Jeremy Corbyn: ¿Salvador o fracaso del Partido Laborista?

Artículo publicado el 23 de Agosto de 2015
Artículo publicado el 23 de Agosto de 2015

El Partido Laborista sufre una crisis existencial: Parlamentarios de alto rango y antiguos líderes se desesperan por advertir la perdición inminente. ¿Por qué? Por la llegada al poder de un socialista de 66 años llamado Jeremy Corbyn.

“El partido marcha con los ojos cerrados y los brazos extendidos al filo del precipicio”.

Tony Blair está preocupado. Nadie parece escucharlo. Uno se imagina que la situación actual se asemeja un poco a la de Londres en el año 2003, cuando millones de manifestantes en contra de la guerra protestaban en las calles.

Pero él no es el único. El hecho de que Jeremy Corbyn—miembro del Parlamento por Islington del Norte—se haya convertido en el favorito en la carrera por los líderes del Partido Laborista ha conmocionado al partido. Ellos creen que Corbyn es izquierdista hasta tal punto que el partido se volvería inelegible para el 2020 bajo su dirección.

El alto parlamentario Alan Johnson es sólo uno de los muchos miembros del Parlamento que han alentado a los simpatizantes del partido a “terminar con la locura”, declarando que Corbyn "ha sido jovialmente desleal a todo líder del Partido Laborista para el cual haya trabajado”, refiriéndose al hecho de que Corbyn ha votado en contra de la línea del partido más de 500 veces desde que se convirtió en parlamentarista en 1983.

El agitador de la izquierda

A pesar de todo el miedo y las exageraciones que rodean a Corbyn, el hombre en sí tiene un tono de voz bastante suave, y algunos sugieren que su aspecto es el de un profesor de geografía de los años setenta. Aún así, la estética y la manipulación en términos de relaciones públicas se reservan para la generación más joven de parlamentaristas del Partido Laborista. La fortaleza de Corbyn yace en su autenticidad.

Corbyn es ampliamente conocido por haber estado del lado correcto de la historia en múltiples ocasiones. Entre otras cosas, hizo campaña contra el apartheid en Sudáfrica, fundó la coalición Stop the War en las guerras de Afganistán e Iraq, y participó del proceso de paz en Irlanda del Norte. Hijo de una profesora y un ingeniero —quienes eran pacifistas y se conocieron durante la Guerra Civil Española—, Corbyn es políticamente activo desde los 15 años de edad, cuando se unió a la Campaña para el Desarme Nuclear (CDN).

Tal como lo describe el Financial Times, los varios roles de Corbyn incluyen: "antimonárquico, sindicalista, vegetariano, y revolucionario. Conocido por sus atuendos beige y sus tendencias ascéticas, le gusta ir en bicicleta y no tiene coche. Le encanta hacer mermelada con fruta de su propia huerta, pertenece al Grupo Parlamentario Multipartidario del Queso y tiene una obsesión por los trenes". Además, es fanático de Arsenal. Es más, una vez firmó una moción parlamentaria en el 2004 declarando al Arsenal “el mejor equipo de fútbol en el mundo en ese momento”.

Corbyn prefiere mantener su vida privada separada de su persona pública. Sin embargo, un detalle que se menciona a menudo es el de su divorcio con su segunda esposa —una de las razones del cual fue que ella quería enviar uno de sus hijos a una escuela privada, mientras que Corbyn prefería una escuela pública local. Actualmente está casado con Laura Álvarez, una importadora mexicana de café.

Puede que no sea Che Guevara, pero la personalidad auténtica de Corbyn junto con sus políticas populistas son la razón por la cual miles de personas concurren a sus marchas, algo que es completamente nuevo en la política contemporánea del Reino Unido.

Después de Ed

Desde la asombrosa derrota del Partido Laborista bajo la estrategia un poco austera de Ed Miliband en las Elecciones Generales en mayo, el partido ha sido un caos. Con los votantes dudando sobre la credibilidad económica del partido, los laboristas perdieron ante David Cameron y los Conservadores, mientras que en Escocia fueron aniquilados por el anti-austero Partido Nacionalista Escocés (PNE).

