Jordi Bacaria: “si los EE UU pierden poder adquisitivo, Europa no gana nada”

Artículo publicado el 14 de Febrero de 2007
Artículo publicado el 14 de Febrero de 2007
Con pocas adhesiones en el horizonte, se cumplen 5 años desde la introducción del euro como moneda de uso común en la Eurozona.

El euro cotiza ya un 30% por encima del dólar y hay países ajenos a la Eurozona que están cambiando sus reservas de dólares a euros. No sería extraño que pronto hasta el petróleo cotizara en esta moneda europea. Jordi Bacaría, catedrático de economía aplicada en la Universidad de Barcelona y codirector del Institut Universitari d’Estudis Europeus, nos explica las ventajas y peligros de esta apreciación frente a la omnipresente moneda norteamericana.

Irán, Venezuela o Indonesia han decidido cambiar parte de sus reservas de dólares en euros por razones tanto económicas como políticas ¿cómo afectará esta decisión a la paridad euro-dólar?

Perjudicará al dólar. Países asiáticos como China ya han cambiado parte de sus reservas por razones económicas. Si su principal intercambio comercial es con la UE, no es lógico que tengan todas sus reservas en dólares. Sin embargo, tampoco les conviene perjudicar al dólar y que siga cayendo. En el plano político, es una manera por parte de estos países de dar un toque de atención, avisar de que ellos también pueden lastimar a los EE UU. Aun así, la moneda general de cambio sigue siendo el dólar, y desde el punto de vista económico no tiene porque cambiar a medio plazo.

¿Piensa que esta tendencia puede acentuarse en los próximos años?

Lo que podría pasar es que la cotización del petróleo se hiciera en euros. Si el dólar sigue bajando frente al euro, por mucho que la OPEP [Organización de Países Exportadores de Petróleo] suba el precio del barril, no ve aumentar sus ingresos. Entonces, sí cambiarían mucho las cosas y EE UU se vería muy perjudicado al tener que pagar el petróleo en euros, una moneda mucho más cara. ¿Hasta qué punto esto es beneficioso para Europa mientras EE UU sea su mayor socio comercial? Si haces que tu principal comprador pierda capacidad adquisitiva, no ganas nada.

¿El encarecimiento del euro frente al dólar no está haciendo perder competitividad a los europeos?

Sí, un euro fuerte erosiona la competitividad. Esto incluso genera tensiones políticas dentro de la UE. Los más exportadores son los más contrarios a una apreciación del euro. El peligro está en que el que te compra puede encontrar sustitutos en otros mercados, y aunque luego bajemos nuestros precios, él ya tendrá un mercado estable que no va a cambiar si no hay diferencias sensibles. Por lo tanto, el problema es también la pérdida de mercados. La solución a medio plazo pasaría por reducir costes de producción.

¿Qué consecuencias políticas puede tener la apreciación del euro para la denominada “brecha transatlántica”?

Ninguna. Si el euro se ha apreciado tanto, es porque el dólar está muy mal, no porque la economía europea haya mejorado mucho: EE UU tiene un déficit comercial y otro público gigantes. En momentos importantes de crisis ha habido más bien cooperación, como sucedió tras el 11-S entre el Banco Central Europeo y la reserva federal de EE UU. En realidad, lo ideal sería fijar una paridad de 1 a 1 entre el dólar y el euro, pero siempre que se ha propuesto, ambos países han dicho que no.

¿Cómo le afecta al euro no tener un Estado?

Le impide dar un gran salto. Es una moneda que ofrece menos garantías de estabilidad. Si al menos se ratificara la constitución, tendríamos más instrumentos, pero hasta que esto ocurra, el dólar ofrece unas garantías que el euro no ofrece.

¿Y si países importantes como el Reino Unido, Suecia o Dinamarca entraran a la Eurozona?

Si se ratificara la constitución y se cumpliera con sus objetivos, por ejemplo que los 27 actuales miembros formaran parte del euro, nuestra moneda se fortalecería muchísimo. No sólo en cotización internacional, sino en peso económico y político. Pero no me atrevo a decir que tanto como el dólar. Habría que ver cómo reaccionaría la economía y la política norteamericana. El hecho de que el euro vaya muy bien no tiene porqué significar que el dólar vaya a ir mal. Ahora bien, si Estados Unidos se hunde, el mundo apostará por el euro.

EL EURO EN EL MUNDO

Cuatro naranjas y 20.000 dínares, s'il vous plait

Sabah al-kheir Hamid, ¿tendrá cambio de 200 euros? ¿Sí? Pues me cambia y me da también cuatro naranjas de zumo, s’il vous plaît”. Hamid, el frutero de El Biar, barrio del centro de Argel, es uno de los muchos cambiadores de euros de la ciudad. Tras una primera visita a su llamativa épicerie te tiende, discreto, una carta de visita y te invita a que lo llames en caso de necesitar dinares argelinos a buen cambio. En un país donde no existen los cajeros automáticos, e ir al banco es tarea de una demi journée, parece que la mejor solución para cambiar dinero es el mercado negro. Políticamente incorrecta, esta práctica es aconsejada a los extranjeros en hoteles, muchas cámaras de comercio e incluso alguna institución oficial, por ser la solución más rápida y también la más rentable: con el cambio oficial de cada euro (1euro=90 DA) se pierde por lo menos cinco dinares respecto del precio sumergido.

Para muchos argelinos, éste supone un negocio paralelo y mucho más provechoso que sus actividades económicas habituales. “Recolocar” los euros es para ellos cada vez más fácil, por la progresiva apertura del país y las más frecuentes visitas de europeos. Así, es normal encontrar cambiadores furtivos en las esquinas de las plazas, en puestos del mercado, en trastiendas, e incluso existen unas mucho menos discretas oficinas de cambio en negro, que se presentan sin complejos con ese nombre, como la del centro comercial RIAD El-Fert de Argel.

Laura Feal (Argel)

Foto: Callejón de Argel con tenderetes (Bachir/Flickr)

El Euro en Cuba

En 2002, uno de los balnearios más populares de Cuba, Varadero, empezó a aceptar el euro. A partir de entonces, y tras la prohibición de usar el dólar en la isla desde 2004, la moneda europea se puede utilizar en diversos centros turísticos para pagar alojamiento, transporte y entretenimiento. También se ocupa con fines académicos: los alumnos que se matriculan en la prestigiosa Escuela de Cine y Televisión deben pagar en euros.

César Jiménez (Santiago de Chile)