John Zylinski, el príncipe polaco de Londres, nos habla de discriminación y de su candidatura a la alcaldía

Artículo publicado el 22 de Octubre de 2015
Artículo publicado el 22 de Octubre de 2015

En mayo de 2015, el príncipe John Zylinski retó a Nigel Farage a batirse en un duelo con espada a primera hora de la mañana en Hyde Park. ¿Cuál era su objetivo? Mostrar abiertamente el maltrato al que se ven sometidos los polacos en el Reino Unido. Ahora, el príncipe John Zylinski cambia de estrategia: Deja las armas para presentarse a la alcaldía de Londres.

Puede que se le conozca por retar al líder del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) a un duelo con espada al amanecer, pero el príncipe John Zylinski puede aportar mucho más que sus raíces aristocráticas. Tiene la misión de defender el nombre del pueblo polaco, nombre que siente está siendo mancillado injustamente.

"Me molestaron muchísimo los comentarios que hizo el otoño pasado Nigel Farage sobre el pueblo polaco —nos dice cuando le preguntamos sobre su reacción ante este hecho—, su actitud fue de mal gusto y casi racista, podríamos decir. Me sentí ofendido. Yo provengo de una familia de rancio abolengo, el título de Príncipe proviene del siglo XIII, así que decidí actuar como tal y le reté a duelo".

La repercusión de este vídeo, que fue visto casi 400 mil veces, fue más allá de sus expectativas: "Logré establecer un vínculo muy fuerte con el pueblo polaco, no me lo esperaba realmente... La historia del duelo recorrió el mundo entero. Un amigo que viajó a Turquía me dijo que ni siquiera allí pudo desconectar de mí, porque hasta en la televisión turca pasaron la noticia de mi propuesta de duelo".

Detrás de toda esta extravagancia radical, Zylinski es una persona que ha llevado a cabo una prestigiosa carrera profesional como promotor inmobiliario; entre sus trabajos se incluyen una de las residencias privadas más famosas de Londres. Conocida como La Casa Blanca, es una reconstrucción del palacio de su abuela, construido en Polonia en el siglo XVIII, que fue posteriormente incendiado en la época comunista.

Aunque su título nobiliario lo reserva para los medios (prefiere que le llamen por su nombre de pila en el día a día), es cierto que su sangre real ha conseguido que su mensaje tenga una mayor repercusión. "He vivido en Inglaterra toda mi vida —dice—, pero soy polaco de pura cepa. Me siento muy orgulloso de la contribución que los polacos hemos hecho en este país... Pero aún me siento como un extranjero en Reino Unido y considero que esto no es aceptable".

Después de estar en contacto con la comunidad polaca en la capital, se da cuenta de que este sentimiento es compartido: "Casi la mitad de los ciudadanos que habitan esta magnífica ciudad vienen de un país extranjero. Muchos de ellos sienten que, aunque tienen sentimientos patrióticos hacia este país, se les trata como foráneos. Creo que ya es hora de que alguien como yo, que vengo del exterior, se convierta en alcalde de Londres para ayudar a canalizar la energía de todas estas personas en beneficio de esta maravillosa ciudad".

El cambio de monarquía a democracia puede parecer sorprendente, pero él confía en los resultados que puede alcanzar con su campaña. "Lo curioso es que en el siglo XXI se necesite a un príncipe para que los políticos escuchen al pueblo de una vez por todas —nos dice—. Me resulta divertida esta atrevida función que he asumido. Los príncipes no tenemos por qué ser una figura innecesaria en el siglo XXI. Gracias a mi pasado familiar y mi independencia financiera puedo decir lo que me plazca, puedo decir cosas que los demás no pueden, o que les causaría problemas decir".

Le pregunté si con su título, en cierta medida, se siente obligado a ayudar a los polacos en Reino Unido: "Mi padre lideró una victoriosa carga de caballería en el Segunda Guerra Mundial, en el año 1939. Le erigieron una estatua enorme, una de las pocas estatuas de oro que hay en Europa. Fue un héroe. Supongo que el duelo que le propuse a Farage es mi propia carga de caballería en defensa de mi pueblo".

"En ciertas regiones de Reino Unido el problema es muy serio. No existen casos de delitos motivados por el odio en los que polacos agredan a ingleses, pero por el contrario, a la inversa se reportan aproximadamente 1.500 casos cada año. Y esto sin incluir a aquellas personas que temen denunciar su caso a la policía. Esto es inaceptable".

Cuando quedan aún más de siete meses para las elecciones a la alcaldía de Londres, su campaña está volcada en el contacto con la gente en la calle. "Cuando sondeamos la comunidad polaca, u otras, sobre este tema, comprobamos que mis propuestas tenían buena aceptación. Así que me puse manos a la obra y decidí salir en defensa de mis ideas. Personas que no solían registrarse en el censo electoral han comenzado a hacerlo. Ya hay 120.000 ciudadanos polacos inscritos para participar en las votaciones a la alcaldía, y pensamos, y esto es una previsión realista, que podemos llegar a duplicar o triplicar esa cifra". 

La conversación se transforma en una presentación de su programa electoral, y nos comenta cuál sería su primera reforma si fuese elegido alcalde en mayo. "Haría de Londres un lugar sin cabida para personas como Nigel Farage —nos dice—. Legalmente, este puede ser un objetivo difícil de alcanzar, pero lo que sí podríamos conseguir es crear un ambiente en el que se sienta marginado e indeseado en esta ciudad".

Aunque esta es una propuesta con gran apoyo, nos desvela más detalles sobre su programa: "Mis propuestas políticas para Londres se pueden resumir, créanlo o no, en una sola frase. Yo he sido promotor inmobiliario durante 30 años, así que puedo prometer que entregaré un millón de nuevos hogares a esta ciudad. Los Conservadores empiezan ahora a hablar de este tema, pero ellos han estado de espaldas al desarrollo durante 30 años. Yo he estado luchando a favor del desarrollo y he ganado cada una de mis batallas".

Además, entre sus propuestas encontramos un plan para plantar un millón de nuevos árboles, así como reducir el precio de los billetes de autobús y metro al 50%. "Todo esto —añade— sin aumentar los impuestos. Puede que parezca increíble, pero yo tengo un probado historial en el cumplimiento de mis promesas".

¿Tiene algo más que decir a Nigel Farage?: "El reto a duelo está aún en pie —dice impávido—. Por supuesto que me estoy refiriendo a un duelo de palabras, lo de la espada es solo una estrategia para alcanzar el impacto que ya he conseguido".

El reto a duelo original, en  el período previo a las elecciones generales de mayo.

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El 25 de octubre Polonia celebrará sus elecciones parlamentarias. Este artículo forma parte de la Semana Polaca de cafébabel, una sección creada para tratar temas que afectan a la comunidad polaca en distintas partes de Europa. Consultar otros artículos en las versiones editadas en otros seis idiomas.