'Junction 48': Palestina y música rap en la Berlinale

Artículo publicado el 22 de Febrero de 2016
Artículo publicado el 22 de Febrero de 2016

Hay diferentes maneras de hablar sobre el conflicto palestino-israelí. El director Udi Aloni ha elegido contar la realidad de Lyd/Lod, una pequeña ciudad en la que israelíes y palestinos conviven desde hace años. El corresponsal de Cafebabel Torino en la Berlinale nos habla de Junction 48, la sexta película de este director estadounidense de origen israelí.

"Lyd/Lod, a veces Lydda; búscala en Wikipedia", rapea en una de sus rimas un joven palestino. Kareem es un apasionado del hip hop y vive precisamente en Lyd (en árabe, Lod en hebreo), una pequeña ciudad del Distrito Central de Israel que en el 1984 fue ocupada por el ejército de la Estrella de David y pasó a formar parte del territorio israelí. Da lo mismo si son palestinos o hebreos: Los habitantes de Lyd/Lod pertenecen a las clases menos pudientes de ambas poblaciones. Precisamente por este motivo, la película Junction 48 aborda un aspecto del conflito palestino-israelí poco conocido en Europa: Una contraposición que no se reduce al habitual “culpables contra inocentes”, sino que está repleta de zonas de sombras. Como dice Samar Qupty, la actriz que interpreta a Manara, la novia de Kareem (Tamer Nafar), "suelen ser los jóvenes quienes entienden este tipo de matices".

El pueblo palestino: De "objeto" a protagonista

Kareem se junta con gente poco recomendable, pasa el tiempo con camellos y no es capaz de mantener un puesto de trabajo. Cuando su padre muere en un accidente de coche, encuentra refugio en el mundo del hip hop. Junto a Manara y a través de la música, denuncia la tiranía a la que el estado de Israel somete a la minoría palestina y la situación de precariedad y criminalidad en la que vive su comunidad: Una sociedad al mismo tiempo conservadora y radical. Los dos protagonistas se involucran cada vez más en el activismo militante y combaten por sus propios derechos como ciudadanos, en un país en el que parece que nadie quiere escucharles.

"Las cosas van mal desde 1948", dice Tamer Nafar durante la rueda de prensa. "El gobierno (israelí) nunca se ha responsabilizado de sus propias acciones. A pesar de que se quiere hacer creer que la comunidad israelí y la palestina pueden convivir en harmonía, no es cierto. Y estoy seguro de que no es una cuestión de ingenuidad. Dicen que quieren paz, pero sólo se preocupan por la suya propia". Encontramos un ejemplo de esta hipocresía en una escena del film, en la que las autoridades israelíes ordenan la demolición de la casa de un amigo palestino de Kareem para construir en su lugar un "Museo de la convivencia".

El director Udi Aloni y su reparto son la prueba viviente de que el conflicto entre israelíes y palestinos es muy diferente a como creemos: Aloni es un director estadounidense-israelí, pero ante todo es una persona tolerante y de mentalidad abierta. Su película cuenta la historia del pueblo palestino a través de los rostros, las palabras y la música de su gente. "Los hebreos no son tan importantes en este film. De hecho se los ve muy poco. La película representa la historia de la comunidad palestina después de 1948: Los palestinos son los protagonistas, tienen un papel activo y, por una vez, no son 'el objeto de la discusión'", explica Aloni.

Salwa Nakkara, que interpreta a la madre de Kareem, reitera: "Nuestra historia no está contada por terceros. Somos nosotros mismos quienes relatamos nuestros sueños y nuestros deseos, sin recurrir a la política, mostrando la cotidianidad". Junction 48 afronta también el tema de la religión de manera solemne. La madre de Kareem, tras haber perdido a su marido, se acerca a la fe, pero sin caer en el fanatismo. Para ella, la religión se convierte en "un lugar en el que volver a empezar a vivir". La película nos muestra que los jóvenes, aunque forman parte de una generación moderna y acorde con los tiempos, también respetan la religión. "Por desgracia todavía hay mucha gente fanática, sin embargo en Lyd la religión sigue siendo una salvación, y por eso la llamamos fe", comenta el director.

Maestros de realidad

Aloni habla rápido, con decisión y vehemencia, y se ruboriza por la emoción y los cumplidos. Gesticula mucho y cuenta divertidas anécdotas sobre la hermosa relación de amistad que surgió entre él y Tamer Nafar, quien –cabe especificar– es rapero en la vida real, líder del grupo de rap palestino más conocido, DAM. "El rap es mi vida, es una de las maneras en las que me expreso, probablemente la que mejor se me da. Me daba miedo la idea de actuar, nunca me lo había planteado. Al final todo ha sido bastante natural y ha sido magnífico poder unir el rap y la recitación. Para mí el hip hop es calidad, honestidad y poesía, y eso es todo lo que necesitamos".

Aunque la manera de recitar de los actores da la impresión de naturalidad y espontaneidad, el director afirma que la atención por los pequeños detalles al realizar tomas muy rápidas e irregulares era frenética. "Tamer insistía en que el acento palestino debía ser realista y analizamos los cortes entre música y diálogos hasta el más mínimo detalle. Queríamos que todo fuese perfecto. Hablo en plural porque no quiero atribuirme todo el mérito. Todo el reparto ha colaborado en la realización de este film aportando experiencias y puntos de vista únicos".

Udi Aloni cita a su maestro, Juliano Mer-Khamis, ex director de cine y activista político, asesinado de forma misteriosa por un homicida con el rostro cubierto. "Era árabe-israelí, o como decía él mismo: 'Cien por cien israelí y cien por cien palestino'. Todavía recuerdo cuando me dijo: 'El único modo de sentirme israelí es demostrar que apoyo a los palestinos'. Siempre tengo presente esta afirmación". Junction 48 deja al espectador con una sensación de historia sin resolver, el mismo sentimiento que se tiene cuando alguien intenta afrontar el tema del conflicto palestino-israelí. "Es que va vida es así", dice Samar Qupty, "nunca se sabe si habrá un final feliz, pero aún así, no perdemos la esperanza".

_

Publicado por la redacción del equipo local de Cafébabel Torino.

_

Este artículo forma parte del proyecto editorial Mov(i)e to Berlin, una colaboración entra las redacciones locales de cafébabel Torino y cafébabel Berlino. Reporteros de ambas redacciones ofrecen una cobertura bilingüe del TFF y de la Berlinale.