La ampliada economía checa

Artículo publicado el 13 de Mayo de 2005
Artículo publicado el 13 de Mayo de 2005

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Ha pasado un año desde la entrada de la República Checa en la UE. ¿Qué ha cambiado desde entonces? ¿Estaban justificados los temores de los checos ante un incremento de los precios y la emigración?

Mientras algunos cambios han sido imperceptibles, el movimiento de las personas desde la ampliación de la UE es notable. Los jóvenes estudian en el extranjero de forma cada vez más frecuente, es más fácil viajar y, gracias a los recortes en los trámites burocráticos, mucha gente ha decidido también trabajar en el extranjero. Los checos van sobre todo a Gran Bretaña e Irlanda, donde sólo son superados en número por lo polacos. Aunque los salarios podrían ser mejores, la mayoría de los emigrantes económicos continúa rellenando los puestos no cualificados en fábricas, restaurantes u hoteles. A pesar de que el número de checos que buscan fortuna en algún lugar de la UE se ha incrementado, los temores de la Europa occidental sobre la posible invasión por hordas de trabajadores baratos provenientes del este se han demostrado infundados, quizá porque el vínculo con nuestro entorno, lengua y cultura propias continúan jugando un importante papel.

Buenas noticias para los agricultores

Con toda probabilidad, uno de los sectores más satisfechos desde la entrada en la UE son los agricultores. Paradójicamente, eran ellos los que más temían la adhesión, ya que creían que sus subsidios se iban a ver reducidos. En realidad, el importe que recibían ha crecido mucho y la exportación de sus productos, en especial la carne y la leche, se ha incrementado también. Sin embargo, el éxito de los agricultores no se refleja en la mejora de la situación de la industria agroalimentaria. Mientras los precios de los productos alimenticios básicos crecen, las empresas alimenticias no son capaces de reflejar este incremento en sus productos, debido a la alta competencia en el mercado doméstico. Una solución podría ser la expansión a los mercados extranjeros, donde los precios alimenticios son más altos que en Chequia, pero para que ésta llegue a ser una realidad se necesita una gran campaña comercial que el sector checo no puede aún permitirse.

Para el ciudadano checo de a pie, los beneficios y desventajas de la pertenencia a la UE no son tan claros como para los agricultores y la industria agroalimentaria, pero lo que es seguro es que el país en su conjunto funciona económicamente mucho mejor que antes de su adhesión. El ejemplo más llamativo es el hecho de que, de acuerdo con las cifras aportadas por el ministro checo de economía, el pasado año la República Checa recibió del presupuesto comunitario 240 millones de euros más que los que había ingresado en las arcas comunitarias. Ello no quiere decir, sin embargo, que el resto de Europa salga perdiendo, ya que nuestro acelerado crecimiento económico beneficiará a la Unión Europea y nuestros esfuerzos en las reformas, por ejemplo reduciendo los impuestos a las empresas, estimulará a los antiguos Estados miembro a hacer lo mismo.