Jóvenes populistas en Alemania: ¿Una opción seductora?

Artículo publicado el 23 de Julio de 2014
Artículo publicado el 23 de Julio de 2014

No a Mer­kel, no al euro, sí al libre mercado. Estas son las motivaciones de los jóvenes alemanes euroescépticos. El partido Al­ter­na­tive für Deut­schland (AfD), creado hace un año, ha cosechado el 7% de los votos en las elecciones europeas. Sin embargo, algunos lo acusan de populismo y de hacer la vista gorda con sus miembros nacionalistas. ¿Qué piensan los jóvenes mi­li­tantes?  

Mien­tras que la AfD (Al­ter­na­tiv für Deut­schland) ha ce­le­bra­do su pri­mer aniver­sa­rio el pa­sa­do mes de marzo, el par­ti­do eu­ro­es­cép­ti­co crea­do por el eco­no­mis­ta  Bernd Lucke aún es poco co­no­ci­do fuera de las fron­te­ras ale­ma­nas. Junto al par­ti­do, que hoy cuen­ta con casi 19.000 miem­bros, se ha cons­ti­tui­do el Junge Al­ter­na­tive (JA), un grupo de 400 jó­ve­nes mi­li­tan­tes más ra­di­cal y po­lé­mi­co.

PO­LÍTI­camE­NTe IN­COR­RECTo

Antes de ir a Ber­lín, la au­to­ra se pone en con­tac­to por Skype con Phi­lipp Ritz, de 32 años, miem­bro de la AfD y por­ta­voz de los JA, la rama joven e in­de­pen­dien­te del par­ti­do eu­ro­es­cép­ti­co con sede en Bonn. Desde el co­mien­zo de la en­tre­vis­ta, el mi­li­tan­te desecha lo po­lí­ti­ca­men­te co­rrec­to y uti­li­za fra­ses "im­pac­tan­tes": "odio a los po­lí­ti­cos", afir­ma ges­ti­cu­lan­do, "tien­den a ser co­rrup­tos y no dicen la ver­dad al pue­blo". El mi­li­tan­te no es­con­de su re­cha­zo a las ins­ti­tu­cio­nes eu­ro­peas, que con­si­de­ra an­ti­de­mo­crá­ti­cas, re­cor­dan­do "la apro­ba­ción for­zo­sa del Tra­ta­do de Lis­boa" y  desea que los paí­ses en­deu­da­dos sal­gan del euro. Cuan­do se le pre­gun­ta si el grupo es po­pu­lis­ta, afir­ma, con­tra todo pro­nós­ti­co, que el po­pu­lis­mo es po­si­ti­vo: "ello sig­ni­fi­ca que es­ta­mos cerca del pue­blo". 

Pero este dis­cur­so del por­ta­voz de los jó­ve­nes eu­ro­es­cép­ti­cos es más ra­di­cal que el del par­ti­do prin­ci­pal. Los JA de­ba­ten sobre temas muy di­ver­sos, que van desde el li­ber­ta­ris­mo hasta la cri­mi­na­li­dad o el an­ti­fe­mi­nis­mo. Mien­tras que la AfD basa su pro­gra­ma en la eco­no­mía y re­cha­za cual­quier eti­que­ta po­lí­ti­ca, los ex­per­tos co­lo­can al par­ti­do a la de­re­cha de la CDU (Christ­lich De­mo­kra­tische Union) de An­gela Mer­kel. Para Nils Die­de­rich, pro­fes­or de la Uni­ver­sidad libre de Ber­lín, la AfD no es na­cio­na­lis­ta "a nivel po­lí­ti­co", como lo son otros par­ti­dos eu­ro­es­cép­ti­cos eu­ro­peos, sino más "a nivel eco­nó­mi­co".

UnA Eco­no­mÍA fUEr­te

Mi cita con Nor­bert Kleinwächter, miem­bro de la AfD en el par­la­men­to re­gio­nal de Dahme-Spree­wald, se ha desa­rro­lla­do cerca del ae­ro­puer­to en cons­truc­ción de Tem­ple­hof. El mi­li­tante ha ele­gi­do al azar un res­tau­ran­te asiá­ti­co. Es­ti­lo kitsch, mú­si­ca pop, pe­di­mos dos Co­ca-co­las. El joven pro­fe­sor de 28 años ex­plica, en un per­fec­to fran­cés, su temor a ver al Fren­te Na­cio­nal ganar las pre­si­den­cia­les en Fran­cia y hacer salir al país de la Unión Eu­ro­pea. El mi­li­tan­te afir­ma que el eu­ro­es­cep­ti­cis­mo de la AfD es bien dis­tin­to de aquel del FN o del UK In­de­pen­dence Party. La AfD se con­si­de­ra "an­tieu­ro", no "an­ti-Unión Eu­ro­pea". Pero los ale­ma­nes son es­cép­ti­cos. "Una amiga me ha eli­mi­na­do de Fa­ce­book cuan­do vio que era de la AfD, sin ha­ber­se mo­les­ta­do en dis­cu­tir­lo con­mi­go", se la­men­ta Nor­bert.

