de espiga y sus zapatillas Converse desgastadas.

Mientras remueve su expreso con azúcar moreno, me explica su impresión acerca de la nominación. "Se ha especulado sobre ello desde hace varios meses, por lo que me ha dado tiempo a acostumbrarme", dice sin emoción. ¿Cómo valora sus posibilidades futuras? "Creo en los milagros, pero la experiencia de los últimos años me dice que se necesita mucho dinero y un lobby muy profesional; actualmente en Polonia no ocurre nada interesante a escala internacional. No existe ninguna guerra ni ninguno de esos acontecimientos políticos que atraerían la atención de la opinión pública del resto del mundo. Y la política de concesión de galardones en el cine siempre se inclina ligeramente hacia la izquierda", comenta sereno. Mira alrededor buscando de un cenicero. No hay. "Si hubiera sabido que no se puede fumar aquí, hubiera elegido otro garito."

Amor, rebelión y música

Todo lo que quiero (Wszystko Co Kocham) cuenta la historia de una pandilla de adolescentes en una pequeña localidad costera, en plena República Popular de Polonia. Son tiempos de iniciación sentimental, con la Gran Historia como telón de fondo. La película es un viaje sentimental a la juventud del director: "No hay en ella nada fantástico. Es la historia de mi patio de vecinos, este es el aspecto que tenía exactamente".

En la película y en la vida del cineasta, la música es muy importante. Jacek y sus amigos del patio de vecinos tenían una banda de punk, Physical Love, de la que también formaban parte su hermano y Daniel Bloom, compositor de la banda sonora de Todo lo que quiero. Sus arreglos melodiosos y melancólicos se entrecruzan con canciones del grupo rockero de culto polaco Dezerter, y de la banda WC. A la prensa polaca no le acaba de agradar la música de la película, que algunos calificaron como  "punk de caramelo". "Para mí el punk rock no es romper el micrófono, ni cuero ni tachuelas ni crestas a lo mohicano", ironiza Borcuch. "Los músicos de punk más grandes y experimentados llevaban jerseys rotos y pantalones normales de traje. Tenían zapatillas de deporte en lugar de botas militares y se peinaban hacia un lado".

¿Por qué tendría que hacer películas pensando en el público? Eso es tarea de especialistas en relaciones públicas.

Pero a Jacek no le preocupan las críticas negativas. "Tengo una cualidad que adoro: cuando voy al cine, desconecto de todo, sólo quiero captar al creador. Un film se hace para compartir algo con alguien. Si alguien lo critica, significa que quisiera cambiarlo todo y contarlo a su manera. Hasta tal punto que no es ya crítica, sino solamente una especie de imperialismo literario. Soy un egoísta en lo tocante a mis pasiones. ¿Por qué tendría que hacer películas pensando en el público? Eso es tarea de especialistas en relaciones públicas." Pero admite que le produjeron alegría las palabras de Krzystof Grabowski, batería de Dezerter que tras el estreno de la película se acercó a él y le dijo: "Joder, Jacek, era así". "Por aquel entonces ellos eran mis ídolos, modelos a seguir cuando comenzaba a tocar. Y si ellos me conceden que era así, tal y como se presenta en mi película, siento que la hice con sinceridad." Se pone serio. Para relajar el ambiente, Jacek señala el pequeño vaso de agua que le han traído junto a su café, en el que se puede leer: "Los hombres auténticos empiezan así el día", bromea...

Un artista europeo en un patio americano

El contexto lo da Solidarnosc, el movimiento que terminó con el régimen comunista

Todo lo que quiero se proyectó, junto a otras películas, en los festivales de Sundance (como primera película polaca clasificada para entrar a concurso), Rotterdam, Bruselas, Setúbal, Los Ángeles y Nueva York. Así que lanzo la típica pregunta sobre la recepción de la película en el extranjero. "Espero preguntas que aún no me han formulado..."; la desenvoltura es el punto fuerte de Jacek. "Sí, sí, claro que la película ha gustado", corrobora lacónico. ¿Cree que el público consigue captar la realidad histórica? "El público observa una realidad más bien totalitaria, en la que una pareja de adolescentes no puede realizarse sentimentalmente." Evidentemente, se ha comparado con Romeo y Julieta, pero generalmente la atención se centra en la trama de la adolescencia.

El carácter universal del film fascinó a uno de los directores del festival de Sundance, quien, como dice  Borcuch, declaró sorprendido: "He visto una película sobre el patio de vecinos de mi casa, sólo que en un idioma extraño que no entiendo". Esto, a su vez, daba qué pensar al cineasta polaco: "¿Yo, un europeo que se basa en América? Entonces me pregunté: ¿Cuáles son los cineastas que me han conformado como director de cine?", y enumera algunas referencias: el último Sergio Leone, Francis Ford Coppola... "Pensé que quizá aparento ser un europeo y la realidad es que me han formateado." Sin embargo, al rato añade: "Pero América no me impresiona, quizás a excepción de Nueva York. Me cuesta imaginarme en ella. Es más, no intentaré demostrar que allí puedo tener mi sitio. Si tengo algún objetivo profesional, éste cabe dentro de las fronteras de Europa".

Fotos: cortesía de ©Jacek Borcuch