Jovanotti: “Gracias a Dios no soy futbolista”

Artículo publicado el 28 de Noviembre de 2008
Artículo publicado el 28 de Noviembre de 2008
Entrevsita al cantante italiano que del rap pasó a la música popular. Con sus 42 años, y 18 álbumes, es un artista comprometido que quiere llegar a los 60 con la energía de Tom Waits

Si eres italiano y has nacido en los años ochenta, has sido fan, voluntaria o involuntariamente, de Jovanotti. Si eres italiano, como poco conoces de memoria al menos cinco de sus canciones. Si no lo eres, seguramente eres capaz de tararear el estribillo de alguna de sus canciones (“el ombligo de mundo…”). Jovanotti, de nombre Lorenzo Cherubini, es un cantante, músico y compositor, que desde hace veinte años, y con 18 álbumes a sus espaldas, está presente en el panorama musical italiano y Europeo. Me entrevisto con él en el lujoso hotel Luthelia, en París, donde ha venido a promocionar su último disco.

Lorenzo nació en Roma, pero es originario y vive en Cortona, en la Toscana. Se casó el septiembre pasado y tiene una niña de 10 años. Tiene 42 años aunque aparenta 10 menos: aspecto relajado y desenfadado, vaqueros y una camisa a cuadros. Charlar es para el algo natural, a tal punto que empieza él a hacerme las preguntas. Pero la entrevistada no soy yo.

Eres como mi moto

El fenómeno Jovanotti comenzó en los años ochenta. Empezó como Dj y publicó su primer álbum Jovanotti for President en 1987. Ese mismo año sale a la venta una línea de ropa con su nombre: Yo (estrellas y rayas de una versión pop de la bandera americana) y su segundo álbum La mia Moto (mi moto) que, al grito de “eres como mi moto, eres exactamente como ella, vamos a dar una vuelta, si yo fuese tu aceptaría”, fue un éxito. Su género musical es un híbrido de la música disco y rap, este último estilo prácticamente desconocido en Italia. A partir de este, por tanto, comienza a destacar.

El Lorenzo de hoy está a favor de la cancelación de la deuda del Tercer Mundo, se preocupa por la ecología, es miembro de Amnistía Internacional y protector de los animales. ¿Cómo se concilia esto con el espíritu fiestero? ¿Eras la misma persona? “Sí, era yo, pero no sabía exactamente lo que quería decir. Era como un niño pequeño: tenía hambre y sed, nada más. Era todo energía. Era un niño, tenía ganas de acabar con todo...” Sonríe. “Aquellos discos, claro que tenían límites desde el punto de vista del contenido, pero no desde el punto de vista de la energía y de la comunicación. Los discos llegaron a las manos de mucha gente sin que hubiese ninguna ley que les obligara a comprarlos”. La mia moto vendió cerca de 600.000 copias. Los textos y la música, con los años, lenta y radicalmente, cambian. Comienza a pintar, participa en una película (Los jardines del Edén de D’Alatri) y se dirige poco a poco hacia un género que muchos definen como músicas del mundo. Si le preguntas qué es su música, ni siquiera él lo sabe: “Música del mundo es toda aquella música de este planeta. Mi música no la sé definir, es como si debiese definirme a mí mismo. Como decía Walt Withman: ‘me contradigo porque contengo multitudes’. Lo que hago, creo que es una visión personal de mi idea del pop. Me gusta llegar a las personas, me gusta hacer una música que comunique, que sea acogedora y no solo para el público”.

¿A qué se debe su compromiso? Lorenzo ha recogido fondos contra la guerra en Kosovo en 1999, apoyó la candidatura de Lula, ha participado en un proyecto de ayuda a los Zapatistas en Chiapas. “Sentí que con mi música podía ayudar, porque es necesario también que la gente se divierta”. Sonriente, cita, entre las cosas que lo han marcado, el Live Aid (el enorme concierto organizado por Bob Geldof para ayudar a la lucha contra el hambre en Etiopía), en 1985. “Comencé a pensar que la música era mucho más que la superficie”.

