“Kebab for breakfast”, la serie de televisión que anticipa el cambio

Artículo publicado el 22 de Junio de 2012
Artículo publicado el 22 de Junio de 2012
Una pareja mixta turco-alemana decide formar su familia en la Alemania contemporánea: este es el argumento de una famosa serie televisiva titulada Kebab for breakfast, que se ha convertido en el punto de partida para nuestro artículo sobre la integración de la comunidad turca en el país germano.
¿Y si la televisión mostrase algo que, en la realidad, ocurre desde hace tiempo sin que nos hayamos dado cuenta?

Una serie de televisión alemana que por primera vez afronta la cuestión turca con una clave original: la ironía. Se trata de Kebab for breakfast (Türkisch für Anfänger, en alemán). Y para quien no conozca la historia aquí va un pequeño resumen: Doris, madre alemana y psicóloga, se encuentra con Metin, un policía de origen turco. Los dos se enamoran y deciden formar una verdadera familia de la cual forman parte Lena y Nils, hijos de Doris, y Yağmur y Cem, hijos de Metin. Los acontecimientos están narrados desde el punto de vista de la hija mayor, Lena, en continuo conflicto con Cem, un joven adolescente que encarna el estereotipo del chico turco algo fanfarrón criado en la periferia.

Es, en efecto, una historia que cuenta la vida de una familia en el Berlín del crisol de culturas, tras 1989, pero ¿se trata de ficción o realidad? Para descubrirlo volé a la capital alemana que, de entre sus 3,4 millones de habitantes, cuenta con cerca de 130 mil turcos: la concentración más grande de Europa fuera de los límites de Ankara. Una comunidad que llega a Berlín en los años sesenta y setenta, y que se establece en los guetos de la zona oeste, Kreuzberg y Neukölln: distritos limítrofes con el Muro donde los pisos costaban prácticamente nada. Hoy día, estos barrios se mantienen como los más multiculturales de la ciudad. No obstante, si Kreuzberg, al menos en parte, se ha convertido en una zona de moda, Neukölln ostenta el título de ‘barrio difícil’.

¿Familias mixtas?

Basta caminar por las calles para darse cuenta de que aquí el multiculturalismo es el pan de cada día, aunque, al mismo tiempo, nada de lo que veo hace pensar en la palabra integración. Diferentes etnias, entre ellas, la alemana, parecen mezclarse solo para negociar en el mercado o en las tiendas, pero en el fondo solo tienen en común el hecho de vivir en la misma ciudad. ¿Familias mixtas? Ni siquiera hay rastro de ellas: el primer signo de que la serie no nos cuenta una realidad experimentada por muchos.

Un punto de vista compartido también por Sezen Tatlici-Ince, una joven de origen turco presidenta de la asociación Typisch Deutsh, con quien me encuentro en Postdamer Platz, lugar símbolo de la reunificación alemana. La misma plaza que en estos días, quizá simbólicamente, ha alojado el Festival de la Cultura Turca: “¿Si la serie televisiva refleja la realidad? Puedo afirmar con certeza que no es así. Una familia mixta real no corresponde a este modelo: existen pocas parejas de este tipo, pero quienes deciden vivir su propia vida juntos ni siquiera ven el problema de las diferencias, visto que son personas tan integradas que episodios límite como los de la serie no podrían ocurrir”.

Sezen parece ser una persona comprometida, quien con firmeza nos explica cuál es su idea sobre la situación actual: “El multiculturalismo en Alemania es una realidad. Seguramente no es todo de color de rosa, pero estoy segura de que para eliminar las barreras que aún existen hay que valerse en primer lugar de la normalidad, como ver a personas de distintos orígenes que trabajan en un banco o en una oficina de correos. Son inútiles los grandes y costosos proyectos promovidos por el gobierno. Debemos llevar adelante iniciativas a pie de campo, hablar con los jóvenes del gueto y demostrarles que se puede salir de él”.

Un compromiso compartido

Y si Sezen puede ser uno de tantos ejemplos de cómo es posible conseguir convertirse en alguien activo dentro de la sociedad partiendo desde abajo, otro empujón para la integración se encuentra en la misma Kebab for breakfast: Metin es policía, una profesión con un profundo significado simbólico (una elección quizá no casual por parte del director). Una normalidad que encuentro también en el perfil de Ben Serdar Bulat, un estudiante nacido en Alemania de padres turcos que me acompañó a conocer la verdadera Berlín multicultural y me contó su historia en uno de los muchos kebabbari de la zona de Kottbusser Tor, en el distrito de Kreuzberg: “Me siento berlinés, he nacido aquí, he estudiado en Alemania y tengo amigos tanto de origen alemán como de origen turco. Obviamente esta es mi experiencia, pero soy consciente de que existen realidades distintas, especialmente en barrios donde en los colegios no se escucha hablar alemán porque la mayoría de los chicos son turcos. Y son precisamente estos los contextos en los que debemos concentrar nuestra atención, explicando a los jóvenes que la integración es una realidad. Para hacer que se convierta en una normalidad, el único camino es el compromiso: un compromiso que, en cualquier caso, debe llegar desde ambas partes”.

Y para conseguir hacerme una idea mejor de cómo Kebab for breakfast puede ajustarse a la realidad berlinesa, quedo con Christina Heuschen, una joven estudiante alemana que ha analizado la serie televisiva en su tesis de fin de carrera: “Personalmente no creo que la visión de la protagonista pueda ser explicativa de lo que los jóvenes piensan a propósito de este argumento –dice–. Todo depende del background de cada uno: si en tu vida no has conocido a nadie con una cultura diferente a sus espaldas, es obvio que creer en los estereotipos que la serie propone sea lo más natural. Al mismo tiempo –concluye–, estoy convencida de que hablar de todo ello, aunque sea en términos irónicos, es un paso en la dirección correcta, es decir, la de hacer mostrar como normal ante el gran público el hecho de que la sociedad alemana no es la de hace cuarenta años”.

El viaje a Berlín para intentar entender si una serie de televisión es capaz de representar una realidad tan compleja me ha permitido llegar a una sola conclusión verdadera: sin comunicación, la integración es imposible. Aunque una pieza audiovisual no consiga describir una cuestión que incluye miles de facetas es, al menos, una forma de hablar de ello, lo que ya es un paso adelante con respecto a la indiferencia que a menudo rodea estos temas. Y quién sabe si una serie irónica, con hermanastros que se encuentran de buenas a primeras viviendo juntos y en la que hay un policía turco, no puede representar el comienzo de esa normalidad que todos buscan desesperadamente. He visto un poco de esa naturalidad durante estos días: he conocido a jóvenes de origen turco que estudian, trabajan y están orgullosos de ser alemanes, signo quizá de un cambio que va por buen camino.

Este artículo forma parte de Multikulti on the Ground 2011-2012, una serie de reportajes sobre el multiculturalismo realizados por cafebabel.com en toda Europa.

Todas las fotos: © cortesía de la página oficial de Facebook; vídeo: coniglietta/YouTube.