Jugar y luchar

Artículo publicado el 28 de Agosto de 2007
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 28 de Agosto de 2007
Son las 11h40, estoy solo en este apartamento del campo de Jenín y, sorprendentemente, esta soledad me sienta bien... ¿qué va a quedarles de todo esto? Este lugar está lleno de recuerdos, de conversaciones y de polémicas, de trozos de canciones francesas y árabes, de buenos momentos de risas... pero es preciso que me marche.

Ayer presentamos un espectáculo que el incluso el director del teatro consideraba peligroso, puesto que utilizábamos una técnica contemporánea, danza y poesía. Mezcla de actores árabes y franceses, mezcla de nuestra concepción del conflicto y de la suya, mezcla de idiomas, árabe, francés, inglés, mezcla de textos de Mohammed Guellati, Darwish y de los actores... mezcla, mixidad, sensualidad, lirismo, brutalidad... ¡qué bueno es hacer teatro! Es, realmente, el espacio de lo posible, y si hay algo de imposible, toma sentido y transmite un mensaje. Trabajar sobre temas de improvisaciones que nos llegaban al corazón, y a las entrañas, los turistas, los interrogatorios, los internacionales, las fronteras dinámicas y los espacios en movimiento, la dignidad, la resistencia... con nuestras herramientas: cuerpo, voz e imaginación... quiero agradecerle a Mélanie el haberme animado a participar en este proyecto, y también à Génération Palestine por haberme pertmitido realizar todos mis proyectos, y gracias también a la Grave et Burlesque Equipée du Cycliste con quien he podido compartir momentos intensos y que han creado este espacio de lo posible... sí, haced teatro, ayuda.

Evidentemente, conservo y he aprendido mucho de los encuentros y de todos los momentos que han querido darme. Pero, ¿cómo lo han vivido ellos? ¿Estoy siendo pretencioso si espero ser correspondido? Pero, es importante que todo esto resuene dentro de mí, dentro suyo, dentro vuestro. La superficie de este lago de lágrimas es tan plana, fría, sorda, profunda y gigante que no sé si la piedra minúscula que he lanzado dentro va a propagar sus ondas. Es como si pudiera tragarse todo lo que hay en su superficie sin hacer ruido ni dejar traza alguna. Laurence, una modista francesa que hace de voluntaria aquí desde hace algún tiempo me dijo ayer por la noche: “con todo lo que lloran pronto harán un mar aquí”, y yo le respondí que el mar ya estaba aquí... este mar de lágrimas y de sangre... estamos en él, están en él, ahogados, en este líquido que enciega, que se pega a la piel y al corazón, que emboza los poros de la esperanza. Lloran. Estos niños de 15 años, que parecen salidos de un barrio de Cidade de deus me abrazan, me besan, me piden que me quede... "don't forget me".

Us dije que habían escogido, escogido vivir, pero, ésta, es una elección frágil, y el viento gira a gran velocidad, y si viene el ejército habrá muertos... y aquí, están en edad de morir. “Volveré, pero tenéis que permanecer con vida, todos juntos”. Dejo un berimbau en el teatro. Necesitaba dejar algo concreto para que se acuerden de lo que han vivido, sentido, descubierto, mi pequeño eco... en un instante de sus vidas, “el instante de una resonancia” en una mirada puesta sobre este instrumento... sí, así lo espero. Dentro de una hora me voy hacia Ramllah con Mustafá, decirle adiós ahora se me hace demasiado duro. Ayer por la noche me presentó a su madre y a sus hermanas... todas llevan nombres de ciudades palestinas. Sauda tiene 20 años, estudia derecho... no consigue que led en el visado para ir a visitar a su hermana mayor que vive en Canadà, las autoridades israelís se lo deniegan. La más pequeña tiene 11 años, quisiera ser “vigilante de la playa”... es normal cuando sólo ha visto el mar por televisión, cuando su familia vivía al lado del mar, vivía del mar, vivía con el mar en Haifa a 40 km de Jenín... con su mirada de niña pide su derecho al retorno.

Zacharia, el antiguo líder de las brigadas de Al-Aqsa, que ha abandonado las armas y con quién me entrevisté, nos explicaba que a él le daba lo mismo tener que volver a Israel con un pasaporte israelí, que él sólo quería volver a su casa, allí dónde los israelíes se instalaron y lo expulsaron, es allí a dónde quiere volver. El 3 de agosto voy a estar en Fara’a, un pueblo dónde se organiza un campamento de verano para niños y adolscentes... no tengo mucha información sobre este lugar. He descubierto bastante deprisa y de una forma brutal que la información llega con los encuentros... que sí que iré. No sé cómo ni cuándo podré mandaros noticias de nuevo... pero lo intentaré.

Franck Saurel (ùmido) Traducido del francés por: Núria Serra