Juego de tronos en las alcaldías rusas

Artículo publicado el 8 de Noviembre de 2013
Artículo publicado el 8 de Noviembre de 2013

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Las luchas de poder protagonizadas por fuertes personalidades han capturado nuestra imaginación durante milenios. Desde las intrigas políticas de la Antigua Roma hasta “Juego de Tronos”, la realpolitik provoca fascinación incluso en su apariencia más sucia y maquiavélica. Lo mismo se puede decir de las elecciones a la alcaldía celebradas el pasado 8 de septiembre en varias ciudades de Rusia.

Aclamadas por algunos como las elecciones “más justas” de este tipo en años recientes, aunque periódicos de Moscú a Manhattan se han llenado de historias de carismáticos líderes de la oposición, mala praxis electoral y escándalo. Estos relatos venden a nivel internacional a causa de que los recuerdos de las elecciones presidenciales de 2012 y sus protestas derivadas siguen frescos en nuestras memorias. Sin embargo, se ha añadido ahora una nueva dimensión a la situación; de manera contraria a las expectativas de muchos, el partido de Vladimir Putin, Rusia Unida, salió derrotado en algunas de las mayores ciudades del país, a excepción de Moscú.

"NO SOY LA OPOSICIÓN A PUTIN"

En Ekaterimburgo, capital de los Urales y cuarta ciudad más poblada de Rusia, el candidato por Rusia Unidad Yakov Silin fue derrotado por un margen del 3,6% por el conocido activista contra las drogas Yevgeniy Roizman. El victorioso Roizman ha declarado que no es “la oposición a Putin” [1],  fue presentado como candidato por Plataforma Civil, un partido político fundado en junio de 2012 por el millonario y candidato a la presidencia en una ocasión Mikhail Prokhorov.

La agitación que ha creado esta victoria en sectores opuestos al Kremlin se ha visto empañada por la aparición de alegaciones de fraude electoral y difamación contra Roizman. El comité electoral de la ciudad de Ekaterimburgo recibió numerosas quejas acerca de votantes siendo sobornados o presionados para votar a favor de Roizman. Incluso se ha afirmado que el propio Roizman tiene vínculos con grupos de crimen organizado. Roizman declaró a la agencia de noticias Interfax que cree que estos eventos ocultan una agenda política contra su figura, indicando una tendencia en su distrito a construir casos criminales “basándose en información falsa” como táctica de presión política. El jefe del comité electoral de Ekaterimburgo apuntó que si  algunos de los votos hubieran de ser anulados sospechándose infracción, la ventaja del candidato Roizman sobre Silin sería sobradamente sustancial (cerca de 14,000 votos) para declarar la victoria. Es esto lo que muchos reclaman como un golpe significativo a Rusia Unida; Roizman ganó de manera justa. 

ABANDONO SIBERIANO

Rusia Unida fue también derrotada en la gran ciudad siberiana de Krasnoyarsk.  Esta victoria no ha tenido la misma repercusión en los medios de comunicación occidentales  que el triunfo de Roizman, bien porque la ciudad no es tan grande y  por la implicación del partido vencedor en historias de muy mal gusto. Anatoly Bykov, líder local de “Patriotas de Rusia”, tiene prohibido presentarse a las elecciones debido a una condena por intento de asesinato. Además de ser anti-Kremlin, ha criticado al gobierno por hacer de Siberia una “colonia” para grupos financieros. Su victoria, posiblemente no tan agradable para los occidentales y su propia campaña contra Putin, puede significar un aumento del impulso del movimiento antigubernamental.

Al bloguero y activista Alexei Navalny, que ascendió a la prominencia a finales de 2011, se le atribuye la movilización de las primeras protestas contra la corrupción electoral. Europa y América comenzaron a escuchar al carismático y apuesto graduado por la Universidad de Yale cuando criticó abiertamente al partido de Putin, famosos son los adjetivos con los que calificó al mismo: “el partido de los estafadores y tramposos”.

En medio de un juicio por corrupción en su contra, abiertamente visto como un intento de silenciarle, Navalny anunció su candidatura para la carrera a la alcaldía de Moscú. En Julio pareció que no sería capaz de defenderse cuando fue sentenciado a cinco años de prisión. Sin embargo, en un movimiento sin precedentes el juicio fue revocado, a la espera de una audiencia en la Corte Superior. Navalny siguió con su candidatura, pero con un 27% de votos conseguidos fue derrotado por el 51% obtenido por el candidato de Rusia Unida: Sergei Sobyanin.

Las implicaciones de los resultados electorales en Moscú son todavía una incógnita; permenacerán sin conocer hasta que Navalny realice su próximo movimiento. Un porcentaje del 27% representa una proporción significativa del voto, especialmente cuando los donantes y partidarios de Navalny cuentan con menos recursos disponibles que el candidato apoyado por el gobierno Sobyanin. Un número de comentaristas ve este resultado con optimismo [3]. Sin embargo, a juzgar por el patrón de voto, está claro que Navalny atrae a un grupo demográfico específico (joven, de clase media, residente en los distritos centrales de la ciudad, trabajando en industrias creativas sin relación con la energía o recursos naturales). Siendo una voz significativa, no constituye necesariamente una mayoría en la ciudad. Una mayoría del electorado, residente en gran medida en distritos exteriores, asigna su voto al status quo.

El Kremlin haría bien en tener en cuenta el resultado de estas elecciones. No es la primera vez en la historia postsoviética en las que las regiones han tomado partido en contra de Moscú; en 1993 en la región Sverdlovsk, de la que Ekaterimburgo forma parte, se proclamó República Autónoma, independiente de Moscú (aunque se disolvió diez días después). Tal como señaló el escritor político y académico Andrei Piontkovsky, sentimiento regional en contra del gobierno ha tenido consecuencias bastantes más serias: “cada encuesta seria muestra un dramático aumento en la inclinación a protestar en las regiones. Como ha ocurrido antes en la Historia de Rusia, una revolución campesina está reuniendo fuerzas” [4]