La Biblioteca Digital Europea a paso de tortuga

Artículo publicado el 4 de Octubre de 2006
Artículo publicado el 4 de Octubre de 2006
Mientras Google desembarca en Frankfurt a la conquista de editores europeos deseosos de anunciar sus obras en el gran buscador americano, la Biblioteca Digital Europea es todavía un proyecto con vistas al año 2008. CRONOLOGíA/ El largo camino hacia una Biblioteca Digital Europea.

Google sorprendió a todo el mundo cuando en diciembre de 2004 anunció Google Print, un proyecto de digitalización en seis años de 15 millones de libros procedentes de 5 prestigiosas bibliotecas anglosajonas. Desde entonces, los internautas pueden acceder al contenido íntegro de obras de dominio público (publicadas a partir de 1922 según la legislación estadounidense). Pero la ambición del gigante americano no se acaba aquí. Estará presente en la Feria del Libro de Frankfurt para convencer a los editores europeos de digitalizar y anunciar sus publicaciones más recientes en Google. De esta manera, cuando un internauta introduce las palabras clave de una obra reciente, Google le ofrece un aperitivo de 5 páginas y un enlace con las principales bibliotecas, librerías y portales de venta en línea donde puede encontrarlo. Los editores están encantados, pues les permite preservar los derechos editoriales sobre las obras y obtener una visibilidad gratis en la red.

Francia lidera la ofensiva

Al otro lado del Atlántico, el primero en poner el grito al cielo fue el presidente de la Biblioteca Nacional de Francia (BNF), Jean-Noël Jeanneney, quien alertó a las instituciones culturales europeas del peligro de una hegemonía de Google en el mercado de la digitalización del saber. Por entonces, la mayoría del contenido de la Biblioteca Google eran obras en inglés.

Sin embargo, la empresa estadounidense está haciendo esfuerzos para conquistar el mercado europeo. La Universidad Complutense de Madrid acaba de firmar un contrato con Google para digitalizar 300.000 volúmenes de su biblioteca a un ritmo de hasta 3.000 obras diarias durante seis años. La segunda biblioteca universitaria más grande de España pretende volcar en la red obras de los clásicos de la literatura española y latinoamericana de dominio público como Miguel de Cervantes, Quevedo o Garcilaso de la Vega. También se incluirán trabajos libres de derechos de autor publicados en francés, alemán, latín, italiano e inglés que llenan sus estanterías. Así pues, después de Oxford, la Complutense se convierte en la segunda universidad europea a abrir las puertas de su biblioteca al rey de la digitalización mundial.

“Lo que hace Google es ilegal”, clama la directora de la Federación de Editores Europeos (FEE), Anne Bergman-Tahon. “No sólo ha escaneado un centenar de obras protegidas del grupo francés La Martinière que se encuentran en la Biblioteca de Michigan, sino que el sólo hecho de que una empresa posea una copia digital de una obra para un uso comercial antes que hayan pasado 70 años de la muerte del autor va contra la legislación europea”. El caso se encuentra en los tribunales franceses.

Europa contraataca

Desde 2004, la lenta maquinaria europea se ha puesto en marcha para hacerle la competencia a Google con la Biblioteca Digital Europea: “Un punto de acceso multilingüe común que permitirá buscar en línea entre el patrimonio cultural digital difuso” que hoy en día se encuentra disperso en los archivos de diferentes organismos repartidos por toda Europa. Las bibliotecas nacionales de los diferentes países ya han empezado a digitalizar sus fondos documentales. Una de las pioneras es la BNF, con 90.000 libros y más de 80.000 imágenes disponibles en su portal digital Gallica.

En 2008, el acceso multilingüe a un mínimo de dos millones de libros electrónicos de las colecciones de 19 bibliotecas nacionales europeas tendría que ser una realidad, a través del portal The European Library (TEL), un catálogo colectivo ya existente. Según las previsiones de la UE, en 2010 la Biblioteca Digital Europea tendría que contener obras de archivos, museos y otras bibliotecas, y probablemente obras recientes y protegidas.

Los editores europeos son conscientes de que el libro electrónico es el futuro. “Pero no queremos que el préstamo virtual sea la única vía de acceso a una obra. Las bibliotecas no pueden difundir un número ilimitado de copias, ya que eso condenaría las editoriales y las librerías a desaparecer”, señala Anne Bergman-Tahon. Los editores europeos están trabajando mano a mano con la Comisión para que la nueva biblioteca ofrezca un servicio de pago para poder acceder a una copia digital de las obras protegidas, y no sólo a un extracto, como propone Google Books por ahora. “Por eso, hay que limitar el número de copias a disposición de los internautas. Y cuando ya no queden ejemplares en las estanterías virtuales de la biblioteca digital, habrá que hacer una reserva y esperar o bien ir a la librería y comprar el libro electrónico”, opina la directora de la Fundación de Editores Europeos.

Ponerse las pilas

Sin embargo, la Biblioteca Digital Europea sigue aún en fase de construcción. La Comsión Europea subraya en una recomendación de agosto de 2006 a los Estados miembro, que hay que sumar esfuerzos a nivel nacional para superar una serie de inconvenientes antes de que la biblioteca sea una realidad.

En 2010, la Biblioteca Digital Europea tendría que ofrecer 6 millones de obras electrónicas; una cifra que queda lejos del reto de los 15 millones que se marcó Google para 2010. La Feria de Frankfurt no servirá para acelerar el proceso, pero aprovechando que este año el certamen pone el acento en la digitalización del libro, es una buena ocasión para recordar a Europa que lleva unos cuantos años de retraso respecto a Google. Existen otras iniciativas a parte de Google, como la Open Content Alliance (Microsoft y Yahoo), o el Proyecto Gutemberg, que ya lleva 19.000 libros digitalizados y colgados en Internet.