Jeremy Rifkin: La familia transatlántica está dividida

Artículo publicado el 22 de Agosto de 2005
Artículo publicado el 22 de Agosto de 2005

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Jeremy Rifkin, conocido intelectual norteamericano autor de varios libros renombrados como The european dream (El sueño europeo), conversa con Café Babel acerca del vínculo transatlántico, el terrorismo y el futuro de la Constitución Europea.

En la mejor tradición de los eurófilos norteamericanos como George Kennan y George Ball, Jeremy Rifkin es un arduo defensor del proyecto europeo de conciencia global. Es el presidente de la Foundation on Economic Trends (Fundación sobre las Tendencias Económicas) y frecuente consejero de varios líderes europeos, incluyendo el anterior presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi.

¿Se mantiene el vínculo transatlántico aún con vida?

A día de hoy, la familia transatlántica está dividida: ambas orillas del Atlántico tienen tanto objetivos como formas de entender la vida y sueños diferentes. Los EE UU todavía se centran en el éxito individual y en la geopolítica internacional, lo que significa que actúa en el ámbito internacional como si tomara parte en un juego de suma cero (juego de suma cero es aquel en el que una ganancia para uno de los jugadores implica una pérdida para otro de los participantes). Por contra, los europeos se han centrado en la calidad de vida y en las "políticas biosfera", es decir, en actuar colectivamente para resolver los problemas comunes de la humanidad.

Una muestra de esto: los EE UU no se han sumado a Europa en temas como el Protocolo de Kioto o el Tribunal Penal Internacional porque hemos definido nuestro interés nacional de una forma muy estrecha. Ahí hay una diferencia fundamental. Aún así, creo que las "políticas biosfera" están ganado terreno en los EE UU. Al mismo tiempo, los europeos pueden aprender importantes valores de los norteamericanos como la responsabilidad individual que es complementaria a los valores esenciales europeos como la protección social y la calidad de vida.

Es cierto, Europa necesita menos paternalismo y más optimismo a la americana, ganas de asumir riesgos personales y esperanza. Así que aquí hay espacio para el diálogo transatlántico.

Europa ha sido golpeada por los terroristas islámicos en dos ocasiones desde los ataques del 11 de Septiembre de 2001 ¿Está la estrategia europea contra el terrorismo fallando respecto a la norteamericana?

Hay muchas diferencias pero también similitudes en los enfoques europeo y norteamericano de cara al terrorismo. Sin mencionar que también se dan diferencias entre países sobre este tema dentro de Europa. No obstante, no creo que la estrategia europea esté fallando. Los terroristas están aprovechando la oportunidad para actuar en Europa porque es más fácil, las células terroristas están incrustadas con fuerza en Europa en comparación a los EE UU. Ésto explica por qué los franceses y los británicos están intentando conseguir apoyo entre las comunidades musulmanas para detectar y aislar por completo a los fundamentalistas radicales. Las fuertes medidas de seguridad, aunque necesarias, no pueden solucionar este problema por completo. De hecho, no hay mucho que hacer desde fuera. Existe la necesidad de una profunda reflexión interna en la comunidad musulmana para parar a los fundamentalistas radicales desde dentro. Este esfuerzo también puede ser apoyado y mantenido desde fuera a través de una iniciativa basada en la generación Erasmus. Ya he propuesto a varios líderes europeos una especie de Cuerpos Europeos de Paz, un "Cuerpo Europeo de Bienvenida", que podría estar compuesto por antiguos estudiantes Erasmus entrenados en ONG para ayudar a los necesitados a la par que comparten valores positivos con los inmigrantes que lleguen a Europa. Es un reto, y llevaría una generación (para que se enraízara), pero el esfuerzo valdría la pena.

En su libro The European Dream usted se muestra bastante optimista sobre el futuro de Europa. Ahora, tras el No francés y holandés a la Constitución de la UE, se afronta una gran crisis, ¿tiene salida?

Me alegra que hables de este tema. Creo que el no francés ha sido fruto principalmente de las políticas domésticas. Si el presidente Chirac hubiera prometido dimitir si el Sí hubiera ganado, estoy casi seguro de que los franceses hubieran votado sí. Además, fue un error someter a voto todo el documento, incluyendo tantos detalles técnicos. Hubiera sido mucho más fácil votar sólo sobre un documento condensado, como la Carta de los Derechos Fundamentales. Sin embargo, algo bueno ha salido de esto. Por primera vez la política europea ha generado un gran interés y debate entre la gente. El problema está en que los franceses y los holandeses se equivocaron al votar. Pero no olvidemos que otros dos países que llevaron a cabo consultas populares sobre la Constitución Europea -España y Luxemburgo- dijeron Sí, como también lo han hecho otros muchos países por medio de sus parlamentos.

No desperdiciemos la situación del debate actual en Europa sobre la Constitución. Necesitamos iniciativas valientes para que no cese el debate o se quede en un punto muerto. Yo propongo un debate no elitista en base a los principales temas europeos, como el modelo social, el papel del mercado, el empleo y la ampliación. Este debate debería estar organizado a un nivel regional, incluir a grupos de la sociedad civil y estar auspiciado -que no controlado ni centralizado- por Bruselas. Los expertos deberían entrar en discusión con los ciudadanos corrientes mientras que los políticos principalmente deberían escuchar. En los EE UU se llevó a cabo una experiencia similar durante la guerra de Vietnam, en concreto en los campus universitarios, entre los estudiantes, familias y trabajadores para debatir y promover alternativas a la política exterior norteamericana en el Sudeste asiático. Fue una gran experiencia que tuvo el impacto concreto que todos sabemos, y creo que una iniciativa así podría involucrar a los europeos en un debate sobre su futuro.