La autora berlinesa Linsa Sabiers: convertir la rutina en prosa

Artículo publicado el 11 de Abril de 2016
Artículo publicado el 11 de Abril de 2016

Convierte momentos cotidianos de Berlín en historias que surjen de una observación detenida: Linsa Sabiers quiere hacer llegar a todos la literatura y, al mismo tiempo, escribir una de las primeras novelas modernas judías que tienen lugar en Berlín y cuyo tema no es el holocausto. 

Linda Rachel Sabiers escucha atentamente y con pasión: "Mi inspiración es el día a día", admite. "Siempre estoy escuchando a la gente". Y no solo eso. Linda también observa fijamente: "Mi familia y mis amigos siempre me dicen: ¡No mires tan fijamente!". Pero en estos momentos Linda no puede escuchar lo que ocurre en la mesa de al lado; tiene que concentrarse en la entrevista. Aunque seguro que en Brut, un bar franco-alemán de aperitivos en la Torstraße, hay cosas de sobra que espiar, escuchar y descubrir. 

Linda escribe historias a partir de todo lo que escucha (no siempre, aunque a menudo). Tratan acerca de Berlín, de los turistas, de las oficiales de policía y de la madre con su hijo. En el café, en la calle, en su sofá. Unas veces es mordaz; otras, poética; otras, divertida. Linda les ha puesto el título de 030 a estas historias de Berlín , en referencia al prefijo telefónico de la zona,  y las comparte a menudo por el mundo a través de Facebook. "030 implica calificar Berlín mediante su denominador común más pequeño", dice la joven de 31 años, y confiesa además que utiliza Facebook de manera intencionada como un medio de literatura: "Quiero hacer llegar a todos la literatura, acabar con el aura arrogante que a veces la envuelve". Aun así, algunos lectores malinterpretan su forma de ser poco pretenciosa. Creen que la Lisa de los textos que ella escribe para Mit Vergnügen, donde habla sin tapujos sobre sexo o pensamientos íntimos, es la Lisa de verdad. Y eso que en el colegio ya aprendimos que el "yo" literario es distinto al autor. Linda suspira. "Siempre es decepcionante. Quiero que la gente me acompañe en un viaje prosaico y algunos solo se preguntan si todo lo que escribo también es cierto".

Novela judía sobre Berlín sin el holocausto

Cuando Linda no está trabajando por el día en una empresa emergente o escribiendo para el Jüdische Allgemeine, aprovecha cada minuto libre para dedicarse en cuerpo y alma a distintos proyectos literarios. El más importante de ellos: su primera novela. ¿De qué trata? Linda bebe té y reflexiona: "En realidad a mí también me cuesta decirlo". Otro sorbo de té y entonces lo intenta: "Podría decirse que es una novela familiar. Relatada desde el punto de vista de una mujer judía que se encuentra en una crisis de identidad. Mientras que indaga acerca de todo lo que la hace ser como es y lo que la define, descubre un secreto familiar, el cual supone para ella una fuerte conmoción".

Lo que le importa a Linda es que su novela va acerca del "aquí" y del "ahora". Se trata de una novela judía en Berlín, pero sin holocausto. Está relacionada más bien con la época de la República de Weimar, cuando el sexo, las drogas y la vida nocturna reinaban en Charlottenburg, el epicentro berlinés de la cultura judía. Aquí es donde Linda vive, y no quiere mudarse nunca más: "Aquí vivieron antes de la guerra todos aquellos que influyeron de manera decisiva la literatura alemana. La mayoría de ellos no sobrevivieron a la guerra o huyeron". Y desde entonces en Alemania pervive la ecuación de que la cultura judía es igual a tema bélico, y que el judío siempre es la víctima. A Linda esto le molesta, y cita a Charlotte Knobloch, la antigua presidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania: "Es importante que no solo nos definamos aludiendo al holocausto".

"Racismo cotidiano" en cada esquina 

Linda admite que no se considera a sí misma religiosa, sino creyente. Cree en "la familia, los valores y la cultura". Su madre judía nació en Tel Aviv, su padre no es judío y nació en Alemania. Linda va dos veces al mes a la sinagoga, sobre todo por la comunidad. En parte le resulta difícil librarse de las expectativas que albergan los más conservadores dentro de la comunidad judía: "El caso es que se casan muy pronto. Muchos de mis amigos judíos tienen una relación e hijos. ¿Y yo? Estoy soltera en Berlín". Sonríe.

 

Y en este Berlín abierto al mundo, multicultural, pobre pero sexy, Linda siempre se percata de algo: "el racismo cotidiano" está en cada esquina, incluso en dichos como: "A vosotros los judíos se os dan bien las finanzas". Algunos estereotipos se resisten a desaparecer. Esto vuelve a apreciarse sobre todo a causa del conflicto de 2014 entre la franja de Gaza e Israel. De repente toda la gente en Alemania tiene una opinión acerca de la política israelí. Algunos aprovechan la situación para deshacerse de los dichos antisemitas con pretexto de la crítica a Israel. La propia Linda vivió durante diez meses en Tel Aviv, aunque en seguida se dio cuenta de que era "demasiado europea": "Escribo en alemán y ya de por sí debido al idioma me siento muy unida a este país". Aun así, le aterroriza el ascenso de los partidos de derechas como AfD y le parece "ingenua" la actitud relajada que los alemanes de su generación han adoptado frente a este hecho. 

Cautivar a los lectores una y otra vez 

Tel Aviv siempre será el segundo hogar de Lisa, pero su "alma prusiana" se siente más a gusto en Berlín. Desde hace casi siete años vive aquí y, ante todo, lo que siente hacia esta ciudad es: gratitud. "Aquí es donde me he convertido en quien soy", dice Linda. Berlín la ha cautivado, y precisamente esto es también lo que intenta con sus historias sobre Berlín: cautivar a los lectores. Linda pone mala cara: "Seguro que suena muy cursi, pero es lo que quiero. Hoy en día todos recibimos demasiados estímulos. De repente el día a día se vuelve aburrido. ¡Pero no lo es!". Por lo menos no en las pequeñas historias de Linda, surgidas de un caos llamado Berlín, que a veces es agradable y otras para volverse loco.

Una visita fugaz por Berlín con Linda Sabiers

Lugar preferido: La Savignyplatz, donde colisiona el Berlín de antes y después de la guerra.

Qué no puedes perderte: Tomar café en Ora, en la Oranienplatz (Kreuzberg).

Qué es mejor perderse: Alexanderplatz y, sobre todo, el Primark y el mercadillo de Navidad. Aberraciones en estado puro.

Berlín en una palabra: Hogar.

Linda leerá el 20 de abril en el Volksbar – ¡Solo para chicas! Otra lectura donde los caballeros sí que son bienvenidos tendrá lugar el 31 de abril.

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Este retrato forma parte de la serie BERLINERS, donde presentamos mentes de Berlín.