También, sobre la política en Italia, Lorenzo no duda en decir, con extrema sinceridad, lo que piensa: “He votado por el partido demócrata (PD) en las últimas elecciones y lo volvería a hacer. Creo que tomé la decisión adecuada y los hechos me están dando la razón. Creo que Italia ha perdido una ocasión para evolucionar al no apoyar la candidatura del PD, aun con todos los límites que tiene esta coalición”. Ante mis dudas, Lorenzo sonríe y me dice: “prefiero todas aquellas cosas que no se sabe bien lo que son antes que aquellas que conozco perfectamente y no me gustan”.

El sueño (latino) americano

Otra de sus grandes pasiones, inspiración de canciones como El ombligo del mundo, la más conocida en el extranjero, es América Latina. La ha recorrido a lo largo y ancho, ha cruzado la Patagonia en bicicleta, ha escrito un libro, Il Grande Boh! (ed. Feltrinelli, 1998), donde fue comparado con el escritor inglés Bruce Chatwin en Il corriere de la Sera. “En América latina me sentí como en casa enseguida. Quizás porque crecí en Roma, que en cierto modo es una ciudad sudamericana. Y, quizás, por la presencia del catolicismo que me recuerda a mi infancia. La presencia de la Virgen María, en cualquier lugar, me hace sentir como en casa”. Para quien, como yo, tiene una al lado del ordenador, no es difícil comprenderle: “La Virgen María es una figura muy dulce, acogedora, te perdona siempre”. Si bien Lorenzo se define “no religioso”, la religión está muy presente en su trabajo: “Creo que la religión dentro de la que creces es un poco como la lengua dentro de la que naces. El catolicismo romano es para mí un elemento de formación muy fuerte y la lectura de la Biblia es una gran experiencia. La de todos los textos sagrados de las grandes religiones. En la poesía de los textos sagrados hay de todo: guerra, amor, sexo, traición, poder… La cosa que está menos presente en la Biblia es un misticismo New Age”.

Safari, su último disco, que salió en enero de 2008, es el más vendido del año en Italia (cerca de 500.000 copias). Ha participado también Ben Harper: “No se puede evitar enamorarse de Ben Harper. Es un devoto de la música, que es lo que debemos tratar de ser. Hoy en día, la única forma de resistencia en el mundo occidental es hacer bien lo que se hace, cuidar de nuestras cosas para servir de ejemplo también a los demás”. En el extranjero, ¿qué tal funciona Jovanotti? “Funciono en vivo. He hecho muchos conciertos en Austria, Alemania, en alguno país del este, en Sudamérica... Discográficamente he tenido un buen nivel de ventas en los años noventa, cuando mi música era más definible, más hip-hop/funk. El ombligo del mundo, Penso Positivo y Serenata Rap, han tenido mucho éxito”. Y ahora quiere volver a intentarlo: “Gracias a Dios no soy futbolista: no hay límites a la creatividad. Ayer por la tarde (en París) fui a ver a Alain Bashung: un artista de sesenta años excepcional. Me ha dado una maravillosa energía. Si continúo haciendo cosas bellas a los sesenta… piensa en Tom Waits o en Robert Wyatt, en Springsteen o Lou Reed”. Nos interrumpe otra entrevista. “Maldición, podría haber continuado por lo menos durante otra hora y media”, dice. De hecho también yo habría podido. Porque, para quien, como yo, no es fan de Jovanotti, descubrirlo es una sorpresa.

Próximos conciertos de Jovanotti:

4 diciembre, Forlí: Palasport

6 diciembre, Livorno: Palalgida

10 diciembre, Conegliano Veneto: Palasport

13 diciembre, Brescia: Palabrixia

15 diciembre, París: Elysée Montmartre