Kosovo y Crimea: ¿Qué dice el Derecho Internacional?

Artículo publicado el 17 de Marzo de 2015
Artículo publicado el 17 de Marzo de 2015

El día 21 de marzo se cumple un año desde que Rusia se anexionó Crimea, un evento de gran repercusión internacional. Han sido frecuentes las comparaciones hechas con Kosovo, incluso por parte del mismísimo Vladimir Putin, al tratarse de dos casos de conflicto seguidos de alteraciones territoriales. A continuación, haremos una breve valoración de ambos sucesos a la luz del Derecho Internacional.

Uso de la Fuerza 

Según la Carta de las Naciones Unidas, el uso de la fuerza estaría prohibido (artículo 2.4) con dos excepciones: defensa propia (artículo 51), o bien cuando el Consejo de Seguridad emite una Resolución autorizando alguna de las medidas coercitivas del Capitulo VII (artículos 24 y 25). 

En Kosovo las fuerzas de la OTAN intervinieron en dos fases: primero se procedió a una campaña de bombardeo aéreo (para doblegar al régimen de Miloševic), y luego se formó la KFOR, una fuerza de mantenimiento de la paz. El objetivo de la intervención era poner fin a las violaciones de derechos humanos ocurridas a raíz de la campaña del Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK) y la represión de las fuerzas armadas serbias, pero debe considerarse como no ajustada a derecho, ya que ninguno de los Estados de la coalición estaba siendo atacado por Serbia, y no contaba con la autorización expresa del Consejo de Seguridad. 

En Crimea no hubo una intervención oficial, sino que unas fuerzas armadas sin distintivos -los llamados "hombres verdes"-, aparecieron y controlaron la península, forzando la retirada del ejército ucraniano, que temía defenderse por miedo a las consecuencias. Según el gobierno de Kiev y la OTAN, estas tropas y su armamento provenían de la vecina Rusia -lo que después confirmó el propio Putin-. Según la Federación Rusa, eran fuerzas de autodefensa del lugar, equipadas por cuenta propia. La distinción importaba a efectos de calificar el conflicto como interno o internacional, pero sería ilícito en ambos casos: el gobierno ucraniano es el único que tiene legitimidad sobre el uso de la fuerza en su territorio, y la maniobra de usar tropas sin insignias sería un subterfugio del gobierno ruso para esquivar la aplicación de normas internacionales a lo que debería considerarse una agresión a Ucrania. 

Alteración del 'status quo' territorial 

El argumento jurídico alegado fue el derecho de autodeterminación. Según la Carta de las Naciones Unidas, de 1945, son titulares de ese derecho los "pueblos" (artículo 1.2) llamados a la descolonización (artículos 73 y 76). Esto lo distingue del derecho de autodeterminación nacional, el cual podía causar guerras en África o Asia. El territorio para ejercer la autodeterminación sería el de las unidades administrativas superiores de las colonias, principio legal llamado uti possidetis iuris. Una vez agotada la descolonización, los cambios territoriales son posibles sólo en caso de mutuo acuerdo, y todo cambio de fronteras mediante uso de la fuerza queda prohibido.

En Kosovo, el Consejo de Seguridad de la ONU emitió su Resolución 1244, que establecía la MINUK, una misión de administración temporal. Tras años de intentos de buscar una solución negociada al conflicto, el Enviado Especial de la ONU emitió una propuesta -según la cual la independencia de Kosovo era la única vía posible-, que no fue nunca aprobada ya que la habría vetado Rusia. Ante esto, la Asamblea de Kosovo declaró de forma unilateral su independencia, lo cual debe considerarse a priori como no acorde a derecho. Aún aceptando la hipotética existencia del derecho de autodeterminación nacional, cabe considerar que no existe una nación kosovar, sino una minoría albanesa en territorio serbio. También aquí es de aplicación el principio uti possidetis iuris, tal y como en los años 90 indicó la Comisión Badinter, pero Kosovo no era una de las entidades administrativas superiores de la ex-Yugoslavia.

En Crimea, las autoridades locales convocaron un referéndum no reconocido por Kiev, sobre si permanecer en Ucrania o pasar a formar parte de Rusia, opción que resultó vencedora. Al día siguiente, el parlamento de Crimea declaró su independencia y solicitó su adhesión a Rusia, la cual finalmente anexionó el territorio. Dejando a parte cuestiones acerca de la validez de la voluntad manifestada estando el territorio ocupado por unas fuerzas de origen discutido, estos eventos no son acordes al derecho: Crimea no puede considerarse una nación sino una minoría rusa en territorio ucraniano, y el cambio de régimen en Ucrania tras las protestas del Maidán no ha derivado en un proceso de desintegración del país. 

Diferencias políticas, no jurídicas 

En conclusión, ambos casos son comparables en lo jurídico, ya que serían a priori ilegales ambas intervenciones armadas más la violación de la integridad territorial de Serbia y de Ucrania. Las diferencias entre Crimea y Kosovo se encuentran pues en lo político, en los intereses y estrategias de los distintos países involucrados. Sirva de ejemplo el que Rusia no haya reconocido a Kosovo pero sí el referéndum de Crimea, a pesar de las palabras de Putin comparándolos.

Respecto a Kosovo, los países que apoyan lo acontecido señalan que era necesario para detener la violencia y argumentan que era una situación excepcional. Los países contrarios a estos hechos apuntan a que constituiría un precedente para conflictos secesionistas. Es por esto que Kosovo actualmente es reconocido por sólo 108 de los 193 estados de la ONU. 

En lo que concierne a Crimea, países como Rusia justifican lo acontecido en base a la voluntad expresada en el referéndum. Otros entienden que se pone en riesgo el sistema de paz y seguridad de la comunidad internacional, especialmente cuando las condiciones de Crimea se dan también en otros lugares de la antigua URSS. El balance final quedaría reflejado por los resultados de la votación en la Asamblea General de la ONU de la Resolución 68/262 (permanencia de Crimea en Ucrania): 100 a favor, 11 en contra -entre estos últimos se encuentran países como Rusia y países aliados tal que Siria, Venezuela o Corea del Norte- y 58 abstenciones- entre ellos países de peso como China, India o Brasil-.