Joonas Neuvonen: un yonqui finlandés tras la cámara

Artículo publicado el 13 de Mayo de 2011
Artículo publicado el 13 de Mayo de 2011
Reindeerspotting - Escape from Santaland es un documental finlandés sobre yonquis que probablemente nunca llegue a la gran pantalla. Tras haber sido muy criticado en Finlandia, condenado por fomentar las drogas duras, en París sólo se ha proyectado en el marco del festival de cine 'L’Europe autour de l’Europe' (Europa alrededor de Europa).
Sin embargo, ha dado mucho que hablar en el universo de las redes sociales. ¿Estamos, quizá, ante el nacimiento de una versión 2.0 de Trainspotting?

Tanto el título, Reindeerspotting, como el tráiler, con esa música desfasada, son un homenaje al largometraje de Danny Boyle. No obstante, por halagadora que pueda resultar la comparación, no hay mayor similitud. Trainspotting es una película y no un documental. Neuvonen retrata a un solo personaje, Jani Raappana, y no a un grupo de colegas. Además, su trabajo no es susceptible de convertirse en eurogeneracional, pues está fuertemente anclado en la realidad del reino podrido de Papá Noel: Rovaniemi, ciudad del tedio donde la toxicomanía y la depresión asolan a los jóvenes. Y no puedo sino dar fe de ello después de mi encuentro con el realizador, Joonas Neuvonen, y el montador del largometraje, Sadri Cetinijka.

Huir de Finlandia. ¿Destino? Los paraísos artificiales

Con rastas, perilla gótica y pintas de rebelde, Joonas no pasa precisamente desapercibido. Llega tarde, claro está, a nuestra cita en el arrondissement número 18 de París. Sadri, en cambio, llega puntual y es mucho más charlatán. En apenas 10 minutos, ya lo sé todo sobre su consumo de drogas duras, tema que será el protagonista de nuestra hora y media de conversación. No es la primera vez que Joonas pisa París; Reindeerspotting ya lo llevó a tierras parisinas. En el filme, Jani hace un recorrido por la ciudad, Barcelona y Marruecos en busca de Subutex y, de paso, perder de vista Finlandia. Neuvonen lo ha seguido por todas partes; esa es la máxima del filme. El propio Joonas ha viajado mucho y su travesía aún continúa. Él aprovechó la primera oportunidad que tuvo para marcharse de su Rovaniemi natal, ciudad de 50.000 habitantes, capital de la Laponia finlandesa. Según Joonas, no es más que un sitio en el que no hay nada que hacer. Al preguntarle el motivo de su viaje continuado, responde con evasivas: se marcha y eso es todo. ¿Cuál es su opinión de Finlandia? Bah, prefiere no hablar de política. Sadri se muestra más dicharachero siempre y cuando abordemos su tema preferido: las drogas. Y así arranca una discusión, entre humo, sobre los paraísos artificiales versión hardcore. Y es que fumarse un porro a las 10 de la mañana es cosa de niños.

Inmersión en la vida de un toxicómano enganchado a Subutex

El filme gira en torno a la droga y se centra especialmente en Subutex, sustitutivo de opiáceos como la heroína recetado por algunos médicos con el que se trafica enormemente. En el documental, se ve a jóvenes bajo los efectos de esta droga que "te relaja un poco y te permite alejarte un poco más de lo que ves", explica Joonas. Y, la verdad, me lo creo. El propio Joonas estaba a veces bajo su influencia cuando grababa a Jani. El filme, para mayores de 18 años en Finlandia, se rodó en 6 meses pero hicieron falta 8 años para estrenarlo. Bien es cierto que el tema no es muy comercial. Jani y su grupo son lo que se suele denominar como 'jóvenes ociosos y desocupados', tipos duros que deambulan todo el día, roban lo que necesitan y son camellos en su barrio.

Jani, protagonista de la historiaEn el filme, Jani tiene 20 años aunque aparenta muchos menos. A pesar de que se las ingenia cuando necesita dinero, la mayor parte del tiempo parece ausente y, por supuesto, siempre colocado. Según cuenta Joonas, se suicidó el  año pasado en Camboya, tras enamorarse de una prostituta. Tenía 27 años . Su vida es lo más parecido a una novela alucinógena. Y eso es lo que ha retratado Joonas Nevonen en su documental. Al preguntarle por Jani, cierto malestar impregna el ambiente. Aun así, insisto. "Lo conocí cuando tenía 20 años y vendía hachís. Él tendría unos 14 o 15 y robaba en las tiendas. Era el más joven del grupo, 14 o 15 años, ¡apenas un chaval! Sí, era un crío y los mayores estaban siempre metiéndose con él". Ser amigo de Jani implicaba no estar seguro de nada. No fue andar siguiéndolo, cámara en mano, día tras día…Sus continuas idas y venidas a prisión entre 2002 y 2008 no le hicieron ningún favor al rodaje. Sin embargo, Neuvonen se mantuvo fiel a su idea original: grabarlo todo. Y lo grabó literalmente todo, incluyendo las impactantes escenas en las que Jani se inyecta Subutex.

Cinismo tóxico

Resulta paradójico que Jani se sienta cómodo delante de las cámaras y, sin embargo, siempre se haya negado a hablar con los periodistas. "Le enseñé a Jani el documental en 2008 y se mostró contento con el resultado". Por lo que respecta a Joonas, sólo mi escepticismo ante su distinción entre consumidores de drogas y drogadictos consigue despertar un poco su interés y romper su silencio de ultratumba. Un tanto estrafalario, este dúo. Sadri me entrega una copia de Reindeerspotting y me da vía libre para hacer lo que quiera con ella. Al preguntarles por sus derechos de autor, ambos se encogen de hombros. Todo eso no es más que basura. Joonas y Sadri son la viva imagen de su filme y de Jani: rebeldes pero despreocupados. 'Anarquistas' que no tienen ganas de cambiar las cosas; rebeldes sin causa, que se evaden del aburrimiento hacia un cinismo tóxico.

Fotos: cortesía de Bronson Club