Por ahora no desea unir­se a los JA, mien­tras su línea de ac­tua­ción no esté bien de­fi­ni­da. Si se com­pro­me­te con el par­ti­do eu­ro­es­cép­ti­co, "es para sal­var el eu­ro­peís­mo ame­na­za­do por la cri­sis". ¿Por qué? Por el euro. "Que­re­mos que los paí­ses miem­bros pue­dan salir del euro", afir­ma. Sin por ello pre­ten­der que vuel­va el marco ale­mán, la AfD quie­re de Ale­ma­nia una eco­no­mía fuer­te sin que se de­pre­cie su mo­ne­da al ale­jar­se de los paí­ses en­deu­da­dos. Y Gre­cia es la pri­me­ra de la lista.

Pero no siem­pre es de buen gusto ha­blar de eco­no­mía. Por ello, para acer­car­se a los elec­to­res, la AfD sim­pli­fi­ca en oca­sio­nes su dis­cur­so y des­plie­ga el po­pu­lis­mo. "Es cier­to que en la cam­pa­ña elec­to­ral hemos te­ni­do que li­mi­tar nues­tros con­cep­tos a es­ló­ga­nes más sim­ples, sobre todo para que cu­pie­ran en fo­lle­tos", ad­mi­te Nor­bert. Entre estos es­ló­ga­nes, "Los grie­gos su­fren, ¡los ban­cos se apro­ve­chan!" o "Más para los ciu­da­da­nos y menos para Bru­se­las". 

CON­TRA eL na­Cio­na­lismO

Aun­que el par­ti­do se con­si­de­ra com­ple­ta­men­te de­mo­crá­ti­co, pe­que­ños gru­pos na­cio­na­lis­tas son atraí­dos por el dis­cur­so al­ter­na­ti­vo y no­ve­do­so de la AfD. Sin em­bar­go, Nor­bert Kleinwächter af­irma que el par­ti­do no acep­ta miem­bros ex­tre­mis­tas. "Pe­di­mos a todos los nue­vos in­te­gran­tes que in­di­quen los par­ti­dos po­lí­ti­cos de los que han sido miem­bros. Si des­cu­bri­mos NPD (el par­ti­do neona­zi), por ejem­plo, los re­cha­za­mos", se de­fien­de. En su en­ti­dad re­gio­nal, Nor­bert tiene que me­diar con el co­mité eje­cu­ti­vo acer­ca de un afi­lia­do.

Unos días des­pués me en­cuen­tro a Se­bas­tian Ko­walke, miem­bro de la AfD y de los JA en el cén­tri­co ba­rrio de Char­lot­ten­burg. Tras atra­ve­sar el or­gu­llo gay, cru­za­mos las puer­tas del Am­bro­sius, un bar en el que los miem­bros de la AfD acos­tum­bran a re­unir­se. El es­tu­dian­te de 21 años ex­pli­ca el ca­rác­ter más ra­di­cal de los JA. "Tie­nen menos que per­der que los ma­yo­res, que tie­nen un em­pleo, una fa­mi­lia, afir­ma, se sien­ten más li­bres y ex­pre­san lo que sien­ten". En cuan­to a los miem­bros na­cio­na­lis­tas, este miem­bro pre­fie­re no dis­cu­tir con ellos para con­ven­cer­los de que el ex­tre­mis­mo no es la so­lu­ción.

Para tener cre­di­bi­li­dad, la AfD ten­drá que en­con­trar una so­lu­ción para ale­jar a sus miem­bros na­cio­na­lis­tas. El par­ti­do tiene que velar tam­bién para que la agru­pa­ción de jó­ve­nes del par­ti­do tome la buena di­rec­ción. Esta úl­ti­ma, por ejem­plo, no dudó en in­vi­tar a  Nigel Fa­rage, pre­si­den­te del UKIP, a dar una con­fe­ren­cia en Co­lo­nia el pa­sa­do marzo, lo que pro­vo­có la có­le­ra de los miem­bros del AfD. El pro­fe­sor Die­de­rich ha pues­to ha du­da­do ade­más sobre la lon­ge­vi­dad de este par­ti­do, que po­dría des­ha­cer­se rá­pi­da­men­te. Si la AfD ha con­se­gui­do 7 es­ca­ños en el Par­la­mento eu­ro­peo, tam­bién se debe a que solo 1 de cada 2 ale­ma­nes con de­re­cho a voto ha ido a ejer­cer su de­re­cho. Para el pro­fe­sor, los par­ti­dos pro­tes­to­nes siem­pre con­si­guen más votos cuan­do hay una gran abs­ten­ción. Estos son, tal vez por des­gra­cia, los elec­to­res más mo­vi­li­za­dos.

ESTE RE­POR­TA­JE HA SIDO REA­LI­ZA­DO EN EL MARCO DEL PRO­YEC­TO «eU­TO­PiA – TIME TO VOTE» en ber­lín. nues­tros SO­CIOS EN ESTE PRO­YEC­TO SON LA FUN­DA­CIÓN hi­po­cre­ne, la co­mi­sión eu­ro­pea, el mi­nis­te­rio fran­cés de asun­tos ex­te­rio­res y la fun­da­ción evens. pron­to en­con­tra­réis todos los ar­tícu­los de be­r­lín en nues­tra re­vis­ta.