Jadiya Najlaoui, trabajadora doméstica: "No conocía el salario mínimo ni mis derechos"

Artículo publicado el 5 de Octubre de 2010
Artículo publicado el 5 de Octubre de 2010
Según una encuesta reciente, el 95% de los trabajadores domésticos inmigrantes en el Reino Unido no recibe un salario mínimo, el 58% trabaja más de 55 horas y el 41% no tiene vacaciones pagadas. Cuatro preguntas para una mujer marroquí que se dirige a los legisladores europeos en el Parlamento.

Cafebabel.com: ¿Por qué se fue de Marruecos?

Empecé a trabajar con 15 años en una fábrica textil de Marruecos. Era un buen trabajo, pero el sueldo era bajo. Mantenía a mi familia y a la de mi hermano a la vez, y no era suficiente dinero. Después perdí a mi padre y mi madre enfermó gravemente; necesitaba traer más dinero a casa. Entonces pensé que, si me iba a otro país, traería más dinero. Como no era posible tener un visado para salir de Marruecos como trabajadora textil, empecé a trabajar como empleada del hogar. Mi primer trabajo me llevó a Dubai. Cuando llegué me impresionó el sueldo y las horas de trabajo. El contrato decía que tenía que trabajar 8 horas al día, pero era un trabajo sin descansos, sin días libres. Si alguna vez necesitaba un día libre y comprar algo imprescindible, tenía que pedirlo dos o tres semanas antes, y aún así, dependía de su estado de humor. Para conseguir este trabajo tuve que comprarle el contrato a una mujer. Era muy caro, y durante los dos primeros años gastaba todo mi dinero enviándole parte a mi familia y pagando mi deuda.

En el Reino Unido, el salario mínimo es de 6.80 euros por hora

Cafebabel.com: ¿Cómo llegó al Reino Unido?

Llegué a Reino Unido con la familia que me contrató en Dubai, pero en 2007 se fueron y no me llevaron con ellos. Empecé a trabajar para otra mujer en el país. Trabajaba de lunes a viernes, y, cuando me lo pedía, también trabajaba los sábados. Lo hacía porque tenía miedo de que me despidiese si decía que no. En junio de 2009 me puse enferma. Trabajé durante tres días y la mujer veía que estaba mal, pero que no decía nada. El médico me dijo que necesitaba medicación y reposo absoluto. Yo sabía que no podía descansar en la casa. Una amiga que conocía de la mezquita me dijo que podía quedarme en la suya. La mujer aceptó pero no estaba muy contenta con ello. Cuando volví a los pocos días, había puesto mis pertenencias en unas bolsas de basura negras apiladas al lado de la cama. Estaba muy afectada. Tenía que irme de ahí y volver a casa de mi amiga.

Cafebabel.com: ¿Cómo conoció a Kalayaan y Justice 4 Domestic Workers (Justicia para los empleados del hogar)?

Fui con mi amiga cuando ella se inscribió en Kalayaan, y, al final, yo también me inscribí. Las organizaciones proporcionan asesoramiento legal, renovaciones de los visados y de pasaportes y ofertas de trabajo a los empleados del hogar. Les dan clases de inglés y de informática gratis, ya que muchos no hablan inglés. También me afilié a un sindicato, me aprendí mis derechos y me involucré en campañas de Justice 4 Domestic Workers. A ver, yo nunca había oído hablar del salario mínimo ni de mis derechos. Entonces encontré un buen contratante. Tengo mi propio apartamento y tiempo libre. He llevado a mi primer contratante británico a los tribunales, y me está pagando por daños y perjuicios por los malos ratos que me hizo pasar.

Cafebabel.com: ¿Qué le gustaría decirle a los legisladores europeos?

Respalden la convención de la ILO (International Labour Conference) sobre los derechos de los empleados del hogar. Los empleados del hogar tenemos necesidades. Siempre hacemos el trabajo más duro y a menudo estamos encerrados en la casa. No existe salario mínimo y a veces tenemos que dormir en el suelo. A una amiga nigeriana no le pagaron durante 10 años y le quitaron el pasaporte. Los contratantes tienen que entender que sus empleados del hogar son personas, como ellos.

Fotos : Portada (cc) J. Star/Flickr; cortesía de Solidar