Jorge Sampaio: “A Europa le falta ritmo”

Artículo publicado el 5 de Febrero de 2007
Artículo publicado el 5 de Febrero de 2007
El ex Presidente de Portugal, Jorge Sampaio, de 68 años, es en la actualidad enviado especial de la ONU para el plan mundial de lucha contra la tuberculosis. Entregado a su tarea.

“Debe de haber un error, no tenemos a nadie con ese nombre, a menos que se haya registrado bajo otro distinto”. La recepcionista fija sus ojos en los míos sin saber qué más decir. En este hotel coronado de estrellas de Bruselas, en donde los ruidos de la rue Royale se acolchan gracias a sus enormes tapices y alfombras”. ¿Será Jorge Sampaio un adepto de los seudónimos? Tras un minuto de angustia, avisto al ex presidente portugués detrás de un café. Me siento en precario equilibrio en una de esas sillas lustrosas y recargadas en exceso.

Pura tradición europea

Jorge Sampaio comienza revisando su carrera política, que empieza en 1960 a la cabeza de la asociación de estudiantes de Derecho, oposición a la dictadura de Salazar. A los 21 años, pasó a ser el Secretario General de la Federación de Movimientos Estudiantiles “un poco por azar”. Algunos años en el extranjero se ocuparon de despertar su vocación política.

“Yo me he sentido siempre europeo”, subraya Sampaio, “mi madre fue educada en Inglaterra, mi padre realizó un master en medicina en los Estados Unidos en 1948 y después en Gran Bretaña. Yo he bebido de la cultura francesa, a pesar de la censura del Gobierno de Lisboa y gracias a los libros de Maspero, y a mi suscripción a la famosa revista editada por Jean Paul Sartre Temps Modernes, al Express de Servan Schreiber y de André Malraux. Estos periódicos llegaban cubiertos por otras revistas de manera que la policía no los confiscase”

Justo antes de la Revolución de los Claveles en 1974, Sampaio juzga que “Portugal ya había comenzado a cambiar: la emigración de los años sesenta, las chicas que volvían de Francia por vacaciones, vistiendo pantalones vaqueros en un mundo, hasta entonces, exclusivamente masculino. ¡Ese era el cambio!, ¡Había tantos otros mundos por descubrir!”

Abogado entre 1965 y 1974, Jorge Sampaio defiende en aquella época a los prisioneros políticos frente a los tribunales militares, en donde “estaban condenados de antemano”, los detractores de las guerras de África (Angola y Mozambique). En 1974, el edificio dictatorial se derrumba. El sueño europeo se impone a un Portugal cuya economía estaba ensangrentada por las guerras coloniales y la emigración masiva hacia Francia y Alemania.

Miembro del Partido Socialista a partir de 1978, Jorge Sampaio debuta como diputado, después, como Alcalde de Lisboa en 1989. Llegando a la presidencia de Portugal entre 1996 y 2006. Este abogado ha lidiado bien con las tormentas, ya que nunca pudo apoyarse en una mayoría absoluta favorable en el Parlamento. Según él, “Portugal le debe mucho a Europa, pero también le ha aportado enormemente. Encontramos portugueses por todos lados, perfectamente integrados, hasta en la India.”

“Me gusta decir que soy un modesto militante de Europa…” Mi interlocutor marca una pequeña pausa teatral antes de continuar: “cada vez me siento más portugués”. De repente, el tono cambia de la serenidad a otro tono casi presidencial para apoyar el hecho de que “la agenda europea no funciona sin agendas nacionales, ya que si las medidas son comunitarias, las responsabilidades recaen, sobre todo, en cada país.”

El Consenso

Es de persona atenta el que Jorge Sampaio observe el trabajo realizado por la Comisión, dirigida por su compatriota y ex Primer Ministro de Portugal, José Manuel Durão Barroso. Una Institución que no se ha ahorrado ninguna clase de crisis: desconfianza creciente de los europeos, ampliaciones interminables del dossier turco. “Necesitamos fuerzas para el progreso y motivación, necesidad de creer en el futuro, ya que existe una crisis política en Europa.” Mi interlocutor se anima de pronto: sus manos no se están quietas moviéndose al ritmo de la convicción de sus palabras. “Sin embargo, Europa es el único camino, no lo hemos dejado suficientemente claro.”

Para el ex Presidente, recién llegado de un viaje por India, Europa acusa desconfianza en sí misma mientras que suscita mucha admiración en no pocos países. El rechazo a la Constitución por los franceses y por los holandeses se entiende como una consecuencia de la ampliación de 2004. “Podríamos haber sido más prudentes, pero era imposible, desde el punto de vista histórico, no dejar entrar a los antiguos miembros del bloque soviético al mismo tiempo.”

Según él, el Tratado Constitucional Europeo debe ser una plataforma de consenso para ir hacia delante. El mini tratado puede ser una solución, una salida, aunque es más probable que la cooperación reforzada se multiplique en el futuro en las disciplinas más importantes. Es necesario poder avanzar incluso si la dirección implícita que forman Francia, Alemania y Gran Bretaña se dividide. Como fue el caso con la moneda única.

Un Brassens con salsa europea

Europa está, entonces, en una fase de transición. Sin embargo, para Jorge Sampaio esta fase es imposible de detener. Es necesario “continuar y preparar el futuro, ser exigente, volver a equipar a los europeos para que sean capaces de afrontar nuevos retos”. Los retos, en términos de seguridad, salud o medioambiente, son globales y chocan con los nacionalismos, ya que requieren de soluciones concertadas. Es tiempo para los políticos de hacer labores de “pedagogía y militantismo”.

Enviado Especial de Naciones Unidas por dos años para la lucha contra la tuberculosis, y muy activo en la lucha contra el SIDA, Sampaio examina el mundo sin respiro. “Europa carece de ritmo” dice, si la comparamos con la India, en donde las horas de trabajo y el espíritu de empresa no se tienen en cuenta.

“Yo creo en un modelo europeo, en nuestros valores, nuestras culturas que son nuestras identidades, distintas las unas de las otras, por fortuna. Europa, es un elogio a la diferencia bajo un paraguas común”. ¿Existe imagen más bella que el “petit coin de parapluie” que diría Georges Brassens?