Después de las elecciones, el partido atribuyó la derrota ante el PNE al fervor nacionalista agitado por el referéndum por la Independencia Escocesa el año anterior, pensando que el partido debía recuperar votantes conservadores y UKIP a través de políticas a favor de la austeridad y en contra de la inmigración. En otras palabras, básicamente repetían como loros las políticas conservadoras.

Traducción del tweet: "Estoy trabajando en una nueva versión de La Guerra de las Galaxias donde los Jedi aceptan reformas del lado oscuro para parecer una alternativa viable a Darth Vader".

Esto reveló una brecha masiva entre los parlamentarios del Partido Laborista y sus partidarios de base. Anthony Wells, de la agencia YouGov, observó: “La gente que se unió al Partido Laborista entre el 2010 y el 2015 esta más a favor de Corbyn […] La gente que se afilió desde el 2015 está extremadamente a favor de Corbyn, empujándolo hacia el liderazgo”.

Cuando comenzaron las nominaciones para la papeleta de votación, Corbyn tan solo logró conseguir el número requerido de 35 nominaciones de parlamentarios dos minutos antes de que terminara el plazo.

En ese momento, muchos laboristas dejaron en claro que estaban en contra de las políticas de Corbyn, pero que querían un futuro abierto y democrático para el partido. Desde entonces, han cambiado de parecer.

Por un lado tenemos a John McTernan, el antiguo estratega de Blair, que también supervisó la perdida de las elecciones en Escocia, donde el Partido Laborista perdió 40 de 41 puestos, y gritaba que los "parlamentarios idiotas que nominaron a Corbyn para tener un debate necesitan que se les examine la cabeza. Deberían estar avergonzados de sí mismos... son unos idiotas”. Otros, como el parlamentario Simon Danczuk, han admitido públicamente que algunos parlamentarios están complotando para echar a Corbyn “desde el primer día”,  lo cual fue destacado por el nuevo laborista Dan Hodges en este artículo, donde miembros del Parlamento comparan el liderazgo de Corbyn con la ocupación Nazi. Y también está el Secretario de Estado, Lord Mandelson, quien intentó (y falló) que los rivales de Corbyn—Liz Kendall, Andy Burnham e Yvette Cooper—abandonaran la carrera para tratar de invalidar las elecciones. 

Traducción del tweet: "Votantes de UKIP: lo entendemos, ustedes no son racistas, así que nos ocuparemos de sus preocupaciones. Simpatizantes de Corbyn: sigan alimentando sus fantasías infantiles."

¡Vaya respeto por el proceso democrático! El pedido por “cualquiera menos Corbyn” ha estado creciendo en los medios principales, incluyendo a periódicos como The Guardian. Mientras que cifras récord de partidarios se unen al partido (al precio de £3 cada uno), los expertos han estado alertando sobre infiltrados, desde trotskistas a conservadores, que tratan de manipular el voto para destruir al partido. ¿Quién hubiera pensado que habría cientos de miles de trotskistas hibernando en Reino Unido hasta este momento?

Esto llevó al partido a tratar de examinar a los casi 250.000 nuevos miembros y partidarios, lo que ha provocado que alrededor de 1.200 de ellos tengan prohibido votar. Entre ellos se encontraban 200 excandidatos del Partido Verde, el cineasta de izquiera Ken Loach, el parlamentarista conservador Tim Loughton y el cómico Mark Steel.

Aún así, todas estas advertencias de parte de seguidores de Blair solo han servido para fortalecer al liderazgo de Corbyn. Actualmente, se predice que ganará más del 50% de las primeras preferencias en el voto entre los 610.753 electores del partido, entre los cuales se incluyen miembros sindicalistas afiliados.

¿Por qué es tan popular Corbyn?

La respuesta simple es que tiene una visión clara. Corbyn esta contra la austeridad, incrementaría los impuestos de las personas más ricas y exigiría una expansión cuantitativa para la gente, por ejemplo, haciendo que el Banco de Inglaterra imprima dinero para proyectos de infraestructura en lugar de responder por los bancos.

YouTube: Jeremy Corbyn da sus argumentos para liderar el Partido Laborista - Newsnight

Otras políticas incluyen renacionalizar las compañías de ferrocarriles y energía; crear un Banco Nacional de Inversiones; establecer controles de alquileres; deshacerse de Trident -la fuerza disuasiva nuclear del Reino Unido- y hacer campaña para permanecer en una UE reformada, con leyes ambientales y derechos de los trabajadores más sólidos.  

