Kaczynski no era un rey: Polonia dividida por el funeral del presidente

Artículo publicado el 16 de Abril de 2010
Artículo publicado el 16 de Abril de 2010
¿Imaginas que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, fuese enterrado en los Invalidos, al lado de Napoleón, o que el italiano Silvio Berlusconi descansara en el Panteón romano? Entonces, ¿por qué la familia Kaczynski ha decidido que el funeral del presidente polaco sea en la catedral del castillo de Wawel, en Cracovia, lugar reservado a los reyes y poetas hasta el siglo XVIII?

Ni en la catedral de San Juan de Varsovia, ni en el mausoleo familiar de la misma ciudad, la pareja presidencial será enterrada en el castillo de Wawel, en Cracovia. Es lo que ha decidido la familia de Kaczynski. Una decisión que divide a la nación hasta ahora unida en el duelo.

“El cementerio de Powazki, sí, Wawel, no”. “No en Wawel”- “Kaczynski no era un rey”, se puede leer en los mensajes dejados por algunas de las 500 personas reunidas durante la noche del 13 de abril ante la curia metropolitana en Cracovia. “Lloro desde el sábado por el presidente y las otras víctimas. Creo que es una tragedia”, reconoce Barbara, habitante de Cracovia. “Pero de ahí a enterrarle en Wawel, me parece excesivo”. “Simplemente, no va con la sociedad de la época”, añade un joven. Las imágenes de la concentración nocturna dividen a la nación polaca. La decisión de enterrar al presidente Lech Kaczynski y su esposa en un castillo real de Cracovia, antigua capital de Polonia, se anunció el martes por la tarde.

La nación polaca divididaHasta el siglo XVII los entierros allí eran habituales. Ahí se encuentran los restos de los grandes dirigentes y poetas como Adam Mickiewicz y Marschall Jozef Pilsudski. Otros políticos de alto rango como Stanislaw August Poniatowski, el último rey polaco, o los presidentes entre las dos guerras, reposan en la catedral de San Juan de Varsovia. Hoy, ante la sorpresa de muchos polacos, se hace una excepción a la regla.

¿Entierro poético tras una muerte épica?

Despues de la tragedia aérea en Smolensk el pasado 10 de abril, el lugar de inhumación del presidente, su esposa y las otras víctimas, generaron el debate. Las especulaciones se multiplicaban sobre los posibles lugares: la catredral de San Juan en la ciudad antigua, donde reposan los presidentes anteriores a la guerra; el nuevo edificio del Templo de la Providencia Divina, o incluso el cementerio Powazki, donde los Kaczynski tienen un mausoleo familiar. La decisión sobre el entierro de la pareja presidencial en Cracovia la tomó sorpresivamente la familia, concretamente el hermano gemelo del presidente, Jaroslaw: su admiración por Marschall Jozef Pilsudski era de sobra conocida. El propio Lech Kaczynski estaba fascinado por Pilsudski y lo invocaba a menudo. Ahora, deberá encontrar reposo en una cripta junto a Marschall.

La tumba de Lech Kaczynsi estará así en el castillo de Wawel, según el cardenal de Polonia, Stanislaw Dziwisz. “El presidente ha muerto de una forma particular, heroica, podríamos decir, porque el volaba hacia Katy para rendir homenaje a los mártires polacos”. Y por eso, advierte el cardenal, el nombre de Lech Kaczynski debe aparecer junto a los polacos más célebres y los héroes nacionales. El religioso espera que esta decisión continuará uniendo a Polonia. “Es un homenaje simbólico a todas las víctimas de la desgracia como los oficiales y las personas que fueron asesinadas en Katy hace 70 años”, añadió el diputado de la Plataforma Cívica, Jaroslaw Gowin.

Tras el anuncio sobre el lugar del entierro, las críticas no se han hecho esperar. “No es una idea muy pertinente”, juzga el filósofo Jan Hartman. El obispo Tadeusz Pieronek piensa que la familia del presidente fallecido debe comprender que no es solo ella, sino toda la nación quien debe decidir sobre esta cuestión. El último presidente en el exilio, Ryszard Kaczorowski, que iba también en el avión del accidente, será enterrado en Varsovia. “Para mí, el asunto está claro: los dirigentes de la nación serán enterrados en la capital y, por ahora, la capital es Varsovia”, concluye. Nuevas manifestaciones han sido anunciadas ya en Cracovia. 

El autor del artículo, Agnieszka Hreczuk, es miembro de la red de corresponsales n-ost.

Fotos: ©Piotr Pawłowski/flickr; ©Nick Lüthi/flickr