Jeremy Loops: De pies a cabeza

Artículo publicado el 26 de Julio de 2016
Artículo publicado el 26 de Julio de 2016

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El último día del Festival de Couleur Café, Jeremy Loops actua por primera vez en el Festival de Bélgica. Ansiosos por saber si la gente conoce sus canciones y cómo reacionarán, las primeras notas de la armónica ya suenan. La puesta de sol se acerca, Jeremy lo dio todo sobre el escenario para seducir al nuevo público. Cafébabel se reunió con él después de su actuación.

cafébabel: ¿Cómo fue la actuación?

Jeremy Loops: ¡Magnífica! ¡Muy buena! ¡Gracias por preguntar! Esta noche fue algo bueno para nosotros. Me impresionó que se supiesen las canciones, y que la gente nueva se estuviese divirtiendo. ¡Creo que es buena señal!

cafébabel: ¿Ha sido tu primera vez en Bélgica?

JL: Realmente la segunda, porque tocamos en febrero, hace unos meses en la sala Ancienne Belgique. Pero hoy fue mi primer concierto en un festival, mi primer gran espectáculo aquí en Bélgica.

cafébabel: ¿Dónde estabas antes de venir a Couleur Café?

JL:El viernes estuve en el festival de Jazz de Montreux en Suiza, y la verdad es que fue maravilloso: no podía creermelo, estaba soleado. Y al día siguiente tuvimos que salir por la mañana temprano para Holanda, al festival Concert at Sea, que además es un lugar precioso, con el oceano a los lados, ¡maravilloso! Ha sido un fin de semana ajetreado. Es genial terminar el fin de semana y haber estado en tres festivales y tres países, en solo tres días.

cafébabel: Quería saber un poquito más sobre el pedal looper y cómo empieza a ser tu marca, hasta el punto de convertirse en tu nombre artístico, cómo pasó a ser tan importante en tu música?

JL: Estudié una complicada carrera sobre comercio y empresas, porque no sabía que más hacer en la vida. Pero no me gustó, ¡casi me vuelve loco! Me sentí muy infeliz, y para desquitarme comencé a tocar la guitarra todos los días después de la universidad. Cuando acabé la carrera, cuatro años después, era muy bueno tocando la guitarra, y sabía que no iba a buscar ningún trabajo relacionado con lo que había estudiado, pero igual decidí acabarla.

Después de mis estudios viajé, aunque antes irme me compré un pedal loop, porque pensé: "bueno, no voy a tener una banda, nunca he estado en una banda". Creo que era un poco tímido, porque tenía 24 años y jamás había estado en una banda; muchos de mis amigos ni siquiera sabían que tocaba. Así que el pedal loop fue muy práctico para mí. Lo ponía en mi mochila cuando viajaba, así podía hacer todos los sonidos yo mismo: un poco de armónica, un poco de beatboxing, un poco de guitarra...

Y cuando estaba viajando, trabajé en un velero que daba la vuelta al mundo. Tenía mucho tiempo por la noche, así que usé mucho el loop. Al volver a casa tenía muchas canciones compuestas y todo el mundo me preguntaba qué es lo que estaba haciendo. Así que decidí hacer un concierto y el resto es historia...¡Eso fue hace 5 años! ¡Todo una locura!

Pero ya en la universidad mi apodo era "loopholes", porque nunca iba, siempre estaba surfeando, intentando encontrar la manera de escaparme; también mis compañeros solían llamarme así. Era algo así como una cosa mala. Les molestaba que siempre faltase a clase y  tuviese buenas notas, porque era bueno en el último minuto,  al igual que haciendo amigos y con los maestros y profesores. Por eso iba siempre encontrando loopholes. Cuando me compré el pedal, también fue como un loophole: no necesitaba ningún grupo. Podía ser yo y mi loophole, ¡y así fue como me convertí en Jeremy Loop!

cafébabel: Eres de Ciudad del Cabo en Sudáfrica, pero pasas mucho tiempo viajando. Escribiste una canción sobre Ciudad del Cabo, Down South,  ¿cómo encuentras más la inspiración, viajando o en casa?

JL: Pienso que parte de mi inspiración viene de mis vivencias, de lo que experimento y lo que veo, no de nada en particular. A veces, cuando estoy viajando y veo algo bonito, me inspiro en eso. Pero no es viajar lo que me inspira, sino la gente y las situaciones en general, el amor, el odio, el drama y la política. Todo la locura que courre hace que me inspire.

