James Schamus y su convincente debut como director en “Indignation”

Artículo publicado el 29 de Febrero de 2016
Artículo publicado el 29 de Febrero de 2016

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Reseña de TL Andrews

El por mucho tiempo productor de Ang Lee, James Schamus, debuta como director con Indignation, una adaptación del libro homónimo de Philip Roth. En trabajos como Brokeback Mountain Schamus mostró su habilidad para sumergirse en emociones complejas y, a la vez, seguir siendo capaz de contar una historia clara y conmovedora. Y lo cierto es que ha sabido trasladar con creces ese talento a su trabajo como director.

La película se desarrolla durante la época del reclutamiento para la guerra de Corea. El protagonista, Marcus Messner (interpretado por Logan Lerman), es un chico judío de Nueva Jersey cuya beca lo exime de tener que alistarse al ejército. Único hijo de un padre autoritario y de una madre sufrida, parte hacia su facultad en Ohio, decidido a centrarse en sus estudios. Las cosas cambian cuando Olivia Hutton (Sarah Godon), una angelical chica de pelo rubio, entra en su vida. Ella es mucho más liberal que todo lo que ha conocido en el mundo kosher que es su casa. Al principio esta situación lo hace dar un paso atrás, pero poco después, guiado por el deseo y por el sentido de la aventura, da esta vez dos zancadas hacia adelante, para disgusto de su madre.

La película trata sobre el proceso de deshacerse. Marcus ha estado tan estrictamente encorsetado durante toda su vida que cuando pierde el control todos los que están a su alrededor resultan afectados. Lerman hace un trabajo maravilloso interpretando al estudioso hijo de un carnicero en un callejón sin salida. Al igual que los grandes actores, Lerman no solo domina el personaje en toda su profundidad al principio de la película, sino que su transformación a lo largo de toda esa espiral descendente de indignación resulta a su vez cautivadora.

Sarah Gadon tampoco se queda corta. Combina armoniosamente el conservadurismo de los 50 con la rebeldía de su carácter de una forma que evita que parezca algo impostado. De hecho, ambas cosas son partes integrantes de ella misma como persona, y comprenderlas es necesario para explicar las sórdidas decisiones que toma.

En cuestión de ritmo, la película comienza con un trote ligero, suave, y tarda un buen rato hasta que la historia comienza a fluir. Marcus tiene un kafkiano encuentro con su decano, y es ahí donde Schamus demuestra realmente su talento como escritor. Los altibajos emocionales a los que te somete esa justa verbal en el despacho te hacen creer que eres espectador de una escena de lucha cuidadosamente coreografiada.

"Indignation" no será recordada como la mejor película que haya dirigido Schamus – pero sí como un comienzo condenadamente bueno.