Juncker: "Europa está mal, pero mejor de lo que se dice"

Artículo publicado el 15 de Septiembre de 2015
Artículo publicado el 15 de Septiembre de 2015

Jean-Claude Juncker dio el pasado 10 de septiembre su primer discurso sobre el estado de la Unión Europea, dedicando la mayor parte de su intervención a la crisis de los migrantes. Europa está mal, es cierto. El presidente de la Comisión eligió la lucidez en este tema, pero también la firmeza en sus palabras.

Tras hacer referencia al número de refugiados que han llegado a Europa desde pricipios de año, Jean-Claude Juncker dio una lección de moral. Señaló que, echando un vistazo a la Historia, una actuación más valiente por parte de los Estados miembros es una cuestión de justicia, en referencia a las numerosas migraciones intraeuropeas del pasado: "Nosotros, europeos, tenemos que recordar que Europa es un continente en el que prácticamente cada uno fue un día un refugiado. Nuestra historia común está marcada por esos millones de europeos que fueron perseguidos por razones religiosas o políticas, por la guerra, la dictatura o la represión".

Para acabar con las críticas que afirman que Europa no tiene la capacidad de acoger a toda esa gente, Juncker puso las cosas en perspectiva. Cierto, un gran número de migrantes llegan a nuestro territorio, "pero solo representan el 0.11 % de la población total de la UE", precisó.

El presidente de la Comisión animó a los Estados miembros a reaccionar y a hacer más para arreglar esta situación. Se trata, sobre todo, de no dejar a los países a los que los refugiados llegan en masa (Italia, Grecia, Hungría) que se las apañen solos frente a este reto. Tras la primera medida de urgencia para acoger a 40.000 personas propuesta el pasado mayo, Jean-Claude Juncker exhortó a los países europeos a ponerse de acuerdo sobre la reubicación de 120.000 refugiados más. Un sistema que debería ser obligatorio.

Propuso también la puesta en marcha de un mecanismo permanente de repartición con el fin de gestionar con más rapidez este tipo de crisis en el futuro. Esta medida tendría que ir acompañada, según él, de una mayor coordinación de las políticas de asilo tras la concesión del estatus de refugiado, sobre todo en lo que a integración se refiere. Sobre este tema, Juncker precisó que los demandantes de asilo deberían tener el derecho a trabajar durante el tiempo que dure el estudio de su expediente.

La UE necesita migrantes

Otra propuesta prevista para principios del 2016 es un paquete de medidas sobre la migración legal. Aunque este plan no resolverá la crisis actual, hay que pensar a pesar de todo en canales y puertas de entrada más seguras en Europa. Juncker lo recuerda: La UE se enfrenta a un reto demográfico. La población europea está envejeciendo, necesitamos jóvenes talentos en el futuro. Por tanto, hay que dejar de ver a los migrantes como un problema, sino más bien como un recurso. Y esto pasa por un mecanismo mejorado para la migración legal.

Para responder a los detractores de Schengen, que querrían ver reinstaurados los controles en las fronteras internas de la Unión Europea, Juncker se mostró absolutamente firme. "El sistema de Schengen no será derogado durante el mandato de esta Comisión Europea", declaró. Reconoce, sin embargo, que la protección de las fronteras exteriores de la Unión tiene que ser reforzada, sobre todo a través de la agencia Frontex, por lo que la Comisión propondrá antes de fin de año medidas destinadas a implantar un cuerpo europeo de guardafronteras y de guardacostas.

Pero todas estas medidas, por ambiciosas que sean, no detendrán los flujos de refugiados mientras persistan las razones que empujan a esta gente a huir de su país. Estamos hablando de los conflictos en Siria, en Libia, de la lucha contra el Estado Islámico y de la situación en algunas regiones de África. Europa tiene, por tanto, que reforzar su política exterior. Juncker sugiere el lanzamiento de una ofensiva diplomática europea para responder a las crisis siria y libia. Además, propuso la creación de un fondo fiduciario de emergencia y espera que los Estados miembros contribuyan. Con un montante inicial de 1,8 millones de euros, este fondo se utilizará para resolver las crisis actuales en el Sahel, en la región del lago Tchad, en el Cuerno de África y en África del Norte.

Los demás puntos, a toda prisa

La crisis migratoria ocupó la mayor parte del discurso y Jean-Claude Juncker no pudo desarrollar los demás puntos de su discurso. A pesar de todo, abordó el tema griego, del que al menos hay que resaltar lo que se parecía a una amenaza velada. El presidente de la Comisión espera que Grecia, que celebra elecciones legislativas el 20 de septiembre, respetará los acuerdos alcanzados recientemente, agregando que si este no fuera el caso "la reacción de la eurozona y de toda la Unión Europea será diferente". ¿Una forma de endurecer el tono, de antemano, en caso de que el futuro gobierno griego pretendiese volver a hablar de estos acuerdos?

Otros puntos fueron aludidos brevemente: Ucrania, el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), los derechos sociales europeos, el cambio climático o la política fiscal. El texto completo del discurso de Juncker está disponible aquí. El programa de trabajo de la Comisión para 2016, que no fue abordado, se remitió en una carta de intenciones al presidente del Parlamento y al primer ministro luxemburgués.

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