Jeta Xharra: El estatuto de Kosovo no es la solución para todo

Artículo publicado el 7 de Diciembre de 2007
Artículo publicado el 7 de Diciembre de 2007
Considerada anti-independentista en su tierra natal, esta mosca cojonera del periodismo kosovar explica su postura “pro-independencia” como presentadora de Televisión “agresiva y molesta”.

Un grupo de abuelas de Mitrovica charlan entre ellas y se divierten en una despedida de soltera en la galeria mal iluminada del restaurante AA. Algunas comentan la fuerte lluvia que cae sobre las calles llenas de socavones de Pristina. Jeta Xharra, de 29 años, eleva su voz sobre el barullo reinante. “Pregunta a cualquiera en la calle y nadie me reconocerá como dramaturga, sino como una agresiva presentadora de televisión que desenmascara a los medios locales como lo que son”, nos dice.

Xharra siempre fue una activista. Como intérprete de la BBC cuando tenía 18 años, se colaba a escondidas en casa con los zapatos embarrados después de sacarse unas pelillas como guía para periodistas con su hermano durante la guerra de Kosovo en 1998 y 1999. Recuerda un mundo de Alicia en el país de las maravillas de lo que fue la vida de los refugiados y de las casas ardiendo en Kosovo. “¿Cómo te puedes quedar en clase, aprendiendo a ser un dramaturgo y practicando arte cuando la guerra ocurre a 10 kilómetros de Pristina?” Su ciudad natal conservó su cascarón como sociedad amante del café en segregación. Cuando a sus padres los despidieron de sus empleos como abogados por ser albaneses, se quedó petrificada: “La commoción más grande, simple y banal fue ver a Milosevic convirtiendo a mi madre en una ama de casa”.

Perdiendo fuelle

Xharra se financió un Máster en estudios sobre guerra y otro sobre radiodifusión, y escribió su primera obra Warless (2004) mientras trabajaba para la BBC Mundo en Londres. Nos explica que hay ahora un cierto “retorno de cerebros” muy característico del mar de Kosovares que dejaron su país para obtener educación y experiencia profesional en el extranjero y ahora regresan a Kosovo. “Trabaja 10 años en una empresa que puede prescindir de ti para conseguir un ascenso o da grandes pasos en un sitio pequeño”, aconseja. Ella dio su gran paso en 2005 al convertirse en directora de investigación sobre los Balcanes, el “Estado más joven de Europa”, en el Balkan Investigative Reporting Network (Red de Periodismo de Investigación de los Balcanes), una organización sin ánimo de lucro que se dedica a formar a las ong para producir periodismo de investigación. “Necesitamos movernos a la velocidad de la luz para alcanzar el nivel de desarrollo al que deberíamos estar, a través de algo más mayoritario”, enfatiza.

El oportuno programa de Xharra sobre temas de actualidad, Jeta në Kosovë, se emite por segundo año consecutivo en el canal RTK. El título del programa es un juego de palabras con el significado de su nombre: “Vida en Kosovo”, nos dice, enumerando todas las ciudades sin alcantarillado, las carreteras sin construir, el altísimo desempleo y la falta de electricidad en las calles “porque todas las luces están rotas”. ¿La inspiración detrás del programa? “Londres, la ciudad que me inculcó la cultura del periodismo. Añoro los periódicos, los debates. Baso mi programa en la cultura de Newsnight, el programa del presentador británico de televisión Jeremy Paxman. Paxman es mi modelo, ¡por molesto que él pueda ser como presentador!”. Su personalidad deliberadamente alerta y agresiva ha sido un éxito, para sorpresa de todos. Debates electorales emitidos por la noche contaban con una audiencia en el estudio de 900 personas, hasta nueve veces más público que en el debut del programa.

Imágenes en las que se roban votos durante las elecciones del 17 de noviembre. Xharra blandiendo facturas de electricidad impagadas por valor de 3.000 a 5.000 euros ante las narices de avergonzados politicos invitados al programa. “Hemos tenido ya tres elecciones, pero de alguna manera, estas parecían como las primeras elecciones reales”, juzga. “Los partidos políticos basaban sus discursos en el manido 'Yo traeré la independencia', pero ahora está claro que no se presentan a las elecciones por la independencia, sino por la electricidad. Y si no mantienes tu promesa volveremos a escuchar esta grabación y te avergonzaremos mucho.”

Estado de derecho antes que Serbia y que estatuto de independencia

Xharra es honesta sobre ser un presentadora “molesta” en una sociedad poco acostumbrada a ver a una mujer joven interrumpiendo a sus mayores y “respetables” invitados, ¡y que algunas veces se confunde con nombre identicos! “No podría hacer lo que hago si fuera un hombre. Hubiera tenido problemas hace ya tiempo. Utilizo el hecho de ser mujer a mi favor, ellos no saben como mirar a una mujer a la cara. Pero al principio tenía que aparentar más edad para hacer las entrevistas”. La independiente Xharra, sentada frente a mí, asegura que se maquilla para parecer mayor, pero hoy no lleva ni gota de maquillaje. Puede haber roto estructuras patriarcales al basar su programa en parte en su personalidad, y no se quita méritos por el éxito del formato. En la actualidad está buscando nuevos presentadores con talento “para que sean más amables que yo y haya un cambio”.

Incluso las mujeres tienen una oportunidad en el programa, a pesar de lo mucho que le critican por llevar sobre todo a hombres. “Mi prioridad tienen que ser quienes estén en el poder”, se defiende. “Todavía estamos acostumbrados al sistema comunista; si los políticos pueden quedar impunes por no pagar sus facturas es porque el Estado siempre fue el enemigo. Bueno, el 90% de los albanases nunca tuvo un Estado”, recapacita.

Pro-independencia

Comentarios como este, convierten a Xharra en una muñeca de budú. ¿Como lleva los pinchazos de las agujas de y el sambenito anti-independentista? “Nada me ha hecho cerrar el programa de TV. Mucha gente lo ha intentado y he tenido que presionar a otros para que me apoyaran”. Lee los comentarios en un blog de Internet a una crítica que escribió a la película principal estrenada en Kosovo en 2005, en la que alaba las desgradables verdades de la post-guerra en Kosovo que aparecen en pantalla: “Exageradamente dramática, siempre propensa a comentarios y artículos anti-albaneses y anti-Kosovo”. Jeta disiente.

“Estoy siendo todo lo pro-independencia que puedo ser porque estoy presionando para construir un Estado. Tener estatuto de independencia no es la solución a todos los problemas. Es una carretera de doble sentido; necesitamos organizarnos en muchos aspectos." Habla rápido, recordando a su abuelo muerto hace un año, a los 97 otoños. Llegó de Albania para trabajar como profesor en los años cuarenta y abrió una escuela nocturna en Kosovo, siempre instando a la gente del pueblo a que enviaran a sus hijas al colegio. “Nuestros líderes prometen mejorar la educación diciendo 'ya pensaremos como lo hacemos cuando Kosovo tenga un estatuto defitinitivo'. Pero después de ocho años, una sociedad de posguerra no debe caer en el juego nacionalista.”

Prevalece el concenso sobre que estas opiniones favorecen a los anti-independentistas o a los argumentos serbios. “Por supuesto, seguir formando parte de Serbia no es una opción, porque no estamos mejor bajo Serbia. De alguna forma ellos nos quisieron matar, pero también tenemos facturas que pagar.” El debate crítico se ha generalizado en Kosovo.

'Jeta në Kosovë'