Julien Pierre: el gigante verde

Artículo publicado el 27 de Octubre de 2015
Artículo publicado el 27 de Octubre de 2015

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Ex internacional francés y jugador de rugby profesional, Julien Pierre  -34 años- es también presidente de una fundación dedicada a la protección de los animales. Desde su nacimiento en un zoo hasta su periplo por el manglar indonesio, el finalista de la última Copa del Mundo cuenta aquí sus numerosas luchas ecológicas. Y no duda en enfrentarse a quien sea.

Cafébabel: Usted creció en un zoo. ¿Cómo transcurrió su infancia?

Julien Pierre:  Me encanta decir que crecí en un zoo. Un zoo que está en Sables d’Olonne (en el departamento de la Vendée, perteneciente a la región de los Países de Loira, ndlr). El dueño era mi abuelo, pero lo gestionaban mis padres. Yo vivía en una casa rodeada de toda clase de animales. En lugar de tener un jardín de 300 metros cuadrados, tenía 10 hectáreas con jirafas, leones, pájaros... En verano, me dedicaba a recibir y enseñar el zoo a los visitantes. Lo recorríamos de cabo a rabo, me lo conocía de memoria.

Cafébabel: Actualmente, preside una fundación dedicada a la protección de animales, La Passerelle. ¿Qué es lo que hace allí exactamente?

Julien Pierre: Creé este fondo de dotación con los propietarios del parque de animales de Auvernia. Hoy en día, tratamos de recaudar fondos dirigidos a apoyar programas por todo el mundo. A más largo plazo, tenemos también el proyecto de un centro de cuidado para los animales de Auvernia. Nos centramos en los programas que conocemos a través de mi tío, Pierre Gay, que está muy involucrado en la protección del medio ambiente. Programas que combinan proteccion medioambiental y bienestar de las poblaciones locales. En Népal, por ejemplo, apoyaremos a una asociación que se dedica a salvar a una especie animal dando trabajo a la población local. Esto es algo de lo que no nos damos cuenta en Francia, pero mucha gente en el mundo se ve obligada a convivir con especies. Y ahí estamos nosotros para ayudarles.

Cafébabel: En 2009, hizo un viaje a Indonesia para apoyar a una asociación que trabaja en la protección del tigre de Sumatra, a 4 horas en piragüa de toda civilización. ¿Qué recuerdos guarda?

Julien Pierre: Fue un viaje que me marcó mucho. Guardo magníficos recuerdos, pero también la imagen de un bosque devastado, totalmente arrasado por las excavadoras, tuberías cuyo final no alcanza la vista, un manglar cuyo ecosistema está destrozado y en el que ya nada crecerá... Estaba en una pequeña aldea, perdida en pleno bosque, alejada de toda civilización. Intentábamos hacer entender a la gente que el tigre de Sumatra, aunque es muy peligroso, tiene que poder convivir con ellos.  

Cafébabel : Más allá de su fundación, usted tiene una enorme sensibilidad ecológica. ¿Cuál es  su opinión sobre el estado general del planeta?

Julien Pierre: Es preocupante. Hoy en día, escuchamos a mucha gente decir que hay que salvar el planeta, pero hay que concienciarse de que el planeta no nos necesita. El planeta estaba aquí antes que nosotros, y estará aquí después. Creo que lo que está en juego actualmente es salvar a la humanidad. Cada vez somos más, seremos 9 o 10 mil millones en 2050 según las estadísticas. Si no cambiamos nuestros modos de comunicación o nuestros medios de transporte, esto se complicará. 

Cafébabel: ¿Por dónde habría que empezar?

Julien Pierre: Está claro que no soy científico, pero cuando escucho que todavía no se ha lanzado a gran escala el motor eléctrico y, en cambio, manejamos ordenadores ultrapotentes, me planteo muchas preguntas. Habría que empezar por pequeñas cosas cotidianas. Cada vez hay más personas que empiezan a cambiar su forma de consumir, cada vez más agricultores se dedican al cultivo biológico y tienen en cuentan los productos que utilizan...

Cafébabel: La ecología no parece ser realmente una prioridad entre la clase política y en los medios de comunicación se le da poca cobertura. ¿Cómo explica esto?

Julien Pierre: Creo que, en algunos momentos, se nos ha dado bastante la lata con la ecología: había que ser totalmente ecológico, comer bio... y la gente se hartó del tema. El segundo aspecto es que siempre hay que esperar a que se produzca una gran catástrofe para tomar conciencia del alcance de los fenómenos. Mire el fenómeno de los migrantes. Se habla de ello desde hace mucho tiempo, pero ha habido que esperar a la foto de un chiquillo muerto en la playa para que reaccionemos. ¿Hay que esperar a que se produzca una enorme catástrofe natural para darnos cuenta de los problemas ecológicos? Quizá, pero sería el momento de hacer un balance real con el fin de saber en qué hemos fallado.

Cafébabel: ¿Qué espera de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la COP21, que se celebrará en París?

Julien Pierre: Cambios reales, iniciativas reales. Pero soy muy escéptico. Se trabajará sobre cifras, nos dirán que la temperatura del planeta bajará 2 grados. ¿Y qué significa eso? El gran problema actual de la ecología es que los que se alzan en portavoces no saben dirigirse a los ciudadanos. Si mañana el Estado francés apoya y fomenta la producción de coches eléctricos en base a que el motor de gasolina contamina, creo que esto tendría un mayor impacto sobre la población, por la sencilla razón de que esto les concierne. Sin embargo, tiendo a creer en las iniciativas personales, en el poder de los números. 

Cafébabel: ¿Y cómo hacer participar al conjunto del planeta?

Julien Pierre: Ese es el mayor problema. Imagínese decir a una persona de un país emergente que tiene que contaminar menos, aunque se haga desde hace 50 años. Ambiguo ¿no?