Jóvenes en prácticas: carne de cañón en el mercado laboral

Artículo publicado el 2 de Diciembre de 2009
Artículo publicado el 2 de Diciembre de 2009

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Trabajar duro y gratis: las prácticas están de moda y es probable que la tendencia perdure. Responsabilizar a las empresas y aclarar los ‘contratos’ no está realmente a la orden del día de la presidencia española de la Unión Europea que comenzará en enero de 2010. ¿Todo trabajo merece un sueldo? En teoría…

Páginas web como Euractiv.com, Eurobrussels.com, Jobsinbrussels.com y tantas otras están repletas de ofertas de prácticas en el sector privado. La experta en la materia es Bruselas, ciudad que atrae a jóvenes especialistas en distintos sectores de actividad de todos los rincones de Europa. Estas prácticas, sean propuestas por las ONG o por el sector privado, nunca son remuneradas (o lo son con sumas irrisorias) aunque impliquen responsabilidades. Si bien son las empresas las que abusan de los jóvenes, resulta cómico ver a éstos últimos luchar por alcanzar esos puestos, conscientes de que “en algún sitio tendrán que empezar”.

“Tengo mis propios clientes y, sin embargo, sigo estando en prácticas…”

Las prácticas han pasado a ser una solución temporal para todas las empresas que enfrentan una crisis de recursos económicos y humanos. Hay algunas que, para motivar a los jóvenes, llegan a afirmar que al finalizar el periodo habría posibilidades de contratación. ¡Cuidado, porque las cosas pueden cambiar mucho en los tres meses que duran unas prácticas! Hay otras que proponen sumas tres o cuatro veces inferiores a las que ganaría un empleado contratado a jornada completa en ese mismo puesto.

Hasta Celestino Corbacho, ministro español de Trabajo e Inmigración, lo reconoce: “Por desgracia la crisis ha provocado una regresión en el mercado laboral, que no va a mejorar, y uno de sus resultados es el recurrir cada vez más a contratos superfluos, imprecisos o incluso a aceptar la ausencia de todo contrato”, declara. Pues va a ser el mismo Corbacho el que tenga la enorme responsabilidad de amortizar los efectos de la crisis en el mercado laboral el año que viene, durante los seis primeros meses en los que España va a asegurar la presidencia de la UE.

“Dar lo mejor de uno mismo”

(generation-p.org)Ioana es rumana. Realiza prácticas en una empresa de “medios de comunicación social” cuya sede está en Bruselas. “Estaba buscando unas prácticas para el verano y encontré unas de tres meses en una agencia de evaluación de intercambios en medios de comunicación social. Empecé unos días después de la entrevista y, según se me dijo en las primeras conversaciones, las prácticas eran como una especie de periodo de prueba. Es un detalle que motiva muchísimo, así que di lo mejor de mí misma”, explica. Tras dos meses, Ioana sacó el tema de las posibilidades de contratación, pero la dirección de la empresa le explicó que la agencia está pasando por un mal momento debido a la crisis, aunque están muy contentos con su trabajo. Le proponen entonces seguir en prácticas todo el tiempo que quiera, hasta que encuentre un empleo remunerado. “Acepté”, añade.

Los tres meses llegan a su fin, pero Ioana continua con las prácticas, ya que para ella son un medio de adquirir experiencia mientras encuentra un empleo remunerado. “He llegado al nivel de un empleado normal, incluso tengo mis propios clientes, responsabilidades y se me confían tareas de otros departamentos, además de las que ya me ocupo; y sin embargo, sigo estando simplemente en prácticas, tanto en lo formal, como en el sueldo…”

Todo trabajo merece un sueldo

“En este periodo de crisis, los primeros en perder el empleo son los jóvenes, los que tienen menos experiencia, explica la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA). Además, los jóvenes titulados que buscan empleo sin encontrarlo son cada vez más, así que aceptan puestos en prácticas, aunque no tengan seguridad laboral. Desde nuestro punto de vista, proponer un contrato en prácticas en lugar de un contrato remunerado normal constituye una mala praxis”, considera Jukka Takala, director de esta agencia. Y más aún cuando las empresas confían responsabilidades a los jóvenes en formación sin asumir ninguna por su parte, en cuanto al seguro médico u otro tipo de seguros y obligaciones que el empresario debe respetar.

“El problema merece ser discutido y debemos encontrar soluciones a nivel nacional”

La solución al problema no parece estar a la vuelta de la esquina. Las prácticas no constituyen una de las prioridades de la presidencia española y la presidencia sueca no puede hacer gran cosa en las cuatro semanas de mandato que le quedan. «Una cosa es segura: todo trabajo merece un sueldo. Las prácticas son un buen medio para reducir la distancia entre la teoría que un joven aprende durante sus estudios y la práctica. Pero eso no deben reemplazar de ninguna manera a un empleo de verdad”, estima el ministro de Trabajo sueco, Sve Otto Littorin. En cuanto a medidas concretas, habrá que volver al tema. La única respuesta que da Corbacho, ministro de Trabajo español, es: “Sí, el problema merece ser discutido y debemos encontrar soluciones a nivel nacional”.

El número de personas que se suicidan por perder el empleo o por no encontrarlo ha ido creciendo de forma alarmante. Incluso sin la existencia de cifras y datos claros en cuanto a la incidencia de los suicidios, el director de la EU-OSHUA estima que los primeros en perder el empleo son los jóvenes. Son ellos también los que tienen más dificultades para encontrarlo debido a la falta de experiencia. A escala europea, el número de accidentes laborales ha disminuido. Hecho que se explica por el descenso del número de empleos, especialmente en los sectores de actividad de alto riesgo (pesca, agricultura, construcción). En cualquier caso, 457 personas pierden la vida todos los días en la UE debido a enfermedades profesionales o accidentes laborales. Comparado al de los nacionales, el número de muertes entre los inmigrantes es dos veces superior.

La lengua original de este artículo es el rumano: está disponible en la página web de la autora, Mădălina Mocanu, aquí