Kosovo en la UE

Artículo publicado el 28 de Enero de 2006
Artículo publicado el 28 de Enero de 2006
Mientras la provincia balcánica llora la muerte del presidente Ibrahim Rugova, la cuestión de la independencia de Belgrado queda pendiente sobre la mesa de las negociaciones de la ONU. Entretanto, en Bruselas ya se piensa en el futuro.

La reciente muerte por cáncer de quien ha sido Presidente de Kosovo desde 2002, ha encendido los focos sobre esta provincia autónoma de los Balcanes, aún parte de Serbia-Montenegro. No sólo porque con Rugova desaparece un líder político de peso y denominado por muchos como el “Gandhi de los Balcanes” por la no-violencia típica de su independentismo. Pero también porque justo esta semana se debería haber abierto, bajo el auspicio de la ONU, el primer encuentro sobre el futuro de Kosovo entre los representantes de la provincia autónoma de mayoría albanesa y el gobierno central de Belgrado. Encuentro que, por el momento, se ha pospuesto hasta febrero.

Autonomía o independencia

Ahora se volverá a proponer una contraposición ya clásica. Por un lado la mayoría albanesa en el poder en Kosovo presiona para obtener su independencia de Belgrado y, en última instancia, por desmarcarse del actual protectorado ejercido por la ONU en virtud de la resolución 1244 del su Consejo de Seguridad. Por otro lado, en cambio, el presidente serbio Boris Tadic y el primer ministro Vojislav Kosturica proponen "algo más que una autonomía y algo menos de una independencia". Difícil comprender qué quieren decir: es probable que los dos busquen presentar tentativas de resoluciones que dejen a los kosovares una amplia libertad administrativa, sin perjudicar, en cambio, los derechos del 10% de serbios que todavía viven en Kosovo.

La comunidad internacional dividida

La cuestión no se puede resolver sin el semáforo verde por parte de la comunidad internacional. Pero nunca como ahora el concepto extendido de "comunidad internacional" ha resultado tan vacío y controvertido. Los Estados Unidos, por ejemplo, parecen caldear veladamente la independencia de Kosovo. La ONU titubea porque sabe que una elección de este tipo encontraría el veto de Rusia y China: países ya de por sí alérgicos a los independentismos (véase Chechenia o Tíbet) y quienes, por añadidura, no han querido nunca desmembramientos en el área. Una resolución de este tipo, adoptada sin la aquiescencia de la ONU, significaría un jaque mate a esta última en el ámbito de la diplomacia y del derecho internacional.

La Unión Europea, que desde 1999 ha destinado 1.600 millones de euros en ayudas a Kosovo, está a su vez dividida en esta cuestión. Una opción que circula por Bruselas es la de la independencia condicional: una autonomía plena para el gobierno kosovar, pero bajo el control directo de la comunidad internacional, que podría bloquear los eventuales retrocesos autoritarios o violentos. Una suerte de "modelo bosnio", en resumen, donde constase la posibilidad de intervención sobre los gobiernos locales en caso de violación de los Acuerdos de Dayton. La pregunta es si este modelo puede ser aplicado a una realidad tan diferente, o si es tan sólo el vuelo pindárico de una diplomacia arrinconada.

Mientras tanto, el comisario europeo para la ampliación comunitaria, el finlandés Olli Rehn, ha hablado de "posibles integraciones en la Unión Europea" como perspectiva para los Balcanes occidentales. Queda por saber si Kosovo entrará como provincia de Serbia-Montenegro o como Estado independiente.

La minoría serbia en riesgo

Masacrados por la policía y por la minoría serbo-ortodoxa, los albaneses -de religión musulmana- que componen el 90% de la población de Kosovo fueron "salvados" por la intervención armada de la OTAN en 1999. Entonces, la limpieza étnica iniciada por el sanguinario presidente serbio Slobodan Milosevic se detuvo, a la vez que se multiplicaron los episodios de violencia contra la minoría serbia. Basta pensar en los 28 muertos de 2004. Ahora, los serbios viven en áreas protegidas por la comunidad internacional; son unas especies de guetos de los que no se sale sin cierto riesgo.