José María Gil-Robles: "El 15M es un fenómeno pasajero"

Artículo publicado el 13 de Junio de 2011
Artículo publicado el 13 de Junio de 2011
El expresidente del Parlamento Europeo no necesita que le presenten: lleva más de quince años en Bruselas como Eurodiputado (1989-2004) bajo las siglas del Partido Popular Europeo y fue presidente entre 1997 y 1999. Hablamos con él sobre la ‘revolución española’, las causas de la crisis y qué será de la Europa de los 27 y su política exterior.

"Caen piedras", dicen en Madrid la rara vez que llueve fuerte y graniza. Debo atravesar la ciudad de punta a punta y ya llego muy tarde. Normalmente, son los entrevistados los que se permiten ser impuntuales. No al contrario. Llego a la casa de José María Gil-Robles una hora tarde. Avergonzada y un poco nerviosa llamo al telefonillo y me abre. Me espera en la entrada de la casa y con una sonrisa me estrecha la mano y me invita a entrar. "Tranquila", me dice, "no tengo nada que hacer esta tarde. Además, esperaba que llegases tarde con la que está cayendo".

¿El 15M? Un fenómeno pasajero

La casa no es grande. Los muebles son antiguos y libros en varias lenguas dominan la librería. Hay un cierto aire de austeridad. Comienzo preguntándole qué piensa del movimiento del 15 de mayo (eso que llaman la spanish revolution) y del contagio que ha provocado en toda Europa. "Es un fenómeno pasajero", me responde con la calma y la espontaneidad que lo caracterizan. . Me sorprende. Sobre todo al inicio, pensaba que este maratón de protestas que han llenado las plazas de toda España, simbólicamente representadas en la acampada de la Puerta del Sol, eran el preludio de un movimiento europeo y generacional.

Gil-Robles: "Estas protestas son fascinantes porque por un lado son espontáneas, pero por otro tienen un problema: les falta concreción, no tienen una identidad clara"

"Las asambleas populares son una gran innovación"

"Más que un reclamo para la Unión Europea, creo que se trata de una advertencia dirigida al orden social existente. Algunas de las propuestas que se debaten en las plazas son parecidas a las del Partido Socialista Europeo, con la diferencia que tienen una dimensión nacional y contraria a la globalización. Hay que tener en cuenta dos cosas: en primer lugar, el malestar se convierte en algo productivo cuando se transforma y da lugar a una solución alternativa, porque la novedad deja pronto de ser tal. Es por esto por lo que los medios de comunicación hablan sobre el tema: es algo absolutamente nuevo y seguramente con el tiempo los gobiernos tomen esas reivindicaciones en consideración, pero solo si las asambleas populares que se están poniendo en marcha funcionan y aportan una alternativa creíble. Estas asambleas son una gran innovación", continúa Gil-Robles. "Es segundo lugar, hay que tener en cuenta que Europa ha sido siempre conservadora: la toma de la Bastilla fue una revolución burguesa y, por ejemplo, el mayo de 1968 tuvo connotaciones utópicas".

Más participación en Europa

En cualquier caso, esta protesta masiva no está sino poniendo de manifiesto un problema antiguo presente en las democracias occidentales: el asunto de la participación. A un nivel europeo, existe la percepción de un cierto distanciamiento entre los ciudadanos y una Unión Europea burocratizada y complicada. Sin embargo, el Tratado de Lisboa permite iniciativas legislativas populares que se pueden presentar a la Comisión previa recogida de un millón de firmas (equivalente al 0,2% de la población comunitaria), repartidas entre un número mínimo de países y de modo proporcional.

"La novedad del tratado es lo que tú puedes hacer por Europa, pero hace falta tener paciencia".

Gil-Robles asegura que ya ha habido propuestas: "La verdadera novedad del Tratado es aquello que tú puedes hacer por Europa, pero hace falta tener paciencia. El proceso de maduración de la conciencia europea está en marcha. La U.E en sí misma se encuentra aún en una fase adolescente, pero se hará adulta, convirtiéndose en una unión federal. Incluso el Euro es aún un novato, pero estamos trabajando duramente para entrar en una verdadera unión económica". El expresidente del Parlamento recuerda que cuando era joven vivía otra crisis económica europea, "superada gracias a la unión monetaria. Después tuvimos la crisis democrática, superada también por la revisión de los tratados y la concesión de mayor poder al Parlamento; ahora que tenemos la crisis del Euro seguiremos adelante, porque Europa vive eternamente en crisis y así será siempre".

Líder histórico del Partido Popular Europeo, fue presidente del P.E entre 1997 y 1999

"Schengen será revisado en tres puntos clave"

Estamos en un momento de cambios. Gil-Robles pronostica además cambios en la política exterior comunitaria, que arrancarán con la revisión de Schenguen consecuencia de la ola migratoria fruto de la Primavera Árabe. Schenguen será revisado en tres puntos clave: “reforzando Frontex (la agencia europea para la gestión de la cooperación en las fronteras exteriores de la U.E), suspendiendo los acuerdos en caso de improviso y promoviendo un nuevo pacto de buena vecindad. Sin embargo, “no existen aún instrumentos para poder aplicar una política exterior común”.

Según Gil-Robles, una política digna de este nombre debería prever al menos un ejército europeo, pero esto no es prioridad para los países miebros y aún son fuertes las resistencias a cualquier propuesta que pretenda una reducción de las soberanías nacionales. “El puesto que ocupa Catherine Ashton es un puesto imposible”, concluye. “Es como intentar montar dos caballos a la vez”. Pero su juicio es positivo: “Está haciendo un trabajo importante con la puesta en marcha del Servicio Diplomático Europeo y hace poco ha abierto una oficina de la U.E en Bengasi, un gesto de valor y esperanza que se opone a los caprichos de protagonismo nacional de algunos países miembros”.

Foto portada: (cc) Mataparda/flickr; Foto Puerta del Sol (cc) Ratamala/flickr; Gil-Robles (cc)

European Parliament/flickr