La cara oscura de las grandes ciudades Europeas

Artículo publicado el 21 de Noviembre de 2005
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 21 de Noviembre de 2005

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Paro, precariedad y exclusión son comunes en las periferias olvidadas y escondidas de numerosas grandes metropolis europeas.

Con las imágenes de los disturbios en las ciudades de la periferia de París todavía en la retina, podríamos creer que el paro, la precariedad, la urbanización desordenada y disfuncional o el aislamiento social son patrimonio exclusivo de estas. Aún así, el fenómeno de la banlieue parisina no es exclusivamente francés sino común a toda Europa. Un gran número de grandes ciudades conviven con zonas empobrecidas situadas en su interior y su extrarradio inmediato.

Birmingham: “enfrentamientos interétnicos”

A finales de octubre, el barrio de Lozells de la zona oeste de Birmingham vivió un fin de semana de enfrentamientos entre miembros de la comunidad negra y de la asiática en los que murió un chico de 20 años. El desencadenante fue la presunta violación de una mujer negra por un ciudadano asiático. Con un porcentaje de población de origen extranjero de un 82%, la tasa de paro de Lozells se sitúa en un elevado 22,1%. Al mismo tiempo, el área es el territorio en disputa de un gran número de bandas criminales que se enfrentan por el control del negocio de la droga.

La Mina

La rápida y desordenada creación del barrio de La Mina a finales de los sesenta, fue el resultado de un plan de erradicación del chabolismo existente en las zonas cercanas a Barcelona. Desde entonces, la situación social y urbanística del barrio condiciona la vida diaria de sus habitantes, un 30% de los cuales son gitanos. Un fracaso escolar del 40%, un paro del 12% o una renta familiar bruta de sólo 3.626 euros son pequeñas muestras de la realidad de un barrio periférico aislado y tradicionalmente asociado a la delincuencia. Los diferentes niveles institucionales (desde el local al comunitario) han decidido poner fin a la situación mediante la creación de un consorcio para la transformación de La Mina. El primer símbolo ha sido la instauración de una comisaría de la policía autonómica. Queda por saber si este plan mejorará realmente el contexto económico precario de sus ciudadanos.

Munich: “el gueto en la cabeza”

Situado en la zona norte de Munich, Hasenbergl tiene la fama de ser una zona peligrosa en el resto de la ciudad. Creado en el contexto del rápido crecimiento económico de los sesenta, tiene cerca de 53.000 habitantes, un 26% de los cuales es de origen extranjero. Su alta tasa de paro, la falta de perspectiva laboral de sus ciudadanos más jóvenes y sus insuficiencias en infraestructuras y ofertas culturales justificaron su inclusión en el programa estatal Ciudades sociales que intenta mejorar el nivel de vida de 331 ciudades y barrios sensibles alemanes. ¿Cambiará también la imagen de Hasenbergl en la mente de los otros muniqueses?

Praga de Varsovia: “el lado malo de la ribera”

En la ribera derecha del Vístula, Praga es una de las áreas más deprimidas de la capital polaca. Abandonada a su suerte durante la era comunista, su situación no ha mejorado demasiado desde la instauración de la democracia. La transición al capitalismo y el colapso del sector industrial, dejaron centenares de obreros de Praga sin trabajo ni esperanzas de futuro. El entorno tampoco es el mejor: una gran cantidad de casas están en estado ruinoso. El encanto y la fuerte personalidad de Praga, no obstante, atraen cada vez a más artistas. ¿Llegará a ser algún día Praga un barrio de moda de Varsovia?

Milán: un bronx a la italiana

El candidato de la izquierda en las próximas elecciones legislativas italianas, Romano Prodi, afirmaba hace unos días que la periferia de Milán era tan peligrosa o más que los corrosivos suburbios de París. Cerrado en un entramado de autopistas y redes ferroviarias, Quarto Oggiaro es uno de los barrios más desfavorecidos y degradados de Milán junto con Stadera y Fulvio Testi, a los que se refería Prodi. La microcriminalidad y la tóxicodependencia son el pan de cada día de un área llena de viejos rascacielos degradados construidos con la intención de acoger los millares de inmigrantes del Sur de Italia que llegaron a Milán durante las décadas de los cincuenta y sesenta. En el resto de la ciudad y de la región lombarda, el barrio era conocido como El Bronx, haciendo referencia al conflictivo barrio neoyorquino homónimo. No obstante, los vecinos se resisten a aceptar esta definición y afirman su voluntad de cambiar Quarto Oggiaro de cara al futuro.

Han participado en la elaboración de este artículo: desde Barcelona Míriam Rodríguez; desde Londres, James Fontana; desde París, Ilaria La Commare y Tobias Troll y, desde Varsovia, Pawel Wieczorkiewicz.