Creo que Sudáfrica no es más que parte de lo que soy. Pero eso no es algo que me inspire, es mi casa: salvaje, loca, corrupta y bella. En ella ves muchas cosas creciendo que no encuentras en Europa o en otro país del primer mundo. Vemos mucha pobreza y situaciones difíciles, mucha injusticia. Yo sé que aquí también la hay (en Europa, nota del editor), pero no se puede comparar. Por eso, creo que es una parte profunda de quién soy. Aunque no necesariamente escriba canciones sobre ello, siempre intento separar la política tanto como puedo. Sin embargo escribo cosas que sean reales, y Sudáfrica lo es, es mi casa.

cafébabel: Comenzaste haciendo vlogging inspirado en tu amigo Ben Brown. ¿Es otra manera de expresarte que no consigues con la música?

JL: ¡Sí, mi compañero de piso! ¡Él no suelta la cámara! Desde que comencé a hacer vídeos, he descubierto otra cosa con la que disfruto. Es parecido a lo que experimento cuando hago música. Pero antes de hacer música, me dedicaba a la fotografía, desde los 24 a los 26 estuve obsesionado; era mi pasión, hasta que encontré la música. En realidad ya tocaba, pero no fue hasta los 26 años cuando comencé a tocar para la gente, y me di cuenta de que la música sí era mi verdadera pasión.

Y el año pasado cuando Ben Brown se mudó conmigo, supongo que fue la primera vez que comencé a grabar cosas con mi cámara, lo que ayuda de alguna manera a mostrar una parte diferente del mundo. Además creo que a veces puede hacerte mejor persona, ya que cuando te estás grabando comienzas a preocuparte más por lo que crees, empiezas a ser más auténtico y honesto contigo mismo. De lo contrario, es bastante difícil hacerlo. Fácilmente puedes parecer un idiota y la gente ver que lo sabes. Fue muy interesante también tener una opinión de mí mismo como esa.

Cuando un músico está en el escenario, te tratan un poco como un Dios: todo el mundo grita tu nombre, te chillan y las chicas pierden la cabeza. Por eso creo que es algo interesante para tu ego, poder manejar y tratar con ello. También tengo mis problemas con el vlogging, a veces creo que te hace un poco narcisista. Es un poco extraño, pero es magnífico a la misma vez. De hecho me ha permitido capturar muchas cosas que jamás antes había hecho: por ejemplo grabé a mi grupo detrás del escenario, a mis padres, a mi perro cuando estoy en casa y a mi novia. Y en diez años cuando vuelva a ver estas grabaciones me permitirá mirar atrás y recordar todo, será maravilloso haber documentado mi vida. Aunque por ahora, es solo un experimento.

cafébabel: ¿Puedes hablarnos sobre tu compromiso ambiental y tu trabajo con Greenpop?

JL: Cuando estuve trabajando en un yate para un billonario ruso, un tipo realmente malo. Creo que mucha gente que es muy rica se convierte en mala persona. A veces dinero y poder van de la mano tal como corrupción y maldad. Y estuve muy en contacto con la maldad cuando trabajé en la industria de los barcos. Vi muchísima gente rica con dinero destruyendo el mundo, destruyendo el medio ambiente por placer, con 200 metros de yates y helicopteros, aviones privados, y una familia o un hombre derrochando mucho dinero en champán en tan solo una noche de fiesta con sus amigos, esto podría haber alimentado a 300 personas de África durante un año. Todo esto me cambió la percepción que yo tenía, porque cuando era niño siempre soñaba con ser rico y me decía "¡algún un día seré rico y mi vida será genial!". Después de haber vivido esa experiencia y ver lo que hace la gente rica pienso: "qué les den, yo no quiero derrochar cuando el mundo está lleno de dolor".

Greenpop es una organización que comencé con dos amigos antes de hacer música. Somos una organización medio ambiental. Plantamos árboles en colegios y orfanatos privilegiados, casas de ancianos, centros comunitarios. Cualquier lugar que no tenga árboles. Principalmente lo hacemos en Sudáfrica, pero queremos llegar al resto del mundo. También llevamos a cabo proyectos de reforestación. Ahora mismo mi equipo está en Zambia trabajando en un proyecto llamado "Trees for Zambia" (Árboles para Zambia). Se plantarán 5 000 árboles en 24 escuelas diferentes. Zambia tiene una tasa elevada de deforestación, una de las más altas del mundo. Nosotros estamos ahí para ayudar, aportar e incrementar el conocimiento. Así que por eso empezamos Greenpop como una manera de devolver e intentar algo nuevo, hacemos lo que podemos. Y se ha convertido en una preciosa organización. Ya hemos plantado más de 73 000 árboles en más de 350 diferentes colegios y orfanatos. Estamos haciendo progresos y creciendo, tenemos 13 empleados y espero que podamos seguir.

Y ahora estamos esperando otra vez para ver a Jeremy Loops el año que viene, en el Festival Couleur Café, estará de vuelta el 29 de octubre en la sala de conciertos Ancienne Belgique. ¡Compra tus entradas antes de que se acaben y trae a tus amigos!

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This article was written in the framework of cafébabel's media partnership with Couleur Café Festival