Jóvenes y Yerida: Los hijos de Israel quieren ver mundo (Parte 1)

Artículo publicado el 4 de Septiembre de 2014
Artículo publicado el 4 de Septiembre de 2014

Son jóvenes, rondan la veintena y decidieron abandonar su país natal, Israel, para conocer otras realidades, otras culturas. Con el conflicto entre Israel y Palestina como telón de fondo y un antisemitismo que parece incrementarse por momentos en el seno de la UE, Ravé, Tal y D. nos cuentan su experiencia en Europa y cómo ven ellos la situación de su país. 

"El año pasado vine a Berlín y conocí a un chico. Empezamos a hablar y entonces, comparando las vidas de ambos, la situación ecónomica, me di cuenta de que los alquileres en Berlín o la comida eran mucho más baratos que en Israel; y que los estudios costaban tres veces menos… así que empecé a pensar en venirme aquí". Lo cuenta Ravé Koshizky, israelí de 24 años natural de Nazaret. Como Ravé, cada año cientos de jóvenes abandonan Israel en busca de trabajo, nuevas oportunidades o nuevas experiencias culturales. Según cuenta Ravé, lo que le hizo a él mudarse fue la "necesidad" de "ser independiente" pues en viviendo en Israel lo veía muy complicado. "El coste de vida es muy caro", explicó. "En Nazaret, aunque hay algunas universidades, no tenía posibilidad de estudiar y si me hubiera mudado a Tel Aviv, donde la vida es muy diferente, hubiera gastado el sueldo de un trabajo a tiempo completo en vivir, no hubiera podido ahorrar ni siquiera para comprarme un coche". Según datos del diario Middle East Monitor, alrededor de 1 millón de israelíes han dejado el país en las últimas dos décadas, mientras que la mitad de los jóvenes de Israel habrían mostrado deseos de vivir fuera, formar parte de la Yerida.

Salir de la burbuja

"Viví en Tel Aviv hasta el año pasado, cuando me vine al Reino Unido para completar mis estudios", contó D., quien prefirió mantener el anonimato. "Me encanta mi ciudad, su diversidad, puedes encontrar en sus calles a inmigrantes, turistas, gays y gente religiosa, de todo; es una ciudad muy abierta y muchos la consideran una burbuja dentro de Israel, pero siempre había querido vivir fuera y poder conocer diferentes culturas y religiones". De las experiencias compartidas por los tres entrevistados se desprende que Israel, en efecto, es un país variado y lleno de contrastes. Un enclave particular donde, dependiendo de la zona, la vida puede no ser demasiado fácil. "Israel es un país de inmigrantes, la mayoría de la gente joven nació aquí pero nuestros padres nacieron fuera, vienen de países de todo el mundo, así que tenemos una cultura muy mezclada y se vive de forma muy diferente dependiendo de la familia" apuntó Tal Goldstein, natural de Rishon Lezion de 23 años y residente en Viena en la actualidad, donde se prepara para estudiar Medicina.

"Viviendo en Israel, uno no puede ignorar el conflicto entre Israel y Palestina; en algunos momentos está más presente que en otros, pero siempre está ahí", señaló D. Quizá debido a ello, a Ravé le enseñaron desde bien pequeño a extremar la prudencia con los desconocidos. "Crecí en Nazaret pero allí hay como dos ciudades, un barrio para los judíos y un barrio árabe, así que yo solo solía ver a gente judía allí", describió el joven, que actualmente trabaja en una tienda de ropa y en un centro cultural judío en la capital alemana. "La primera vez que conocí  a árabes fue cuando empecé a trabajar y me quedé muy sorprendido, eran muy buena gente aunque tengo que reconocer que la primera vez que estuve con ellos estaba un poco preocupado por el gran problema que tenemos con Hamas y con los palestinos". Con todo, y a pesar de que Ravé incidió en que "no quiero juzgar a todo el mundo por sus orígenes", aclaró que la situación es "verdaderamente peligrosa y uno tiene que ser muy prudente". En cambio, Tal aseguró que "nunca" ha sentido tensión en Israel. "Mi madre es enfermera y trabaja con muchos árabes (musulmanes y cristianos) y son buenos amigos", al tiempo que admitió que "no me apresuraría a decirle a una persona musulmana que soy de Israel si estoy sola porque me asusta poder ser atacada por un extremista".

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