La caja de sorpresas del Kremlin

Artículo publicado el 1 de Agosto de 2007
Artículo publicado el 1 de Agosto de 2007
En ocho meses Rusia votaráa su próximo presidente. Junto a los dos favoritos, brotan como hongos nuevos candidatos.

Hasta la fecha sólo se barajaban dos nombres para suceder a Putin: Dmitri Medvedev y Sergei Ivanov, ambos viceprimeros ministros. Medvedev era considerado en el Kremlin como “liberal”; el otro es un conservador declarado. Ahora bien, para que las elecciones no se presenten aburridas, el Kremlin abre de vez en cuando su caja de sorpresas. A mediados de junio el asesor presidencial Igor Shuvalov declaró en una comparecencia en Washington que “a lo mejor aparecerían más de dos candidatos, y que habría que estar preparados para cualquier sorpresa”. Es posible que Putin no contemple la posibilidad de modificar la constitución para presentarse a un tercer mandato, pero ¿cuando nombrará el jefe del Kremlin a su sucesor? El Presidente se manifestará sobre los candidatos “cuando estos figuren en las papeletas de votación”, afirmó Dmitri Peskov, portavoz de Putin.

El conservador Ivanov es el responsable del sector industrial y armamentístico. Suele aparecer en televisión bautizando barcos o visitando fábricas de armamento. En el Foro Económico Mundial, celebrado hace poco en San Petersburgo, los dos principales candidatos defendieron sus discursos. Ivanov aseguró que Rusia estará en 2020 entre los cinco países más industrializados del mundo. Medvedev se mostró reticente en este punto e hizo hincapié en los “recursos humanos”. Medvedev es partidario de aplicar nuevos “programas nacionales” y de fomentar el desarrollo de las grandes ciudades del país. “Entre Rusia y Occidente no existen diferencias sustanciales, sólo matices”, según Medvedev. Sin embargo, ni el más cautivador de los discursos ha logrado cambiar hasta ahora el hecho de que todos los posibles sucesores parezcan poca cosa al lado de Vladimir Putin.

Misterioso atentado contra la gobernadora

La lista de posibles candidatos que gozan de la simpatía del Kremlin es cada vez más larga. Ahora suena con fuerza el nombre de Vladimir Yakunin, presidente de los ferrocarriles rusos; aunque Valentina Matviyenko, gobernadora de San Petersburgo, también entró en el escenario electoral de forma inesperada. En verdad, su nombre se barajó entre los posibles candidatos por un triste motivo. Hace poco, el servicio secreto frustró un supuesto atentado contra la gobernadora. Algunos rumores apuntaron a una maniobra publicitaria.

El mismo Putin se pronunció hace poco a favor de prolongar el mandato presidencial hasta los siete años, y que, si se diera el caso, se designaría a un gobernador para dicho cargo. El diario ruso Isvestya ofreció los nombres de varios candidatos: Alexander Tkachev, gobernador de la región de Krasnodar, al sur de Rusia, conocido por sus ataques nacionalistas contra los trabajadores armenios; Alexander Jloponin, gobernador de la región siberiana de Krasnoyarsk y ex director del mayor consorcio mundial dedicado a la producción de níquel, radicado en Norilsk, en el norte de Rusia.

Entre los posibles sucesores de Putin, los observadores apuntan también el nombre de Sergei Naryshkin. Este Vicepresidente apenas había aparecido en público hasta ahora. Naryshkin figura entre los “eminencias grises” del gobierno ruso. Es autor, además, de varias reformas legislativas y el responsable de las relaciones diplomáticas con las repúblicas de la CEI y la Unión Europea. Tiene 52 años y formó parte de los dirigentes de la ciudad de San Petersburgo; a principios de los noventa, trabajó con Putin en el Ayuntamiento de la ciudad del Neva.

El sueño de Kasparov

Tampoco la oposición ha encontrado al candidato adecuado: El ex campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov desea integrar liberales, izquierdistas y nacionalistas en torno a un candidato común. Sólo ello les daría las garantías suficientes en unas elecciones democráticas frente al “régimen”. El nombre del candidato de la coalición debía ser elegido a principios de julio en una conferencia celebrada en Moscú, pero no se pusieron de acuerdo y cada partido presentará a un candidato.

El abanico de aspirantes demócratas lo conforman hasta la fecha cuatro candidatos. El ex primer ministro Mijail Kasianov y el ex presidente del Banco Central Viktor Geraschenko desean presentarse como candidatos por el partido La Otra Rusia. Ambos carecen, no obstante, de cierto “componente socialista”, necesario, según Kasparov, para obtener un buen resultado en las presidenciales.

También ha anunciado su candidatura, de manera sorprendente, un antiguo disidente exiliado. El escritor Vladimir Bukovski pasó ocho años en campos de reclusión debido a su activismo contra el régimen soviético. Desde 1976 Bukovski, de 65 años de edad, reside en Gran Bretaña. Este escritor, comprometido con destapar “los crímenes del pasado”, reconoce que se ve con pocas opciones.

No menos sorprendente, pero más trágica, fue la candidatura de Alexander Donskoi, alcalde de la ciudad Arkhangelsk, en el norte de Rusia. Sorprendente por que no pertenece a ningún partido, como Bukovsky. Trágica, porque nada más presentar su candidatura fue acusado de corrupción, arrestado y exhibido en paños menores dentro de una jaula por toda la ciudad: típico tratamiento a criminales en estos lares.

Egoísmos

También el presidente del partido liberal Jabloko, Grigori Javlinski, quiere sumarse a la carrera electoral. Sus rivales liberales de la Unión de Fuerzas de Derecha le critican por acomodarse a la política del Kremlin.

El Partido Comunista presenta otra vez como candidato a su presidente Gennadi Ziuganov, quien desestimó las ofertas para unirse a La otra Rusia.

La falta de unidad de los opositores a Putin radica en los egoísmos particulares. Hay muchos líderes pero poca gente. Los observadores consideran que los tecnócratas políticos del Kremlin podrían tener parte de culpa en esta división al haber atraído con sus ofertas a una parte de la oposición.