Klapisch: “Bruselas no ha inventado la identidad europea”

Artículo publicado el 20 de Marzo de 2007
Artículo publicado el 20 de Marzo de 2007

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En su papel de tierno observador de la generación Erasmus con su película Una casa de locos, el cineasta francés Cédric Klapisch resalta una Europa caótica pero viva.

Usted tiene 46 años, casi la misma edad que la Unión Europea. ¿Cree que el cine europeo y la Unión han crecido a la misma velocidad?

No, creo que la Europa política y el cine europeo tienen poca relación. Hay varias Europas como hay varias Francias, varios Parises, varios “yo”. Está la Europa de Bruselas, la Europa de los agricultores, la Europa de los estudiantes, la Europa de los futbolistas, la Europa de los roqueros, la Europa de los cineastas, etc. Estas diferentes Europas son diferentes estados de madurez como de calidad de intercambio. El mensaje que he intentado de hacer llegar con Una casa de locos es que la Europa política se construye al margen de aquella que fundaron los dirigentes de cada Estado miembro. Los estudiantes en Erasmus tienen una forma propia de imaginar una nueva Europa, que no está en absoluto hecha en torno a aquella que Bruselas quiere crear. El resultado concreto es que los jóvenes de 20 años viven Europa de forma íntima y cotidiana. No es Bruselas la que a inventado la identidad europea. Esta última existe desde mucho antes que los intercambios regulares de la comunidad literaria, científica, filosófica. En los años treinta y cuarenta, los realizadores europeos se alimentaron mucho del cine de Hollywood. Josef Von Sternberg, Fritz Lang, Alfred Hitchcock, etc.

Sus últimas películas -Una casa de locos y Las muñecas rusas- reflejan el proceso de integración europea y una cierta realidad muy multicultural. ¿Cree que existe un “cine europeo”, más allá de la cuestión financiera de las coproducciones?

La identidad europea existe cuando se está en América o cuando se está en Asia o en África. Existe por comparación. Es cuando estuve haciendo estudios en Nueva York cuando comprendí hasta qué punto compartía cosas que no sospechaba con rusos, italianos o alemanes. Es viviendo en América cuando veo hasta qué punto Marcel Proust, Molière, Shakespeare, Goethe, Dostoïevsky, Italo Calvino, Primo Levi o Cervantes fueron parte de un universo que comparto y que los americanos conocen un poco menos. Es verdad hasta en el deporte, el cine, la política o el pensamiento en general. Todo esto para decir que el cine europeo no existe quizá en Europa pero parece ser muy identificable en los Estados unidos donde se os dirá de Ken Loach o de Nanni Moretti, de Pedro Almodóvar, de Patrice Chéreau o de Emir Kusturiça que son autores europeos, con una suerte de lenguaje común que no siempre sabemos ver desde casa.

¿Qué decir de sus películas: son europeas o francesas? ¿Son el fruto de diferentes influencias?

En Una casa de locos, un joven negro dice: “Tengo varias identidades: soy europeo, catalán, español, pero soy también negro, africano de origen gambiano…”. Creo, como él, que se tienen distintas identidades que son diversas y no siempre contradictorias o esquizofrénicas. Yo me siento muy francés pero también europeo, he estudiado en Nueva York y me siento todavía influido por su cultura. El hecho de vivir en un mundo multicultural, atravesado por influencias diversas no impide tener marcas nacionales fuertes.

¿Cómo ve usted el futuro de Europa ?

El giro ultraliberal de Europa amenaza la cultura. Suelo decir que Europa son “Los Estados Desunidos”, por oposición a los Estados Unidos. Lo que constituye nuestra fuerza ha sido estropeado por nuestros decálogos y nuestras diferencias. Tener tantas lenguas diferentes, tantas gastronomías diferentes, tantos hábitos culturales opuestos, tantas arquitecturas diversas, etc, es lo que nos desgarra pero crea también dinamismo. La Europa política de los 27 va a ser muy difícil que salga bien, pero creo que hay una voluntad común de asociar los húngaros, los polacos, los escandinavos, los alemanes, los latinos en un impulso común. ¿Qué resultado dará? No lo sé. Puede ser caótico pero muy lleno de vida.

¿Sus realizadores europeos favoritos?

Federico Fellini, Michelangelo Antonioni, Pier Paolo Pasolini, Pedro Almodóvar, Jean Renoir, Maurice Pialat, Jean-Luc Godart, Emir Kusturiça, Ken Loach, Mike Leigh, Stephen Frears y Wim Wenders.

¿Qué películas le alimentaron su pasión por el séptimo arte?

Alguien voló sobre el nido del cuco, Amarcord, La Dolce Vita, Playtime

¿Los años más importantes del cine europeo?

Probablemente los años sesenta. El neorrealismo italiano, la Nouvelle Vague en Francia. Tengo la impresión de que la identidad cultural de Europa se afirmó mucho en esos años, quizá después de reponerse del traumatismo de la guerra.