Jóvenes alemanes para reconciliarse con su pasado

Artículo publicado el 27 de Enero de 2009
Artículo publicado el 27 de Enero de 2009
Antiguos voluntarios de Acción por la Reconciliación, una asociación alemana, cuentan su experiencia. Trabajo social en los antiguos guetos judíos de la Segunda Guerra Mundial o con supervivientes del Holocausto. Testimonios

La asociación Aktion Sühnezeichen Friedensdienste (ASF), acción por la reconciliación en español, fue fundada en Berlín en 1959. Su objetivo: efectuar trabajos para la reconciliación en los países que sufrieron el Nacionalsocialismo. Cada año, unos 500 voluntarios venidos de once países europeos, Israel y Estados Unidos, pasan por esta asociación.

‘Huir’ después del colegio

“De eso hace ya una eternidad, en un tiempo en el que los bancos aún tenían dinero, cuando Alemania estaba dirigida por la coalición roja y verde, justo después de la reelección de Bush. En este mundo tan distinto iba yo a la escuela. De algún modo debía comenzar finalmente mi emancipación. ¿Pero cómo? Mi hermano ya había desconcertado a mis padres cuando anunció que se enrolaba en el ejército. Podría haberme convertido en Nazi o drogadicto, pero no tenía ganas. Solo me quedaba, por tanto, huir a otro país: ¡Rusia!

©www.asf-ev.de

Me informé sobre las organizaciones que ofrecían servicios civiles en tierras de habla rusa y llegué a la ASF. Bajo el velo de la religión, se escondía realmente una bien organizada y simpática organización que tenía todavía plazas libres en un hogar de discapacitados en Bielorrusia. La última dictadura europea fue incluso más chocante que la Rusia de la democracia de Putin. ¡En Minsk!” 

Este es el testimonio de Arkadi, donde cuenta las razones que lo llevaron a unirse a la ASF. En Bielorrusia pasó un año con los supervivientes del gueto de Minsk, pacientes de leucemia y niños, aprendió ruso y se acercó a los lugareños.

La gente de la que habla la Historia

©www.asf-ev.de“Quería conocer a la gente que se escondía tras las cifras que se estudian en las clases de Historia”. Johannes Hering estuvo el año 2007 con la ASF en el polaco Łódź y trabajó allí con los sobrevivientes del campo de concentración. Les llevaba comida, visitaba a los ancianos y les ayudaba con las tareas del hogar y la compra. “A menudo es también muy importante para ellos que se les escuche y se les hable. Me impresionaba especialmente las malas experiencias que los supervivientes habían tenido con alemanes y, sin embargo, el gran respeto con el que me trataban”, comenta.

También Lea quiere hacer un voluntariado en Europa del Este. Escogió un proyecto en combinado en la ciudad polaca de Lublin: trabaja cuatro días por semana en un taller de minusválidos y un día por semana ayuda a los supervivientes del Holocausto. “Sorprendentemente, la historia del Nacionalsocialismo se hacía mucho más clara contada por Miedzy Nami o por Pani Ewa. Pani Ewa contaba algo muy de vez en cuando, pero eran cosas del pasado. Miedzy Nami, sin embargo, me contaba que no hace mucho, por ejemplo, los chicos de la carpintería en la que trabaja hacían muy a menudo el saludo de Hitler o decían ‘a sus órdenes’ y se cuadraban si les mandaba algo. La iniciativa salió de uno de los chicos. Los otros, creo, no sabían lo que hacían”. 

David Moock, pasó entre 2005 y 2006 un año en Jerusalén y allí cumplió la asistencia laboral compartida entre una residencia de ancianos y un archivo. Así describió su experiencia: “Vivir la primera vez solo en un país extranjero y con otra cultura y otra lengua fue una experiencia muy importante para mí. El trabajo en la residencia de ancianos exigía muchas delicadezas sociales y la vida en una región en conflicto fue también una experiencia nueva para mí”.

Echa un vistazo a los eventos organizados en Berlín y Dresden para el día de la Memoria del holocausto (alemán)