Kosovo: guarderías bilingües para la reconciliación

Artículo publicado el 14 de Noviembre de 2007
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 14 de Noviembre de 2007

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En los jardines de infancia bilingües, los educadores bosnios y albanos consiguen transmitir, ya desde la infancia, el entendimiento entre los pueblos gracias a la iniciativa “Mozaik”.

Dea und Majla (Foto: ©Hazir Reka)

“Mis mejores amigos son Amir, Dion y Olti”, cuenta Vranin Gafurri, de cinco años. Vranin y Dion son albaneses, Amir y Olti son bosníacos, como se denomina a los bosnios en Kosovo. Vranin se sienta en el suelo con sus amigos: todas las mañanas se sientan juntos en círculo. Resmije Bujupaj y Asliha Skenderovic, las dos educadoras, se acuclillan. Saludan a los niños en sus lenguas nativas respectivas y cuentan una animada historia en la que los colores se marchan a descubrir el mundo. Los pequeños de entre tres y seis años van diciendo los nombres de los colores, en bosnio y albanés. En las estanterías hay libros de dibujos en ambos idiomas. Dea, una pequeña albanesa, y su amiga bosnia Majla limpian juntas las ventanas de una casa de juguete.

El Grupo Mozaik comenzó su andadura en abril de 2007 en el jardín de infancia Friedenstauben, en Peja, a 85 km al oeste de Prístina. Respaldado por la organización humanitaria Save the Children y los gobiernos noruego y estadounidense, la asociación supraregional lleva a cabo un proyecto modelo ejemplar para la educación multicultural. Como si se tratase de una familia bilingüe, dos educadoras trabajan todo el día con grupos étnicos mixtos de niños. El grupo compuesto por unos 12 ó 20 niños no sólo aprende la lengua, sino también la cultura y la tradición de sus vecinos. Lo principal no sólo es aprender desde pequeños, sino crear un entorno de respeto mutuo.

Minorías entre los frentes

Más de ocho años después de la guerra de Kosovo, la realidad no es de color de rosa, tampoco en Mozaik. "Por lo general, los padres de estos niños no cruzan ni una palabra entre ellos", cuenta Gjejlane Begolli, la directora albanesa del jardín de infancia. “Cuando yo era pequeña, los albanos, serbios y bosníacos convivían y nuestros niños aprendían serbocroata de sus compañeros.”

Desde la guerra de Kosovo en 1999, los grupos étnicos de Kosovo viven completamente separados. La frontera entre los enclaves serbios y las zonas de residencia albanas está vigilada en muchos puntos por las tropas de paz internacional KFOR. El éxito del nuevo proyecto en ciernes, Mozaik, dependerá en gran medida de la decisión sobre el futuro Estado de Kosovo. El lento proceso de Estado entorpece el desarrollo positivo en Kosovo.

(Foto: ©Hazir Reka)

Mozaik

Con su proyecto, la organización Mozaik quiere recaudar fondos para acabar con la separación étnica. “Los niños deben vivir de manera natural la mezcla de culturas y lenguas, antes de que interioricen la separación de los grupos étnicos", explica Rudina Ademi, también de Mozaik. “De ahí que comencemos por los ciudadanos más jóvenes del nuevo Kosovo.”

Tras la exitosa implantación de un proyecto análogo en la vecina República de Macedonia, esta primavera se crearon los primeros grupos en Kosovo. Niños albanos, turcos y bosnios acuden ya a guarderías bilingües en tres ciudades, y se está desarrollando el plan para niños serbios. Todos los grupos Mozaik están integrados en jardines de infancia públicos. Save the Children financia el equipamiento y los materiales.

(Foto: ©Hazir Reka)

Educación innovadora

Mozaik ha abogado por una pedagogía moderna orientada al niño; una rareza en Kosovo, donde los pedagogos están sobrecargados y deben trabajar solos con grupos de hasta treinta niños. Además, las guarderías no son algo normal allí. Peja, con sus 98.000 habitantes, dispone sólo de una instalación. Muchas familias carecen de trabajo. La asistencia de jornada completa cuesta, en función del municipio, de veinticinco a cincuenta euros al mes, una suma demasiado alta si tenemos en cuenta que los sueldos medios rondan los doscientos euros. El grupo Mozaik cuesta a los padres lo mismo que la asistencia a una guardería normal.

Sostenibilidad

Save the Children desea que este proyecto se consolide en Kosovo. Casi todos los trabajadores de la oficina de Prístina son nativos. Se ha fundado un órgano asesor de expertos de la Universidad de Kosovo. El Ministerio kosovar de Educación, Ciencia y Tecnología apoya el proyecto.

Save the Children ya ha aprobado su programa quinquenal de 2007 a 2012. Sin embargo, la organización quiere retirarse del proyecto a lo largo de su implantación. De este modo, las administraciones municipales kosovares deberán hacerse cargo ellas mismas de los grupos de integración. Esto supone un gran desafío para las guarderías amenazadas por la reducción de puestos. Porque el sistema educativo kosovar despide a multitud de pedagogos, y se necesitan con urgencia profesores y educadores: la mitad de la población kosovar es menor de 25 años.

La mejor educación y formación de la generación adolescente es un requisito para el desarrollo posterior de Kosovo, y a largo plazo ayudará a evitar también la emigración de la juventud kosovar. Save the children trabaja a conciencia en planes para ampliar la educación integradora a nivel de escuela de primaria, para que Amir, Dion, Olti y Vranin puedan seguir siendo amigos mientras estén en el colegio.

Artículo elaborado para la fundación Erinnerung, Verantwortung und Zukunft (Memoria, responsabilidad y futuro) en el marco de una beca de investigación de la red de corresponsales n-ost.

(Fotos en texto: ©Hazir Reka)