Juguetes sexuales, la revolución

Artículo publicado el 26 de Agosto de 2010
Artículo publicado el 26 de Agosto de 2010
Ya no son un tabú, al contrario. ¿Qué es más banal que tener un pato vibrador en la bañera, lencería fina en el armario y bolas chinas en la entrepierna?

¿Quién piensa aún en algo sórdido o perverso al mencionar los juguetes sexuales? Estos objetos de placer personales, que se remontan a la antigüedad egipcia según demuestran algunos jeroglíficos en los que se ven a mujeres enarbolando penes en honor a Osiris, habrían aparecido a finales del siglo XIX en Europa como remedio a la histeria femenina, que era un mal de la época que se trataba… ¡con la ayuda de vibradores!

Para la mayoría de las asistentes a estas sesiones de compras es su primer acercamiento al mundo de los juguetes sexuales

“¡Dios los bendiga!” Es lo que exclaman hoy miles de mujeres solas y/o en pareja, que combinan sabiamente placeres naturales y placeres plásticos. Sin miedo y casi sin reproche: “La imagen de los juguetes sexuales ha evolucionado pero no me atrevería a decir que ha cambiado", modera Sylvie, Embajadora de la Felicidad de SoftParis, el número uno en venta a domicilio de juguetes sexuales en Francia. "Antes de los juguetes sexuales, estaban los consoladores y las muñecas hinchables, cosas poco recomendadas. Ahora, tenemos aceites de masaje, juegos de pareja…”. Sylvie sabe de lo que habla. Hace tres años que anima las tardes de compras sexy organizadas en toda Francia a petición de mujeres deseosas de descubrir el mundo de los juegos sexuales, de manera discreta y lúdica. Siendo un hombre, debo reconocer que todo eso parece un poco irreal. Nunca he visto Sexo en Nueva York ni participado en un tarde Tuperware con mi tía, así que me faltan dos referencias indispensables para comprender el gran auge de los juguetes sexuales en estos últimos años.

Desde Estados Unidos...

Tras su 'aparición' en un capítuo de 'Sexo en Nueva York' sus ventas se dispararonPongamos, por ejemplo, el vibrador rabbit (‘conejo’). No me voy a centrar en su particularidad, que reside en sus orejas giratorias, sino en las razones de su éxito: el noveno episodio de la primera temporada de la serie estadounidense Sexo en Nueva York, donde Charlotte descubre esta octava maravilla del mundo. AnneLolotte, fundadora de SoftParis, precisa en su blog que en Inglaterra, “en un día se agotaron todos los ‘conejos’ en Ann Summers, a pesar de que tiene 125 almacenes en toda Gran Bretaña”. Sylvie afirma: “Para las mujeres que recurren a mis servicios, es la ocasión de reunirse con sus amigas, a la manera de Sexo en Nueva York, a las mujeres cada vez les gusta más quedar entre ellas, ir al cine, etc. La venta a domicilio de juguetes sexuales se adapta muy bien a este espíritu: se va gratuitamente, se aporta la animación y además se habla de temas que les conciernen”. No, no hay fútbol muchachos, es otra forma de placer.

Al norte de Europa

Todo esto confirma lo que escuché un día de la boca de una chica: “Si quieres conocer a las mujeres de hoy, tienes que ver la serie Sexo en Nueva York”. ¿Pero este entusiasmo por los juguetes sexuales viene sólo de una serie? Según la Embajadora de la Felicidad, que aprovechó que fue despedida de un trabajo que le aburría para lanzarse a la aventura (y afirma no lamentar nada), el éxito de la venta a domicilio viene simplemente de una necesidad creciente de contacto humano. La mayoría de las usuarias de las tardes de compras sexy son primerizas, mujeres que no se atreven a ir a una tienda para esta clase de compras. “Quieren poder tocar el género, probar las cremas y los aceites, probarse la ropa sexy, recibir consejos”. ¿No es la vuelta a la venta directa la que propició el éxito del Tuperware y de las famosas reuniones que implica? Ah, la libertad que adquirieron las mujeres de los años sesenta gracias a la venta a domicilio… A lo que se puede añadir un poco de libertad sexual. Todo gracias a las dos pioneras de la venta a domicilio de juguetes sexuales en Francia, las suecas Caroline Weinberg y Sophie Hafior-Haimerson y su compañía Yoba. Para estas dos expertas en marketing, el filón era demasiado evidente.

Liberación sexual, pero también económica

En la foto, los de la marca LeloGoce sexual y material van juntos en la explicación del éxito de estos juguetes. Por un lado está el placer, obviamente, más allá del hecho de que esté vinculado a virtudes terapéuticas, y que no es una cosa de pervertidos, precisan a los terapeutas sexuales. Por otro lado, la venta de juguetes sexuales es un mercado en expansión: “En 2007, ganaba 300 euros al mes. En la actualidad, como responsable de equipo, mi salario es de 1.800 euros”. Con cifras así, no es sorprendente que SoftParis vaya a reclutar 150 nuevas embajadoras al mes. “La crisis ha jugado a nuestro favor", confirma Sylvie, "ya que ser embajadora de la felicidad es un complemento ideal a la renta, con horarios flexibles y sin mínimo de ventas”. Estudiantes, amas de casa, jubiladas, las embajadoras son difíciles de categorizar, al igual que las consumidoras. “Siempre digo que no hay que confiar en las apariencias”, añade la experta. “La más exuberante del grupo a menudo no compra nada, mientras que la más tímida viene al final de la reunión y se lleva todos los productos”. Y, quizá, por qué no, pase a ser a su vez una de las 170.000 vendedoras de Francia. Internet sigue siendo, no obstante, la opción más valorada para comprar un juguete sexual. Según un sondeo realizado por netetudes en 2009, 61% de los franceses prefieren este método de compra más discreto. No sorprende pues que DreamNex, el editor de la página web Sexyavenue que vende tantos juguetes sexuales como películas porno en VoD, saliese a Bolsa en 2007.

Conclusión, en la hora en que las feministas lamentan que se haya bajado la guardia en lo referente a la igualdad hombre-mujer, sólo veo una solución radical. Mujeres de todos los países, uníos: vended y utilizad juguetes sexuales. Los hombres, como siempre, os seguirán: un 85% de las personas encuestadas por netetudes utilizan sus juguetes en pareja.

Fotografía: principal ©lanylane/Flickr ; AnneLolotte durante una sesión ©SoftParis ; conejo cortesía de Banksy/http://thevillagepetstoreandcharcoalgrill.com/©markhillary/Flickr ; fabricación de juguetes sexuales en China: 2 dogs/Flickr