LA BECA ERASMUS EN TIEMPOS DE CRISIS: LA JOVEN EUROPA SE MUEVE.

Artículo publicado el 14 de Junio de 2014
Artículo publicado el 14 de Junio de 2014

Lo escuchamos, lo leemos, lo per­cibimos, lo vivimos: Eu­ro­pa se tambalea desde hace meses y las sombras más inquietantes se extienden sobre la Unió­n Eu­ro­pea, sus po­líticas individualistas, y su política central. 

Realmente, un dato de contraste acentuado,  un soplo refrescante de aire, es el que proviene del Informe Anual Erasmus. Habla de que en el año académico 2010/2011 el número de estudiantes universitarios que han decidido estudiar en el extranjero a través de este proyecto, el cual ya tiene veinticinco años, ha incrementado un 3,4% respecto al año pasado. 

Sara Stop­po­ni

La beca Eras­mus nace en el año 1987, cuando asociación de estudiantes Egee convenció al presidente francés François Miterrand para que apoyase la idea (ciertamente innovadora) de educar a los jóvenes y sentirse plenamente parte de aquella que el 7 de febrero de 1992 va a ser oficialmente La Unión Europea a través de un programa que proporcionaba experiencias estudiantiles llevadas a cabo en el extranjero pero legalmente reconocidas en la universidad de origen de los jóvenes participantes y en parte financiadas por el mismo proyecto (hoy en día la contribución mensualel a cada estudiante oscila en torno a los 300€).

Desde aquel lejano 1983 ha hecho su recorrido, cuando el proyecto estaba a punto de comenzar, se ha pasado de tener 3 244 estudiantes a tener en el año 2010, 213 266 estudiantes universitarios de los cuales un 10% (21 039 estudiantes) eran italianos. El destino preferido de los estudiantes italianos que eligen estudiar en el extranjero es España, seguido de Francia, Alemania y Reino Unido. La nación ibérica se confirma como el destino más popular también entre el resto de universitarios extranjeros (principalmente con las universidades de Granada, Madrid, Valencia, Barcelona, Sevilla, Salamanca y Alicante)  seguido de Italia (Bolonia, Florencia y Roma), Alemania (Berlín) y Reino Unido (Londres, Cambridge, Bristol y Leicester).

En la actualidad, las pos­ibilidades ofrecidas por este proyecto son bastantes y se adaptan perfectamente a cada necesidad: con la beca Erasmus es posible ir para estudiar o para trabajar, participando en pasantías y formaciones, con la posibilidad de quedarse en el país por un período de entre 3 a 12 meses, pudiendo elegir como destinos con países que si bien no forman parte de la Unión Europea, son asociados (Turquía, Noruega, Suiza, Islandia o Liechtenstein).   Precisamente, a pro­po­si­to de las pasantías para realizar prácticas en empresas o centros de investigación en uno de los países adheridos, es interesante notar como en este sentido, en el transcurso del año académico, el número de participantes se ha incrementado respecto al 2009/2010 en un 17.5%, dando un enorme salto de los 802 estudiantes en la modalidad Placement del 2007/2008 a los 2 258 del 2010/2011. 

 Más allá de las cifras y de los valores porcentuales, estos datos son aún más evidentes: aún así, a pesar de la perspectiva, los últimos análisis político-económicos no siempre son caminos de rosas, la Europa  «joven» no cree que cambiar y crecer juntos sea todavía posible, aunque sea necesario.

No es casualidad que el nombre de este proyecto, Eras­mus, derive del nombre del humanista holandés Erasmo de Rotterdam, el cual viajó durante años en un viaje lejano y duradero a lo largo de Europa con el objetivo de conocer y entender a los diversos pueblos y las diversas culturas de los que la habitaban: y este, es el motivo que inspiró, el hilo conductor que caracteriza y guía a los estudiantes y profesores a través de esta experiencia de cambio y cnfrontación. 

«Lo universal es el horizonte de armonía entre dos particulares» , decía To­do­rov: entonces podemos dejarnos inspirar y sostener que el proyecto Erasmos, es así mismo, una de las tantas modalidades que tenemos para valorizarnos y valorizar Europa, para la Europa del futuro.