Janucá: Aceite en lugar de chocolate

Artículo publicado el 15 de Diciembre de 2010
Artículo publicado el 15 de Diciembre de 2010
La Navidad es una fiesta muy popular: mercados navideños por aquí, ángeles cantores por allá, compras frenéticas, y, entretanto, algún que otro chocolate, frutos secos y turrón. Pero los fieles judíos no se sienten muy identificados con estas tradiciones, ni con el protagonismo de Jesucristo. Por eso celebran Janucá, la Fiesta de las Luces. Y, en vez de chocolate, prefieren... ¡Aceite!

Cada religión tiene sus leyendas, incluida la judía: en el año hebreo 3597 (164 a.C.), los seléucidas (dinastía macedónica instalada en Oriente Medio) conquistaron Israel y proscribieron el judaísmo. Finalmente, un pequeño grupo de judíos consiguió expulsar a los griegos, que, en aquel entonces, contaban con el ejército más poderoso del mundo. Cuando se iba a reinagurar el Templo Sagrado de Jerusalén, solamente quedaba una jarra de aceite de oliva que todavía no había sido contaminado por los griegos. Ese aceite mantuvo encendido el candelabro (la menorá) durante ocho días hasta que pudieron producir nuevo aceite. Normalmente esta cantidad sólo habría alcanzado para un día. Por eso esta festividad se denomina Janucá, término que en hebreo significa “consagración”.

Velas y bendiciones

Janucá comienza cada año el día 25 del mes de Kislew (entre noviembre y diciembre); en 2010 cayó en el 2 de diciembre. La primera vela del candelabro (Janukiá) se enciende en la víspera de este día después del anochecer, y a continuación se recitan las bendiciones (brajot). La Janukiá es un candelabro de ocho velas. Generalmente, consta de una más (denominada Shamash, o “servidor”) con cuya llama se encienden las demás. Está totalmente prohibido utilizar cualquier otra llama para encender el resto de velas. La finalidad de éstas no es iluminar, sino simplemente consumirse. La primera noche se enciende la vela que está en el extremo derecho de la Janukiá. La siguiente se encenderá también la vela que le sigue por la izquierda y así sucesivamente. De esta manera, siempre se enciende primero una “nueva” llama y luego, de izquierda a derecha, las “antiguas”.

Aceite, aceite y aceite

Ingredientes básicos: aceita y patatasEl aceite es un componente muy importante en la historia de Janucá, y en su versión pura se utiliza para típicas comidas fritas como los latkes (tortitas de patata) o sufganiot (buñuelos). Lo más importante es que se frían con bastante aceite. Al contrario de los amantes del Glühwein navideño (vino caliente con especias muy popular en Alemania y Austria), los judíos prefieren compartir una comida elaborada en casa con la familia y los amigos y no en los puestos de Reibenkuchen (pastel de patatas ralladas) de los mercados navideños. Aunque estos pastelitos también encajarían en la Fiesta de las Luces judía…

Receta

-12 patatas grandes ralladas, 3 cebollas medianas picadas

-4 huevos ligeramente batidos

-5 cucharadas de harina, o más si es necesario

-Sal y pimienta al gusto

-Aceite para freír

Se rallan muy finas las patatas y las cebollas y se pasan por un colador (también se puede utilizar un trapo limpio para apretar las patatas y quitarles el líquido). Hacer lo mismo con las cebollas. Se mezclan todos los ingredientes con las manos (excepto el aceite) y se sazona todo con sal y pimienta. A continuación se calienta el aceite en una sartén (de al menos 2,5 centímetros), se forman pequeñas bolas con esa mezcla y, cuando el aceite esté caliente, se echan en la sartén. Hay que tener cuidado de que haya espacio entre las bolitas para que queden separadas. Cuando los latkes estén dorados, se le da la vuelta para que se hagan por ambos lados y queden crujientes por fuera. Se sacan de la sartén y se escurren en papel de cocina. Pueden servirse inmediatamente o conservarlos en un horno ligeramente caliente.

Fotos: (cc) Chanukka Deko (cc) Asurocca; Latkes (cc) Dalboz17/ both courtesy of Flickr