Esto supone un fuerte contraste en comparación con sus rivales, quienes personifican la completa falta de visión que ha afectado a un Partido Laborista lleno de individuos memorables, pero sin substancia.

Andy Burnham, meritoriamente hizo campaña por una segunda investigación sobre la tragedia de 1989 en Hillsborough, donde murieron 96 fans del Liverpool. Sin embargo, a muchos miembros del partido les parece poco convincente. En el reciente proyecto de ley presentado por el gobierno Conservador sobre recortes a los beneficios sociales, Burnham dijo, antes de abstenerse, que el Partido Laborista “simplemente no puede abstenerse”.

Luego está Yvette Cooper, que es quien tiene más experiencia en la primera fila entre los cuatro candidatos. Ella quiere ser vista como centrista y como candidata para unir las varias facciones dentro del Partido Laborista. Los que la critican argumentan que no tiene ninguna oportunidad. Como observó la revista de derecha The Spectator: “El rehúso de Cooper para detallar las diferencias entre el partido que ella espera liderar hasta las elecciones del año 2020 y el que Ed Miliband lideró hasta las elecciones del 2015 es impresionante”.

Finalmente, tenemos a Liz Kendall, la opción más derechista y menos popular entre los simpatizantes del Partido Laborista. Kendall comparte mucho con la política conservadora, incluyendo estar más a favor de las empresas, hacer recortes a los servicios de asistencia social, y mantener el 2% del nivel PIB dirigido por la OTAN sobre el gasto destinado a defensa.

Con tales rivales, no es sorprendente que alguien como Corbyn sea atractivo para muchos votantes cansados de que sus políticos sean habitantes educados en Oxford que viven en la burbuja de Westminster.

Lo peor es que políticos como Burnham, Kendall y Cooper no han sido capaces de derribar a Corbyn y su manifiesto. Muchos consideran que el punto débil de Corbyn es la política exterior debido a su perspectiva pacifista, lo que le llevó a llamar una vez a Hamás y Hezbollah “nuestros amigos” —aunque tiene razón al querer reunir a todas las partes involucradas, incluso las desagradables, al discutir procesos de paz, en lugar de optar por una postura agresiva. Ver el reciente trato con Irán, por ejemplo.

Se atascaron en una frase superficial, sugiriendo que Corbyn volvería a políticas fracasadas de cuando el líder de ese momento, Michael Foot, con un manifiesto al que Corbyn contribuyó, perdió las elecciones en 1983 ante una tal Margaret Thatcher. Tony Blair sugirió que el liderazgo de Corbyn sería una “reproducción de los años ochenta, del período de Star Trek”.

Gran frase, Tony, salvo que Star Trek ocurre en el futuro, ¿no? Para muchos las políticas de Corbyn son nuevas y abarcan desde educación superior gratuita a controles de alquileres. Él está atrayendo a la gente más joven, muchos de los cuales estaban desilusionados con la política antes. 

¿Qué viene después?

Las papeletas de votación han sido enviadas y la expectativa es que Corbyn ganará a pesar de la prensa vociferante y la campaña del Nuevo Laborismo. En caso de que gane, grandes partes del Partido Laborista Parlamentario (PLP) tratarán de socavar su liderazgo en cada momento. Los principales medios de comunicación, ya negativos, continuarán sus ataques. Y todo esto sin mencionar a los conservadores, que han estado deliberadamente silenciosos durante el verano, para permitir que la mirada de los medios se mantenga sobre la capitulación pública del Partido Laborista.

Olvídense de “Ed Red” (Ed el Rojo), el término “Commie Corbyn” (Corbyn Comunista) circulará por todos lados. La esperanza para Corbyn será que la recuperación de la participación de base que se ha visto en su campaña de liderazgo sea capaz de superar estos ataques. Es la única manera de que una visión progresista y anti-austera del Reino Unido pueda sobrevivir.

Los próximos años no van a ser bonitos, pero para el Partido Laborista definirán su identidad, su futuro, y posiblemente, su propia existencia.